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Sofuentes se queda sin agua

La sequía y el aumento estival de población estival obliga al municipio de las Cinco Villas a rellenar sus depósitos cada dos días con camiones cisterna.

Sofuentes reclama una conexión con el Canal de Bardenas para recibir el suministro de agua.
Sofuentes reclama una conexión con el Canal de Bardenas para recibir el suministro de agua.
Francisco Jiménez

Dicen en el pueblo que los romanos se fueron de Sofuentes tras un fuerte periodo de sequía. Que el agua no llegaba a la zona de huertas, por lo que tuvieron que dejar el paraje conocido como Cabeza Ladrero. Ahora, cientos (miles) de años después, la falta de agua no va a expulsar a nadie de esta localidad zaragozana de las Cinco Villas, pero está dando algún que otro quebradero de cabeza a sus vecinos. La fuerte sequía y el aumento de la población en verano hacen que las aportaciones del manantial que llena sus depósitos sean insuficientes.

Los camiones cisterna de la Diputación Provincial de Zaragoza tienen que acudir a llenar las reservas de agua del pueblo día sí, día no. Este refuerzo empezó a ser necesario hace algo más de dos semanas, cuando se comprobó que el manantial no daba más de sí. Solo el pasado viernes, las cubas de la DPZ llevaron 18.000 litros hasta Sofuentes. Como señala Luis Javier González, alcalde del municipio, “el manantial bombea algo de agua, pero es insuficiente para el consumo”. Y más en verano, cuando por momentos se triplica la población. Aquí hay censados 92 vecinos, pero estos meses pueden llegar a vivir 200 o 300, y más en fines de semana como el pasado, que eran fiestas.

Aunque no es la primera vez que ocurre, hacía “bastantes años” que no se vivía un momento como este en Sofuentes, según comentan Fernando Pérez y Luis Soteras, de tertulia en la Posada del pueblo. Según cuentan, “desde abril ha llovido poco o nada”. Lo han sufrido ellos en el campo, con una mala cosecha, y ahora las dificultades llegan también a todo el pueblo. Los problemas de escasez no solo exigen el aporte exterior de agua mediante camiones, sino que también requieren de medidas restrictivas. El Ayuntamiento dictó un bando y se transmitió por whatsapp a todos los vecinos que se prohíbe el riego tanto de los jardines ornamentales como de los pequeños huertos que hay en el interior del municipio.

Los que se cultivan a las afueras, en la parte baja, no han corrido mucha mejor suerte. La acequia que los riega este año trae muy poca agua, por lo que la superficie plantada se ha reducido notablemente. Las lechugas no crecen las patatas han salido pequeñas. “La falta de agua es algo que nos está afectando en el día a día, porque hay que andar con más cuidado y gastar lo mínimo”, apunta el alcalde.

El alguacil del pueblo, Esteban Botaya, explica que el riego en los jardines públicos también se ha eliminado. Así, jardineras que otros veranos están verdes hoy amarillean. Solo se riega “lo justo para que no se muera” el césped de la pequeña piscina municipal, con el objetivo de dar un mínimo de calidad a estas instalaciones, muy necesarias en un verano tan caluroso como este. El agua de la piscina, en cambio, desde hace unas semanas apenas se renueva. Hace años, se sustituían todos los días 5.000 litros, que es lo que marcaba la normativa. "Los últimos años renovábamos 3.000; pero ahora hay días que no renovamos nada y otros, pues solo lo mínimo imprescindible”, apunta Botaya.

Los problemas de escasez también afectan a la calidad del agua que sale por los grifos de las casas. Cuanto más bajo es el nivel, “más altos están los nitritos”, apunta el alcalde. De hecho, según señala, la calidad del suministro en ocasiones llega a la categoría de “no potable”, pese a lo cual se sigue consumiendo de forma generalizada y con normalidad. No obstante, también hay vecinos que en esas ocasiones optan por el agua embotellada, pese al gasto extra que supone.

En Sofuentes lamentan que no se apueste por solucionar el problema. “Somos el único pueblo del Canal de Bardenas que no estamos enganchados a este suministro”, apunta el alcalde, Luis Javier González. Según señala, hay un proyecto listo para ser ejecutado, que cifra en 200.000 euros el coste de la obra. “Pero siempre que lo hemos pedido nos han dicho que no”, asegura. Según apunta, ahora “se volverá a pedir” y “tarde o temprano se tendrá que hacer”.

El de Sofuentes no es, ni mucho menos, el único servicio de este tipo que estos días tienen que prestar los camiones de bomberos de la DPZ. Solo en las últimas semanas han tenido que llevar agua, por distintos motivos, a Santed, Pietas, Concilio, Grisel y Valdehorna.  

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