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Calzados Bogar, 50 años vistiendo los pies de los zaragozanos

La zapatería celebra sus bodas de oro con ocho establecimientos y una apuesta decidida por el asesoramiento y el trato cercano con los clientes.

Miguel Ángel Garcés, mostrando uno de los modelos que vende
Miguel Ángel Garcés, mostrando uno de los modelos que vende
A. Toquero

Calzados Bogar es uno de esos comercios tradicionales cuya imagen resulta más reconocible para los zaragozanos gracias a los ocho establecimientos que tiene repartidos por la ciudad. La mayoría, además, están en el centro, en zonas como la avenida de César Augusto, o las calles San Miguel y Don Jaime, así que las tiendas resultan muy visibles.

Esta zapatería está de celebración. Cumple 50 años desde que abrió sus puertas la primera en la calle Felisa Gale de La Jota. Ángel Garcés Bonilla y Crescencia Verde pusieron en marcha el negocio que hoy dirige su hijo Miguel Ángel, aunque su madre todavía aguanta trabajando con una jubilación activa. El círculo del negocio familiar lo cierra Beatriz Garcés, que se encarga de la mirada al futuro, de gestionar las redes sociales y de tener al día la página web para la venta ´online`.

Lo dicho, todo queda en casa, aunque Miguel Ángel es quien dirige la nave en el día a día. Para él, hay una anécdota que resume el espíritu de Bogar. "Hace unas semanas, un cliente de Jaca compró por internet unos zapatos y nos llamó para contarnos la ilusión que le había hecho encontrarnos en la red, porque cuando vivía en la calle Felisa Gale recordaba haber ido de niño a la tienda con sus padres".

No es el único detalle que habla del poso y de la fidelidad de la clientela. "También teníamos un local en la calle Pablo Iglesias del Actur, pero cuando abrió Grancasa lo cerramos; sin embargo, continúan viniendo muchos clientes de este barrio y de Juslibol a comprar en el centro; son cosas así las que nos animan a seguir adelante".

"Tienes que intentar ser competitivo y con más volumen de compra puedes ofrecer mejores precios"
Miguel Ángel Garcés y su padre Ángel, en la tienda de la avenida de César Augusto, junto a la Audiencia Provincial.
Miguel Ángel Garcés y su padre Ángel, en la tienda de la avenida de César Augusto, junto a la Audiencia Provincial.
A. Toquero

El nombre de Bogar surgió de la unión de las dos primeras sílabas de los apellidos del fundador. Podía haber sido Garbo, pero no, Ángel y Crescencia prefirieron alterar el orden. Aunque Bogar nació en los barrios, su crecimiento se ha producido en el centro "porque pensamos que tendríamos más visibilidad".

La idea de crecer sin fijarse un número concreto de tiendas ha sido algo natural. "El mercado, al final, es el que hace que te muevas más o menos; tienes que intentar ser competitivo y con más volumen de compra puedes ofrecer mejores precios; si nos hubiésemos mantenido en uno o dos locales, todo hubiese sido más difícil", relata Miguel Ángel.

Todas las tiendas están cortadas por el mismo patrón. A partir de una buena relación calidad/precio, "lo que tenemos son unos escaparates generosos donde mostramos todo el calzado". Dentro hay muchas sillas y una gran luminosidad, con más zapatos y zapatillas para ver, tocar y probar "sin ningún compromiso".

Miguel Ángel está notando que a raíz de la pandemia, "la gente valora el asesoramiento y la cercanía, que ofrezcamos un buen servicio para mejorar la calidad de vida de sus pies, porque estar bien físicamente empieza por ahí". En este sentido, en Bogar se han preocupado por tener una buena oferta de zapatos especiales, "con diseños bonitos", matiza, para personas que llevan plantillas, "que cada vez son más". Su apuesta es mayoritariamente por fabricantes nacionales, de zonas como Elche, Arnedo o Fuensalida. "La pena es que en Aragón cada vez hay menos empresas", asegura.

"La gente valora el asesoramiento y la cercanía, que ofrezcamos un buen servicio para mejorar la calidad de vida de sus pies"

El protagonismo de grandes plataformas de venta ´online` no es algo que le preocupe en exceso al propietario de Bogar. "Competencia siempre ha existido –comenta–, pero sí me inquieta la competencia desleal. Nosotros pagamos cada vez más impuestos y no sé si sucede lo mismo con estas empresas".

En cualquier caso, aunque Miguel Ángel Garcés reconoce que la venta por internet ha crecido mucho, "la gente necesita probarse los zapatos y ver el producto, porque, al final, no es como cuando compras un vestido; si el calzado no te sienta bien y es incómodo, vas a tener un problema".

El futuro de Bogar no está claramente definido. "No tenemos planes concretos, más allá de ir trabajando día a día viendo cómo evoluciona el mercado". De momento, el presente son ocho tiendas y doce trabajadores. "Lo que tenga que venir, ya se irá viendo", concluye su propietario.

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