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Cuando celebrar la graduación de Bachillerato supera los 1.000 euros

Graduarse en bachiller va mucho más allá que un acto de despedida de cientos de alumnos a punto de cerrar una etapa. Celebrarlo se ha convertido en auténticas fiestas no siempre asumibles para todas las familias.

Candela Monzón, la segunda por la izquierda en la imagen, durante el acto de su graduación de Bachillerato.
Candela Monzón, la segunda por la izquierda en la imagen, durante el acto de su graduación de Bachillerato.
C. M.

¿Quién no ha visto una película protagonizada por un grupo de jóvenes con la elección de pareja para el baile de fin de curso como mayor preocupación y con un final feliz con lanzamiento de birretes incluido? Son las típicas celebraciones de graduación norteamericanas, al más puro estilo 'High School Musical' ya totalmente implantadas en nuestra sociedad

Las cenas que antes algunos centros organizaban al acabar el instituto o el colegio y a las que se invitaba al equipo docente han dado paso a grandes fiestas, con barra libre incluida, con precios de menús que rondan los 60 euros y a las que casi es imprescindible ir de etiqueta. 

Gasto que va precedido de un viaje de fin de curso, con cruceros como destino de moda, y la continuación de la fiesta en Salou -ocho días mínimo- tras el examen de la EVAU. "Es un gasto continuo para las familias, el esfuerzo que tenemos que hacer es importante", cuenta Sonia Alconchel, madre de Candela -de 18 años- y de Diego Monzón -de 21-. 

"En nuestro caso hemos tenido que privarnos de ciertas cosas e ir ahorrando poco a poco para que los dos hayan podido celebrar su graduación como el resto de sus compañeros", afirma Alconchel, quien celebra con "cierta liberación", que su hija Candela no haya podido irse de crucero por la covid. "Desde luego que lo disfrutan mucho, pero son 800 euros lo que cuesta, y que ya tuvimos que pagar con el mayor".

Una cantidad que podría considerarse como el adelanto de lo que llega después. "El viaje suele realizarse antes de las fiestas del Pilar. Es una pena que no lo pudiéramos hacer, aunque meses después hemos podido celebrar el fin del colegio por todo lo alto y aún nos queda Salou", comenta Candela, estudiante del colegio El Pilar Maristas de Zaragoza, inmersa en los días previos a un examen, la EVAU, en el cual espera sacar la nota necesaria para acceder a Fisioterapia. 

Precio de la cena, con barra libre incluida, tras el acto de graduación

"Empezamos a organizar la cena con más de dos meses de antelación. Fue fácil ponernos de acuerdo con la clase porque está de moda celebrarlo en el Castillo de Bonavia (Pedrola)", cuenta Candela Monzón. "Solo la cena con el autobús de ida y vuelta, y la barra libre incluida, nos costó 60 euros por persona. A esa cantidad hay que añadir lo que pusimos para el regalo del tutor, unos cinco euros cada uno", recuerda la joven zaragozana. 

Pero para llegar hasta esa fiesta, más propia de cuento que de un fin de curso de bachiller, la familia de Candela ya había invertido otros cerca de 600 euros en el vestido, los zapatos y la peluquería de la estudiante. "Nos gastamos un poco más en el mono de vestir que ella quiso llevar porque también lo utilizará en otros momentos. Lógicamente hay otros vestidos de menor precio para quien así lo desee. Al final es otro gasto añadido, igual que el maquillaje", apunta la madre de Candela. "En el caso de mi hijo fue distinto, no gastamos tanto en lo que llevó el día de la Graduación, pero él sí fue al crucero. Son todo gastos", añade Sonia Alconchel.

Una vez pagado el acto oficial de fin de ciclo, la fiesta y los complementos resta una parte importante que añadir el presupuesto. "Ya no hay despedida de compañeros sin ir a Salou a celebrar que hemos acabado la EVAU", dice Candela. Otro viaje que lejos deja esa primera salida de casa para muchos que antes se condesaba en un fin de semana. Ahora son ocho noches en apartamento compartido. 

"En mi caso nos vamos del 11 al 19 de junio. Hemos alquilado un piso en el que estamos cuatro amigas y en la oferta nos entran las entradas a discotecas tres días. Precio: 300 euros, a lo que hay que añadir la comida de siete días y "salir por ahí, claro", apunta Candela Monzón. 

"Hemos perdido la cuenta de lo que cuesta todo. Es una barbaridad, desde luego, pero para los padres, siempre que nos lo podamos permitir, también es complicado decir que no a los planes que tus hijos esperan con tantas ganas. Solo nos queda hacerles comprender el esfuerzo económico que nos supone que ellos lo disfruten y que lo valoren", comenta, con resignación, Sonia Alconchel. "En este sentido no nos podemos quejar porque Candela lleva más de un año guardando las propinas que le han ido dando sus abuelos para pagarse la estancia en Salou", añade la madre de la joven.

La influencia norteamericana en las celebraciones

Unas celebraciones ya normalizadas "que se pueden explicar fundamentalmente desde cierta cultura del éxito y de una creencia generalizada basada en maximizar y exteriorizar los logros como una manera de reafirmación de haber conseguido un objetivo, en este caso cerrar un ciclo o una etapa", explica Juan David Gómez, profesor del departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza

"En nuestra sociedad hay tres tipos de rituales: los de iniciación, los de paso y los de cierre. La graduación es claramente de paso, ya que generan un antes y un después en el importante cambio de la adolescencia a la juventud. Un momento que ahora se celebra en mayor medida por la influencia de ciertas industrias culturales a nivel global, como las series de las universidades norteamericanas, que han impactado fuerte en la población joven", concluye el profesor. 

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