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Tercer Milenio

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Lección aprendida: "La cuestión no es estar a régimen toda la vida, lo importante es aprender a comer bien"

La familia Trasobares Pérez participa en el estudio Melipop del grupo Genud de la Universidad de Zaragoza, que pretende mejorar los hábitos de alimentación y deporte de niños de entre 3 y 6 años.

Laura Trasobares y Roberto Perez, junto a sus tres hijos, Adrián, Irene y Bruno.
Laura Trasobares y Roberto Perez, junto a sus tres hijos, Adrián, Irene y Bruno.
HA

"La cuestión no es estar a régimen toda la vida, lo importante es aprender a comer bien". Son las declaraciones de Laura Trasobares y Roberto Perez, padres de Adrián, Irene y Bruno de 12, 9 y 4 años, que aseguran que la cuestión "no es dejar de comer" sino es "coger buenos hábitos desde que eres pequeño". Esta familia participa en el estudio 'Meli-POP' del Grupo Genud de la Universidad de Zaragoza, que pretende mejorar los hábitos de alimentación y estilos de vida. Concretamente, está destinado a niños de entre 3 y 6 años que, a día de hoy tienen normopeso -peso que se considera saludable-, pero tienen riesgo de sufrir sobrepeso porque uno de sus progenitores, o los dos, supera el índice de masa corporal establecido. 

"La pediatra nos animó a que participásemos al ver nuestras características y las de nuestros hijos mayores. Nos pareció una buena idea porque era mejorar la salud y colaborar con una investigación. En el estudio está nuestro hijo pequeño, pero todos hemos mejorado los hábitos", sostiene la madre. "Mi hijo tiene riesgo de sufrir sobrepeso porque nuestra familia tiene tendencia a engordar. Participar en este estudio es una terapia", sostiene Trasobares, al mismo tiempo que subraya que desde que comenzaron han aprendido "multitud de cuestiones".

El estudio consiste en mejorar la salud de los niños y para ello, Genud imparte dos sesiones de deporte a la semana y envían recetas y consejos de alimentación a los participantes. "Nosotros siempre hemos comido mucha verdura, pero no sabíamos de la importancia de la legumbre. Tampoco habíamos comprado nunca arroz, pasta y pan integral. Ahora hacemos también hamburguesas con lentejas y quinoa en vez de utilizar siempre la carne, por ejemplo. Son cuestiones importantes para el día a día", sostiene la madre, que asegura que durante la pandemia, los cinco miembros de la familia seguían los ejercicios que mandaban al pequeño de la casa. "Lógicamente los cambios que hacemos en la alimentación nos afectan a los cinco. Sin duda, estamos muy agradecidos y solo se pueden decir cosas positivas", argumenta.

El deporte es, a día de hoy, una prioridad para esta familia. "Nuestra generación hacíamos educación física y ahí nos quedábamos. Creemos que desde pequeños hay que inculcarlo y nuestro hijos hacen deporte. El mayor pádel y fútbol, la mediana balonmano y el pequeño kárate", desvela la madre. El pequeño de la familia, Bruno, es junto a otros 70 menores el que se somete a pruebas una vez al año para valorar cómo afectan las diferentes intervenciones a su salud. A eso se suma una visita cada cuatro meses para controlar la dieta y la actividad y mejorar los aspectos que consideran necesario.

La coordinadora del proyecto desvela que ya tienen los primeros resultados del estudio, que comenzó en 2018, pero tuvo sus dificultades de recogida de datos debido a la covid. "Los primeros datos desvelan que gracias a las intervenciones que hacemos se mejora el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular", sostiene Pilar de Miguel-Etayo, coordinadora del proyecto. Sobre la composición corporal no han descubierto aún un efecto reseñable. "Los niños ya están cambiando de por sí. Necesitamos más tiempo, más años de estudio para obtener resultados. En todo caso observamos que hay una tendencia positiva", apunta. A día de hoy, el sobrepeso infantil está estancado. "No hay una tendencia ascendente y eso es positivo", puntualiza.

Las investigadoras Pilar De Miguel-Etayo y Alicia Larruy-García.
Las investigadoras Pilar De Miguel-Etayo y Alicia Larruy-García.
UZ

"El sobrepeso tiene muchas causas, entre las que están las genéticas y los hábitos. Es en esta segunda cuestión en la que se centra nuestro estudio. Lo relevante de esta investigación es que tenemos un grupo intervención y otro control. Es decir, hay menores que siguen todas nuestras sesiones y otros que no. Ahí es donde podemos analizar si nuestras intervenciones funcionan o no", sostiene de Miguel-Etayo.

La forma de comunicar "es importante". "Nosotros enviamos consejos y recetas a través de redes sociales y lo intentamos hacer de forma divertida", especifica Larruy-García, investigadora del grupo Genud.

"No hay que hacer de lo extraordinario un hábito"

"La teoría todos nos la sabemos, tanto los adultos como los niños. Los padres saben que tienen que poner almuerzos saludables y se ha mejorado la conciencia entre los niños pero hay que poner más herramientas. Es primordial que el ambiente sea más saludable. No hay que hacer de lo extraordinario un hábito", defiende la coordinadora del proyecto.

La publicidad es una barrera para el proceso. "Es irremediable y ahí entramos en un mundo que es incontrolable. Cuando dicen que un producto tiene menos azúcares no significa que no sea cierto, pero la cuestión está en que sigue teniendo un alto porcentaje que no es saludable", explica. 

El hecho de hacer la comida en familia y el de que los niños puedan manipular los alimentos es positivo, según la investigadora. "Hay niños que no saben de dónde viene un tomate. No lo han visto nunca. Es esa la razón por la que están poniendo huertos escolares en los colegios. Es fundamental", defiende. 

Sobre el estudio

El estudio ‘Meli-POP’ (Mediterranean Lifestyle in Pediatric Obesity Prevention), en el que participan investigadores del grupo de IIS Aragón ‘Crecimiento, ejercicio, nutrición y desarrollo’ dentro del programa ‘Cardiovascular, metabolismo y nutrición’ es el primer ensayo clínico multicéntrico, en paralelo, aleatorizado y controlado que busca evaluar el efecto del estilo de vida mediterráneo en la incidencia de obesidad infantil y sus complicaciones. Dirigido por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), se ha llevado a cabo en las ciudades de Córdoba, Santiago de Compostela y Zaragoza e incluye una cohorte de niños y niñas de 3 a 6 años con riesgo de presentar obesidad, con un seguimiento previsto de 10 años.

Los investigadores del CIBEROBN, que coordinan un equipo multidisciplinar compuesto por pediatras, dietistas-nutricionistas y profesionales de la enfermería y la actividad física y el deporte, sostienen que los resultados de este estudio contribuirán a un mejor entendimiento de los factores que determinan la aparición de la obesidad infantil y aportarán información relevante para el establecimiento de guías de práctica clínica para la prevención de la obesidad infantil en España y otros países. Además, la obtención de muestras biológicas permitirá constituir un biobanco, incluyendo seroteca, plasmateca y DNAteca, que posibilitará la valoración de factores de riesgo cardiovascular (clásicos y ómicos) asociados con la obesidad.

El periodo de reclutamiento de participantes en ‘Meli-POP’ está abierto. Los centros de salud actualmente activos en el estudio son el de Valdefierro, la Bombarda, el Amparo Poch, Actur Norte y Utebo, junto con el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, coordinados por la doctora Pilar De Miguel-Etayo, en Zaragoza. Al mismo tiempo, cuentan con la colaboración de los Departamentos de Educación de los diferentes gobiernos autonómicos de las ciudades participantes y del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Poniente de Granada, el Consejo Regulador de la DOP Lenteja de Tierra de Campos y Pescanova SL.

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