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El Pueblo Viejo de Belchite se beneficiará de una limpieza de carácter arqueológico

Diez estudiantes de diferentes puntos del mundo, coordinados por el arqueólogo madrileño Alfonso Fanjul, trabajarán en una zona menos frecuentada hasta ahora por las visitas guiadas

Atardecer en el corazón del Pueblo Viejo de Belchite.
Atardecer en el corazón del Pueblo Viejo de Belchite.
Laura Uranga

La calle del Señor está en el Pueblo Viejo de Belchite. Conecta la plaza del Salvador con el arco de San Roque, punto de fuga (no en la acepción pictórica, sino en la literal) para los últimos resistentes en el pueblo durante la contienda civil española. Este verano, gracias a un campus internacional de trabajo, esa calle experimentará una limpieza minuciosa; la dirección del trabajo será asumida por el arqueólogo madrileño Alfonso Fanjul, profundo conocedor del lugar; los brazos que ejecutarán la tarea será los de diez estudiantes llegados sobre todo de Estados Unidos y Reino Unido, aunque se habilitará un cupo para belchitanos dispuestos a colaborar en el esfuerzo.

El campus tendrá lugar entre el 4 y el 17 de julio, bajo la organización de la Fundación Pueblo Viejo de Belchite y la Asociación Española de Arqueología Militar, con el auspicio y apoyo logístico del Ayuntamiento local. El hecho de que la limpieza tenga ese matiz arqueológico garantiza una tarea extremadamente cuidadosa con los vestigios, cuyo valor no solo emana de los episodios vividos en la Guerra Civil española; también hay patrimonio arquitectónico de raíz medieval que se quiere preservar y valorar en su justa medida.

Entusiasmado como un chaval

Alfonso Fanjul no oculta la emoción que supone para él trabajar en el Pueblo Viejo de Belchite, Afincado en Asturias desde hace tres décadas, el madrileño afirma de manera rotunda que “no hay en España otro lugar como éste en lo referente a potencial de estudio combinado de un hecho histórico y el patrimonio arquitectónico y estructural, que atesore además una mística tan especial como la de Belchite y haya desarrollado una iniciativa turística de tanto calado con las visitas o los usos audiovisuales. Se unen la cantidad y la calidad; tanto la Fundación como el Ayuntamiento lo ven claro, así que para mí es un lujo el reto de este verano”.

Arriba, la fachada de la antigua iglesia de San Salvador. Abajo, el arco de San Roque
Arriba, la fachada de la antigua iglesia de San Salvador. Abajo, el arco de San Roque
HA

La zona de actividad prevista en esa primera quincena de julio conecta la actual visita turística con la zona medieval del Belchite Viejo. “La plaza del Salvador tiene los restos del antiguo convento, que también fue cárcel, y se conecta por la calle del señor con el arco de San Roque, tan significativo para el pueblo. Ya he coordinado esfuerzos previos para preservar los restos de fortificaciones de la guerra civil, aprovechando grupos de estudiantes extranjeros que reciben a cambio de su trabajo una formación teórica intensiva sobre el terreno acerca de la historia y el patrimonio de la España contemporánea; unas prácticas en un lugar increíble”.

Fanjul conoce bien el Pueblo Viejo. “Como arqueólogo español interesado en la época más contemporánea, las visitas a este lugar, en plural, son obligadas; más allá de la guerra civil y sus consecuencias, aquí hay restos de arquitectura medieval que definen la formación de muchas villas aragonesas. Conservarlo es un reto que exige mucho esfuerzo y fondos; de momento, nosotros haremos el aporte de esta limpieza para hacer la zona transitable e incorporarla así a las visitas: una primera toma de contacto". 

El arqueólogo recuerda que "la tarea en este punto del pueblo ya se llevó a cabo hace unos 50 años gracias al esfuerzo de muchos belchitanos, pero la erosión de los edificios, el efecto de la meteorología en el transcurso de los años sobre argamasas y arcillas ya castigadas hizo que la calle quedase afectada de nuevo. Entiendo que la meta a futuros es la consolidación y limpieza de las ruinas al completo”.

Entre los 10 jóvenes procedentes de distintas instituciones académicas predominan los estadounidenses y británicos. “También hay algún joven asiático que llega de otros puntos de Europa; tenemos estudiantes de Antropología, de Historia, fotógrafos y otros artistas. Por cierto, las jornadas de limpieza están abiertas a los vecinos de Belchite y a quienes quieran aportar su esfuerzo; en cuanto a las clases que recibirán los jóvenes, que se impartirán en inglés y por las tardes, estarán igualmente abiertas a los jóvenes de Belchite. El grupo quiere una integración literal con la gente de la zona. También haremos visitas por otros puntos de la comarca de Belchite”.

La Asociación Española de Arqueología Militar cubre la manutención de los participantes, seguros, herramientas y equipo necesario; los alojamientos y desayunos correrán a cargo del Ayuntamiento. El alcalde Carmelo Pérez, que preside igualmente la Fundación Pueblo Viejo de Belchite, apunta al respecto de la actividad que “es un punto de inflexión, hasta ahora no se había hecho algo así, con esta participación de estudiantes y un arqueólogo al mando. El espíritu de los Erasmus de la DPZ o el éxito de Belchite de Película, cuya nueva edición que presentamos este jueves 2 de junio en la Casa de Aragón en Madrid, está la misma línea; involucrar al talento joven y trabajar juntos para preservar el Pueblo Viejo desde todos los ángulos”.

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