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Mariquitas contra pulgones

La suelta de insectos beneficiosos funciona. La estrategia pionera del Ayuntamiento de Huesca para el control biológico de las plagas de los árboles le ha valido un premio nacional. 

Técnicos especialistas de la empresa Hidrobiology colocan unidades de suelta de larvas de mariquita para luchar contra el pulgón en Huesca.
Especialistas de la empresa Hidrobiology colocan unidades de suelta de larvas de mariquita para luchar contra el pulgón en Huesca bajo la supervisión de Ana Pérez-Adell, técnica de Infraestructura Verde del Ayuntamiento de Huesca.
Verónica Lacasa

Huesca presume de ser una de las ciudades españolas con más proporción de zonas verdes, con 24 metros cuadrados por habitante, duplicando con creces la recomendación de la OMS. Y conservarlas en buen estado requiere un esfuerzo extra.

La aparición de molestas plagas como el pulgón, el tigre del plátano o la oruga del fresno obligaba cada primavera al Ayuntamiento a realizar una campaña de fumigación del arbolado. Y para ello empleaba productos fitosanitarios que, aunque no eran tóxicos para la salud humana, sí contaminaban el aire y las aguas, obligaban a cortar calles y dejaban un rastro de suciedad. De hecho, los tratamientos se llevaban a cabo por la noche para minimizar las posibles afecciones.

Pero hace ahora 14 años, y junto a un reducido número de ciudades como Castellón, Barcelona, Valencia o Alicante, la capital oscense comenzó a dar un giro de 180 grados introduciendo una novedosa técnica aplicando insectos depredadores o parasitoides para hacer un control biológico de esas plagas. El cambio de legislación de 2012 con el RD 1311, que reguló de manera muy estricta el uso de fitosanitarios priorizando cualquier otro método en espacios públicos y parques, reforzó aún más esta estrategia y, cuatro años después, el equipo de gobierno municipal –con el alcalde Luis Felipe– decidió eliminar por completo los químicos para controlar la vegetación espontánea.

Con todo, la apuesta por la sostenibilidad de la ciudad no se quedó allí, sino que dio un paso más creando islas de biodiversidad en praderas y alcorques de flor, "unos refugios diseñados especialmente para que estos insectos que liberamos se queden a vivir y formen parten del ecosistema urbano y no haga falta soltar tantos todos los años", como explica la ingeniera de Montes Ana Pérez-Adell, técnica de Infraestructura Verde del Ayuntamiento de Huesca.

Un jardinero municipal de Huesca coloca un cartel para informar de la suelta de insectos.
Un jardinero municipal de Huesca coloca un cartel para informar de la suelta de insectos.
Verónica Lacasa

Y es que observaban que esas poblaciones de insectos auxiliares no arraigaban por la dificultad de encontrar refugio a partir de otoño. El objetivo final es que ese mismo control biológico se desarrolle por conservación.

Todo este empeño se vio recompensado con la entrega a Huesca del último Premio de Buenas Prácticas Locales por la Biodiversidad Urbana, en la categoría de Fauna, que impulsa la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). "Ha sido una inyección de moral para toda el área de Medio Ambiente porque, aunque la gestión ambiental natural de la infraestructura verde de la ciudad fue en su día una apuesta pionera, ya se sabe que los que empiezan se pueden llevar la gloria o equivocarse, y este galardón nos indica que vamos por el buen camino porque, además, cada paso que vas dando te obliga por sí solo al siguiente para enriquecer la sostenibilidad de los ecosistemas urbanos", se congratula Roberto Cacho, concejal de Medio Ambiente y Servicios Generales.

«El premio de la FEMP ha sido una inyección de moral que nos indica que vamos por el buen camino»

Huesca ya es un referente y prueba de ello es que la técnica Ana Pérez-Adell ha dado conferencias en congresos y jornadas a nivel nacional y reciben llamadas de otros ayuntamientos de España interesados en implantar estos mismos métodos de trabajo en sus ciudades.

"Hemos conseguido un entorno mucho más saludable tanto para los ciudadanos como para los trabajadores de las brigadas, que ya no se tienen que exponerse a usar productos químicos. Antes, en abril se fumigaba toda la ciudad, pero cada vez hay más ciencia y más conocimiento al respecto para poder utilizar la naturaleza a nuestro favor. Y eso que son procesos complicadísimos, ya que no es como el engranaje de un reloj que es automático, aquí son más complejos porque hay una relación entre las especies, los suelos, la vegetación...", advierte Ana Pérez-Adell. Y remarca que, pese a que este control biológico no tenga una acción inmediata, es mucho más beneficioso "porque los tratamientos con fitosanitarios de antes no eran selectivos y afectaban a todos los seres vivos de la ciudad, incluidos los humanos".

« Antes se fumigaba pero cada vez hay más ciencia y conocimiento para usar la naturaleza a nuestros favor»

La Unidad de Infraestructura Verde tiene el apoyo de la empresa Hidrobiology, referente a nivel nacional con más de diez años de experiencia en el sector, que se encarga de asesorar al Ayuntamiento sobre gestión integrada de plagas y control biológico conservativo. Por ello, liberan los insectos beneficiosos, llevan a cabo el seguimiento de sus poblaciones y determinan qué especies de plantas es más adecuado usar en las islas de biodiversidad de la ciudad, con la finalidad de fomentar la biodiversidad funcional. La estrategia de control biológico se lleva a cabo desde la primavera hasta el final del verano, "aunque en los últimos años también lo hacemos en septiembre porque suele ser tan cálido como mayo y suelen repuntar las plagas", señala su directora técnica, la bióloga Lorena Escuer.

El control de cada una de las plagas conlleva una estrategia distinta. Así, por ejemplo, en las últimas semanas se ha actuado contra el pulgón localizado en tilos como los del paseo de las Autonomías, que emite una melaza pegajosa que provoca incomodidad a los ciudadanos. Primero hacen un lavado de las copas para quitar el mayor volumen posible de pulgón y melaza y luego realizan la suelta de insectos para combatir la plaga.

En este caso, liberan un insecto depredador, la mariquita de dos puntos (Adalia bipunctata). "Nos fijamos en la naturaleza para aprovecharlo en nuestro beneficio y utilizamos ese mismo recurso para controlar las plagas de una manera natural. Con eso conseguimos restablecer el equilibrio natural de las plagas de una manera ecológica, sin utilizar productos fitosanitarios", apunta Escuer.

Lorena Escuer, directora técnica de Hidrobiology, aplicando el tratamiento en el paseo de las Autonomías de Huesca.
Lorena Escuer, directora técnica de Hidrobiology, aplicando el tratamiento en el paseo de las Autonomías de Huesca.
Verónica Lacasa

Ponen en cada árbol afectado un punto de suelta con unas 50 larvas. Durante las tres semanas siguientes, estas larvas irán creciendo mientras se alimentan del pulgón hasta convertirse en adultos, pasando por un proceso de metamorfosis. «Y luego comenzará de nuevo el ciclo de huevo, larva, pupa y adulto dando lugar a una nueva generación de insectos aliados», afirma. El éxito de esta estrategia está en fomentar el control biológico conservativo a través de cubiertas vegetales que lleguen a albergar a toda esta fauna beneficiosa, de manera que no haya que realizar tantas sueltas periódicas.

Las mismas larvas de mariquita se han soltado este año también en zonas como el pasaje Loarre, la avenida Monreal, las calles Teruel, San Jorge, Castán Tobeñas y Los Olivos, la plaza Europa y los parques de la Manzana o Padre Querbes.

En cada árbol afectado por una plaga se coloca un punto de suelta con unas 50 larvas.
En cada árbol afectado por una plaga se coloca un punto de suelta con unas 50 larvas.
Verónica Lacasa

Ana Pérez-Adell indica que cada año tienen que hacer frente a plagas urbanas clásicas, "aunque hay que estar atentos porque, en función de la climatología, aparecen en un momento o en otro". Y de hecho, han observado que en este 2022 se han adelantado en el tiempo porque el calor ha llegado antes. Además del pulgón existen otras como la araña roja del tilo, el tigre del plátano o la procesionaria. Contra esta última también usan otra técnica, la endoterapia, que inyecta en el tronco un fitosanitario para el sistema vascular del árbol.

Además de las mariquitas, se liberan otro tipo de depredadores como pequeños chinches (antocóridos) para combatir la Corithuca ciliata, el tigre del plátano o las psilas del cercis; o sírfidos que en estado larvario se alimentan también del pulgón. En cambio, cuando estas moscas de las flores son adultas, necesitarán alimentarse de polen y néctar que solo podrán darles determinadas plantas. Algo que reitera la importancia de trabajar el control biológico conservativo.

Toda esta estrategia lleva aparejada una política de comunicación y divulgación para concienciar a los oscenses de esta apuesta medioambiental de la ciudad. Y para ello, las brigadas de Medio Ambiente colocan carteles informativos en aquellas zonas en las que se aplican estas técnicas con el mensaje ‘Insectos trabajando’.

Roberto Cacho valora que "cuidar de más de 18.000 árboles y de 125 hectáreas de zonas verdes de una forma natural y sostenible supone mucho trabajo, pero en el día a día los vecinos de Huesca lo reconocen y lo disfrutan de una forma más saludable porque no usamos ningún producto químico". Y otorga el mérito a toda el área de Medio Ambiente, "desde los técnicos hasta los trabajadores de las brigadas y de la UTE Arcadia-Valentia, que también nos ayuda a mimar nuestras zonas verdes y que tiene un beneficio social, ya que es una empresa donde prima más el corazón que lo económico".

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