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Empieza la campaña de fruta con menos mano de obra y sin restricciones por covid

Los productores asumen el inicio de la cosecha con normalidad frente al virus y una reducción de las contrataciones de temporeros debido a las heladas de abril

Inicio de la recogida de cereza en fincas de Torrente de Cinca.
Inicio de la recogida de cereza en fincas de Torrente de Cinca.
Heraldo.es

Las labores de recogida de fruta han comenzado ya en el Bajo Cinca. Por primera vez en dos años, la covid-19 ha pasado a un segundo plano. La normalidad impera entre los jornaleros que ya trabajan en las fincas. La inmensa mayoría repite destino y por lo tanto, ya fue vacunado el pasado año dentro de la campaña especial de Sanidad o directamente, se trata de trabajadores habituales, es decir, que residen en la zona y han sido inmunizados siguiendo los cauces ordinarios. Las mascarillas y las distancias han desaparecido y además, la nueva estrategia de vigilancia y control del virus ha dejado sin sentido otras medidas como la necesidad de disponer de espacios para el aislamiento de positivos.

Los productores asumen el inicio de la campaña con normalidad frente a la covid-19. De hecho, reconocen que sus preocupaciones se centran en aspectos ajenos a la pandemia. Para la mayoría, es un reto conseguir que sus explotaciones sigan siendo viables tras las graves pérdidas provocadas por las heladas del pasado mes de abril, que acabaron con alrededor del 80% de la cosecha.

Con estas importantes mermas, las labores de aclareo están siendo mínimas y ahora mismo, la mayor actividad está en las zonas de cereza, donde esta misma semana ha comenzado la recogida de las variedades más tempranas. A los productores, en relación a la covid-19, solo les queda una duda sin despejar: la necesidad de presentar o no las declaraciones responsables impuestas durante la campaña anterior.

La decisión todavía está en el aire. Desde las consejerías de Agricultura y Sanidad, explican que la situación se sigue analizando.Recuerdan que todavía queda tiempo para alcanzar el punto álgido de la campaña, que tendrá lugar entre julio y agosto, y conscientes del descenso de la producción, que reducirá al mínimo las contrataciones.

Los trámites de 2021

En el año 2021, estos trámites fueron obligatorios, con el objetivo de evitar nuevas olas de contagios asociadas a la llegada de temporeros. Los productores debían dar a conocer sus previsiones de contratación y velar por las adecuadas condiciones de alojamiento y transporte de sus jornaleros. Ahora mismo, atendiendo a las pérdidas existentes, el responsable del sector de la fruta de UAGA en el Bajo Cinca, Óscar Moret, cree que «dejan de tener sentido». «Las contrataciones van a caer en picado. Nos está costando hasta mantener a los que tenemos fijos», explica.

Aunque con importantes pérdidas, las explotaciones dedicadas a la cereza son las que mejor han salvado las afecciones derivadas de las heladas, especialmente «aquellas que venían más retrasadas y por lo tanto, todavía estaban en flor así como las situadas en zonas más altas», señala la productora y técnico de Fitoagro, Alicia Millanes. Y es que la flor aguanta mejor que el fruto recién aparecido y las mínimas siempre son más acusadas en las zonas hondas. En su caso, las pérdidas se quedan en el 15%.

Nada que ver con los daños registrados en las fincas que dedica a otras variedades. De hecho, tan apenas le ha quedado albaricoque que recoger. De momento, la calidad de las cerezas es óptima, después de que las lluvias hayan ido a menos en los últimos días. A priori, la merma general de la producción de este fruto anima a pensar en que se conseguirá un buen precio. No obstante, el comportamiento de los mercados todavía es «muy incierto», indica Millanes.

Algo mayor es el daño que han sufrido de media las fincas de otro productor que también se dedica a la cereza, Carlos Llambrich. Con plantaciones en Mequinenza y Caspe, las heladas han mermado su producción en alrededor de un 30%. Y eso hará descender la necesidad de mano de obra. De media, necesitaba 200 trabajadores y en esta ocasión, le bastará con 120. La recogida de la cereza es la que precisa de mayor número de jornaleros.

En su caso, la gran mayoría repite y por lo tanto, ya fueron vacunados el pasado año en la propia empresa, a través de las campañas especiales impulsadas por la consejería de Sanidad. Al igual que otros profesionales del sector, Llambrich agradece poder afrontar la campaña sin nuevas restricciones y con cierta normalidad. «Hemos pasado dos años complicados, vigilando cada movimiento y con miedo a la aparición de brotes, que pudieran afectar a la salud de la plantilla y comprometer el desarrollo de la campaña», confirma.

Fraga ya administra dosis de refuerzo

Los sanitarios de la zona básica de Fraga ya están administrando dosis de refuerzo a los temporeros que llegan a la comarca del Bajo Cinca. Con la campaña recién iniciada y el 80% de la cosecha de fruta perdida por las heladas, son todavía muy pocos. Según explica la coordinadora de enfermería del centro de salud de Fraga, están citando a entre diez y quince personas a la semana. 

La mayoría son trabajadores habituales de la zona, es decir, que repiten verano tras verano y que el pasado año recibieron la monodosis de Janssen a través de la campaña especial de vacunación impulsada por la consejería de Sanidad. Entonces, las inmunizaciones tenían lugar en centros especiales o en las propias empresas. Ahora, esta dosis de refuerzo se inocula en el centro de salud, donde sus administrativos informan y citan a los temporeros cuando acuden a tramitar sus tarjetas sanitarias. De forma general, la marca elegida es Pfizer.

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