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Dos nómadas en furgoneta encuentran su sitio llevando el hostal de Urriés

Después de dos años viajando, David Artal y Lorena Balbo llegaron a este pequeño pueblo de la Val de Onsella (Cinco Villas) el 24 de diciembre de 2020.

David Artal y Lorena Balbo, al frente del hostal de Urriés
David Artal y Lorena Balbo, al frente del hostal de Urriés
H. U.

David Artal y Lorena Balbo son los dos jóvenes que llevan, desde hace un año y medio, el hostal de Urriés. También es bar social y restaurante y hacen las veces de psicólogos, consejeros y oyentes. Sus principales clientes son los vecinos del pueblo, un pequeño municipio de apenas 50 habitantes en la Val de Onsella (Cinco Villas). Esta pareja llegó hasta allí después de dos años viajando con su furgoneta. "Vivíamos en Francia cuando decidimos irnos. Cogimos el paro y estuvimos de viaje. Pero llegó la pandemia y no era lo más divertido así que empezamos a buscar un sitio para asentarnos", explica David, zaragozano de 32 años.

En su aventura le acompaña Lorena, francesa de 34 años que estudió Bellas Artes en Nimes y conoció a David cuando ambos vivían en una región agrícola del país galo. Su pasión por la cocina la motivó en parte a ponerse al frente del hostal de Urriés y reconoce haber mejorado mucho en este tiempo. "Nunca me había dedicado a ellos profesionalmente pero cada vez me gusta más y he avanzado", asegura. En sus creaciones, le gusta experimentar e introducir sabores nuevos a la cocina tradicional que puede esperarse en un restaurante típico de pueblo. 

"La gente se sorprende y se alegra de encontrar esto en un sitio perdido de la mano de Dios"

Así, en su menú del día hay falafel, cachopo con puré de calabacín o de champiñones y queso cheddar, pochas con panceta y caldo de pescado, revuelto de champiñones shitake y trufa, o un guiso de ternera con aceitunas negras. "La gente se sorprende y se alegra de encontrar esto en un sitio perdido de la mano de Dios", asegura David, que es quien sirve a los clientes y lo sabe de buena fe.

La mayoría de quienes pasan por allí son turistas que están visitando la zona y buscan un sitio donde comer. Durante el invierno, suelen cerrar por la tarde y los martes pero en los meses de verano echan el resto. "Entonces es bar, bar y más bar". Por eso, cuando llega el frío y su temporada baja tampoco les importa tener un poco de tiempo de descanso y también aprovechan para ir mejorando cosas del hostal. El edificio es municipal y el Ayuntamiento pone unas condiciones accesibles para que haya personas, como David y Lorena, que lo quieran llevar. Además del bar-restaurante, tiene tres habitaciones con baño privado. La pareja se ocupa de todo: limpiar, hacer las camas, coger las reservas, dar desayunos y cualquier otra cosa que el huésped necesite.

Urriés, un pueblo pequeño pero matón

"Elegimos este pueblo porque vimos que se organizaban cosas y desde que llegamos todo ha sido muy fácil porque nos ayudamos entre todos", aseguran. Según cuentan, una de las cosas que más les llamó la atención al llegar fue la cantidad de eventos que se organizan para ser un pueblo tan pequeño. De hecho, parte de su clientela es el público de estos certámenes de música, conciertos o jornadas culturales.

"Elegimos este pueblo porque vimos que se organizaban cosas y desde que llegamos todo ha sido muy fácil porque nos ayudamos entre todos"
Además del bar-restaurante, el hostal de Urriés tiene tres habitaciones con baño privado.
Además del bar-restaurante, el hostal de Urriés tiene tres habitaciones con baño privado.
H. U.

Aunque decir para siempre es demasiado, David y Lorena están a gusto allí y saben que a su etapa en Urriés le quedan muchos capítulos. "Llegamos en plena pandemia y aun así hemos podido hacer cosas. Todavía tenemos muchas ideas locas que materializar, proyectos en el aire y mucho que aportar. Vamos poco a poco", explica David, quien reconoce que todo es mucho más fácil cuando delante tienen a un alcalde receptivo. "Nos sentimos escuchados y arropados rápidamente".

Su bar es el único del pueblo, donde los servicios se pueden contar con los dedos de una mano. Hay museo, biblioteca y piscinas, y una tienda multiservicio que ahora mismo está cerrada. "Se ha preparado una página web para recoger los pedidos y repartirlos después por los pueblos del valle y se está buscando a alguien que la coja. Nos la ofrecieron a nosotros pero nos pareció que con el hostal ya teníamos suficiente trabajo y no queríamos hacerlo todo a medias". Aunque David y Lorena no pueden asumir esta carga laboral, animan a quien quiera un cambio de vida a mudarse a Urriés.

Para ellos el medio rural es una forma de vida, la que eligieron hace muchos años. "Un buen día cogí la furgoneta y viajé a Francia a trabajar en la vendimia. He estado en campos de frutales, recogiendo ajos, en viveros, en varias empresas de logística, estuve un tiempo en París y lo último que hice fue de albañil", resume David, que se fue para tres meses y acabó estando ocho años en el país vecino. En todos esos años, el arte y la cultura siempre han estado muy presentes en su vida. De hecho fue en parte lo que le unió a Lorena. Juntos formaron una asociación que organizaba eventos, una labor que quieren mantener en su actual ubicación.

Sin ir más lejos, el próximo sábado 14 de mayo organizan un concierto en Urriés. El grupo de rock and roll Brainloster y Esos presentan su nuevo disco en la localidad. El show será la antesala de la presentación oficial en Madrid de ‘Gloria a los vencidos’ para poder tomar contacto con el público y ver cómo son recibidos sus temas en directo. Para hacer el día redondo, David y Lorena prepararán una comida popular previa a base de ensalada y carrilleras. Ese día y probablemente todos los que siguen hasta por lo menos después del verano, esta pareja de nómadas asentados en la Val de Onsella trabajará de sol a sol para que en el pueblo no falte buena comida, buena música y buen ambiente.

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