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Desciende la media de edad entre los opositores ante la "precariedad laboral"

Para lograr plaza de policía, bombero o guardia civil, los jóvenes aragoneses se inscriben en las academias con solo 20 años.

Roberto Redondo y Carlos Marcén, en un aula del centro Campus Oposiciones.
Roberto Redondo y Carlos Marcén, en un aula del centro Campus Oposiciones.
Oliver Duch

La precariedad del mercado laboral afecta con mayor intensidad a los jóvenes. En concreto, el 75%, según un estudio de CC. OO., tienen un empleo con condiciones inestables. Muchos se sienten empujados a estudiar una oposición para conseguir una plaza pública con el objetivo de obtener un contrato para toda la vida y un sueldo acorde a sus perspectivas de futuro. Las escuelas que preparan estas pruebas son testigos directos del incremento de inscripciones entre los jóvenes.

"Estamos notando como cada vez los alumnos tienen menos años. Ahora es habitual que se inscriban jóvenes de entre 18 y 20 años, cuando antes no era común", explica Jorge Díez, director del centro Campus Oposiciones de la capital aragonesa, que preparan pruebas para Policía Nacional, Policía Local, Bomberos y Guardia Civil. La edad media de inscripción a la academia se ha reducido notablemente. En 2013, se inscribían a los 24 años y en el 2022 a los 20. La media de edad entre los opositores también se ha visto reducida. De 28 años en 2013 a 24 en 2022.

Hace unos años, subraya Díez, los alumnos hacían otros estudios antes de comenzar con la oposición. "Todos tenían ‘titulitis’ y ahora la gente se ha dado cuenta de que con una carrera universitaria no tienes trabajo fijo", indica. Otra de las razones por las que los jóvenes deciden estudiar para ocupar un puesto público radica, según el director de la academia, es un cambio de tendencia y la "problemática de la precariedad laboral". "Ahora la hostelería está mal pagada. También el trabajo de repartidor, entonces ser funcionario es una buena salida", señala.

En la academia Master-D –donde preparan pruebas para puestos de administrativo, de cuerpos de seguridad, de servicios de salud y de educación, entre otros– también han percibido un cambio de preferencias entre la población desde que comenzó la pandemia. "El perfil habitual de un opositor era una persona de 30 años que había acabado sus estudios y tenía experiencia en el mercado laboral", explica Patricia Polo, responsable de Comunicación de la empresa. Ahora, asegura, existen dos nuevos tipos de opositores. "Están los jóvenes que se apuntan nada más acabar el bachillerato o la ESO y los mayores de 50 años afectados por un ERTE y por despidos derivados de la covid. Todos buscan estabilidad", admite.

Los jóvenes de entre 16 y 25 años suponían el 38% de sus matriculaciones en 2019 y actualmente suponen un 41%. "Puede parecer que no es mucho, pero los porcentajes se habían mantenido completamente estables en los últimos 10 años y nosotros observamos que es una tendencia en alza", sostiene. Esta compañía ha notado un incremento en el número de inscripciones de Zaragoza, de 567 en 2017 a 1.564 en 2021. "Sin duda, el interés de trabajar en la administración pública se ha visto incrementado", incide.

En CEAP (Centro de Estudios para la Administración Pública) han percibido también un cambio "sustancial, aunque no radical", explica el director, Enrique Ortega. "Se ha juntado que es un periodo que hay precariedad laboral y han salido muchas plazas debido al parón que hubo por la pandemia", argumenta. La situación familiar de los jóvenes, que suelen vivir con sus progenitores, juega a favor de ellos. Según Ortega, en los puestos de baja cualificación es donde más han percibido el cambio.

Por su parte, Carmen Segura, directora de Oposbank, ha recibido un 25% más de inscripciones desde que comenzó la pandemia pero el perfil opositor de este centro sigue siendo el mismo. "Hay jóvenes pero hay muchos interinos de edad avanzada", indica.

"Un año estudiando otra cosa es una convocatoria perdida"

Vocación por encima de cualquier otra razón. Carlos Marcén y Roberto Redondo, de 18 y 19 años, tenían claro desde pequeños que querían formar parte del Cuerpo de Policía Nacional para "ayudar a la gente". En cuanto tuvieron los estudios mínimos necesario para opositar, se apuntaron a la academia.

"Yo me planteé hacer el grado superior tras terminar un grado medio de deportes. En cuanto me enteré que no era necesario para ser policía, decidí que era mejor centrarme en lo que me gustaba", sostiene Marcén, que considera que "un año estudiando otra cosa es una convocatoria perdida". Algo similar opina su compañero, que decidió no cursar un grado universitario tras finalizar la Evau. "Se me pasó por la cabeza Historia o Turismo. Sin embargo, la carrera son muchos años y muchos intentos perdidos. Estos estudios siempre los podré sacar más adelante, cuando sea policía", sostiene Redondo.

Para ellos, ser policía son todo ventajas. "Te ponen en bandeja un trabajo que te gusta, con estabilidad para toda la vida y donde nunca te vas a tener que preocupar por el dinero. No vas a ser rico, pero vas a vivir tranquilo", explica Marcén, que cree que el mejor momento para opositar es cuando eres joven porque la familia puede apoyar a nivel económico y no existen las mismas obligaciones que cuando "cumples unos años".

Las condiciones laborales son una de las razones por las que muchos jóvenes optan por opositar, sin embargo, Marcén y Redondo insisten en que es necesario tener vocación. "Cuando suspendes una, dos o tres convocatorias, la única forma de levantarte es pensar que quieres eso a toda costa en tu vida. Ahí es donde está el éxito como opositor", subrayan.

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