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Una nueva etapa en la larga y compleja lucha contra el coronavirus

Los profesionales sanitarios que han estado en primera línea para hacer frente a la gestión del virus alertan de que la pandemia no ha terminado, aunque Aragón entra en una fase para intentar convivir con la covid.

Unidad de cuidados respiratorios intermedios del Hospital Miguel Servet de Zaragoza
Unidad de cuidados respiratorios intermedios del Hospital Miguel Servet de Zaragoza
Francisco Jiménez

Desde los servicios que han soportado mayor carga de trabajo por la atención al coronavirus reconocen que la pandemia "entra en una fase de normalización" pero, lejos de desaparecer, "va a seguir estando presente y hay que aprender a convivir con el virus". Ante un nuevo escenario de incertidumbre piden "estar alerta" para llegar "al inicio del fin".

Antonio Rezusta y Yolanda Palacios, en el servicio de Microbiología del Servet.
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"Hemos hecho casi 600.000 PCR en estos más de dos años"

Antonio Rezusta y Yolanda Palacios, jefe de servicio y supervisora de Enfermería de Microbiología del Hospital Miguel Servet.

​El servicio de Microbiología del Servet ha asumido casi 600.000 PCR desde que empezó la pandemia. Muy lejos de las 20.000 al año que hacían antes de marzo de 2020. Para sacar adelante el exceso de trabajo, reforzaron los equipos (a la plantilla de 39 personas se suman 9 técnicos, e incluso en algún momento eran 20 los contratados extra) y aumentaron los horarios. Trabajan en turnos de mañana, tarde y noche, sin parar fines de semana ni festivos.
Antonio Rezusta, jefe de servicio, y Yolanda Palacios, supervisora de Enfermería, reconocen que durante este tiempo han pasado por momentos muy complicados: "Nuestra gran crisis se produjo en septiembre u octubre de 2020, cuando no había suficientes equipos ni reactivos y tuvimos que externalizar pruebas. Para nosotros fue muy duro, porque no informábamos de las muestras antes de 24 horas. El principio de la Microbiología es intentar dar el resultado lo antes posible". La ola de ómicron conllevó un aumento considerable de pruebas: en un mes, más de 50.000. Ahora, el ritmo de PCR ha bajado mucho: "Las semanas más críticas había más de 16.000. Ahora ronda las 700 o 1.000, aunque se aprecia un ligero repunte. Podemos llegar a hacer las pruebas cuando el paciente lo necesita".

Ángel Antoñanzas, en el centro de salud Delicias Sur.

"La Primaria ha ido adaptándose a los diferentes escenarios"

Ángel Antoñanzas, coordinador del centro de salud Delicias Sur.

​Desde el centro de salud Delicias Sur, su coordinador, Ángel Antoñanzas asegura que la pandemia no ha pasado y "hay que estar alerta". Sigue habiendo casos, cada vez más, dice, y mucho proceso respiratorio agudo. "Habría que preguntarse qué hemos dejado de hacer por atender la covid. No olvidemos que la Primaria es un área asistencial básica donde trabajamos la prevención, los procesos crónicos..., que quedaron en segundo plano", resume.
"La Atención Primaria ha ido adaptándose progresivamente a los diferentes escenarios en cuanto a criterios de casos, seguimiento", resume. La primera etapa "fue durísima": "Nos enfrentamos a algo desconocido, para lo que no estábamos preparados, sin medios ni capacidad de detección". El verano de 2020 afectó de forma especial a este centro de salud, unido, además, a la "falta de personal por bajas". Los circuitos y realización de pruebas empezaron a organizarse mejor. La situación en noviembre de 2020 fue también "muy complicada". El inicio de la campaña de vacunación marcó un antes y un después, aunque siguió habiendo olas: "No esperábamos la del verano pasado". Ni la explosión de casos que se registró en la última onda: "Fue algo inusual que no habíamos tenido en toda la pandemia. En este pico llegamos a tener casi 20.000 pacientes en una semana, que nos dejó colapsados".

Amparo García, en la sede del servicio 061 Aragón.
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"Este servicio ha sido el termómetro que medía la evolución y se anticipaba a la incidencia"

Amparo García, gerente del 061 Aragón.

​"Cuando empezamos a recibir la información de que nos venía encima una pandemia, comenzamos a trabajar con los protocolos de actuación de las enfermedades de transmisión". Amparo García, gerente del 061 Aragón, recuerda que este servicio se convirtió en referente. "De repente, pasamos de recibir menos de mil llamadas diarias, a 3.000". Y fue a más. En una semana, la capacidad de respuesta se multiplicó por cuatro, disponiendo de 75 puestos activos. Si en 2019 tuvieron 344.000 avisos, en 2020 aumentaron a 526.000 y en 2021, a 549.000. "Hemos sido el termómetro que medía lo que iba a pasar y se anticipaba al aumento de la incidencia", subraya.
El 061 asumió también la realización de pruebas diagnósticas, tanto en domicilio como en centros sociosanitarios, residencias de mayores o centros penitenciarios. También se desplazaba a los centros educativos de Zaragoza capital y provincia para la toma de muestras a los contactos estrechos de los casos positivos. Se puso en marcha el vehículo de intervención rápida para "evitar desplazamientos a hospitales y centros de salud. Tuvimos una buena organización, con planes de escalada y desescalada, y pasamos de atender a 149.000 personas en 2019; a 177.000 en 2020; y a 293.000, en 2021". El 061 mantiene hoy un punto de vacunación estable. Este servicio ha inoculado ya 75.934 dosis.

Rafael Marrón, frente al servicio de Urgencias del Servet.

"En lo peor de la pandemia, casi todo era patología covid"

Rafael Marrón, médico adjunto de Urgencias del Miguel Servet y presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) en Aragón.

​"Es el principio de una normalización". Así define a esta nueva etapa Rafael Marrón, médico adjunto de Urgencias del Miguel Servet. "La covid va a seguir con nosotros, y tenemos que aprender a convivir con esta patología, igual que hacemos con otras", apunta. Las Urgencias hospitalarias llevan más de dos años con una elevada carga de trabajo, con mucha "incertidumbre" por cómo iba a evolucionar la pandemia al enfrentarse "a algo desconocido" o por cómo mantener las plantillas, dado el alto número de bajas entre los sanitarios. "Este servicio no se puede programar, tenemos que atender a todo el que viene", señaló el también presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) en Aragón.
"En lo peor de la pandemia, prácticamente todo era covid. Nos organizamos por parejas; mientras uno entraba con el epi, el compañero introducía datos, pedía analíticas...". Tuvieron que ir dando respuesta a nuevas situaciones, abriendo otras áreas y adaptando los cambiantes protocolos. Y siguen manteniendo los circuitos diferenciados. Al respiratorio ahora derivan entre el 10 y el 15% de los pacientes que llegan, y un porcentaje pequeño es covid. Sin embargo, se observa un ligero incremento de esta patología: "Hay un goteo de ingresos y prácticamente el 90% tiene más de 80 años". La PCR incluye el análisis de covid, gripe y otros virus.

Juana Jiménez, en el servicio de Medicina Interna del Hospital Nuestra Señora de Gracia.

"Los radiólogos nos alertaron de que la imagen se parecía a las que llegaban de China"

Juana Jiménez, jefa de servicio en funciones de Medicina Interna del Hospital Nuestra Señora de Gracia (Provincial).

​El Hospital Nuestra Señora de Gracia (Provincial) registró el primer fallecido en Aragón por covid. Fue el 6 de marzo de 2020. El paciente, de 87 años, "venía con una infección respiratoria" pero no había sospecha de que fuera coronavirus. "La evolución fue mala y los radiólogos nos alertaron de que las imágenes se parecían muchísimo a las que llegaban de China". Así recuerda Juana Jiménez, jefa de servicio en funciones de Medicina Interna en ese hospital, los inicios de la pandemia en Aragón. Después vino una ola que dejó en un mes 70 pacientes ingresados en ese centro sanitario, en una unidad donde habían preparado 40 camas: "Da vértigo volver a recordarlo".
"El trabajo ha consistido en regular fuerzas continuamente", pone de manifiesto. Al principio, al esfuerzo físico y al estrés se unía la falta de material. "Pero en nuestro caso, la mayor sobrecarga asistencial la hemos tenido con este último brote". La incidencia fue tan alta que volvieron a llenar la unidad: "El 24 de enero estábamos con 41 pacientes covid ingresados, y 5 en la uci". Y llegó con el servicio diezmado por las bajas entre el personal. Para Jiménez, las altas coberturas de vacunación que se han alcanzado más la inmunidad natural por el alto número de contagios hace que la pandemia haya llegado "al final de una infección grave", pero "el virus va a seguir estando ahí y tenemos que seguir protegiéndonos".

Jesús Díez Manglano, en el servicio de Medicina Interna del Royo Villanova.
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"Hubo un momento en el que de las 260 camas, 180 o 190 eran para pacientes covid"

Jesús Díez Manglano, jefe de servicio de Medicina Interna del Royo Villanova y presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (Semi).

​"Era una enfermedad completamente nueva, y supuso un reto profesional enfrentarnos a algo desconocido, con una carencia inicial de medios, sobre todo de epis". Para Jesús Díez Manglano, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (Semi), a esto se suma la "sobrecarga" de que no ha sido una única oleada. Y, como consecuencia de los más de dos años de pandemia, afirma, se produce un retraso asistencial, por pruebas que no se realizaron o incluso pacientes que no querían acudir a las consultas por miedo: "Ahora eso nos está viniendo, y es una nueva oleada, no de covid, sino de enfermos no covid con enfermedades crónicas".
Respecto a la pandemia, Díez Manglano, jefe de servicio de Medicina Interna del Royo Villanova, explica que lo peor llegó en la primera y en la tercera ola: "Hubo un momento en el que de las 260 camas del hospital, 180 o 190 estuvieron dedicadas a covid. Era un porcentaje tremendo, y con la uci llena. Fueron situaciones realmente impactantes y angustiosas, porque te llevabas el problema a casa". Hubo apoyo de compañeros de otras especialidades y un exceso de trabajo pero "afortundamente, ya ha pasado. La pandemia ha amainado y nos permite no tener un sistema sanitario en tensión, pero no hay que olvidar que estamos en situación pandémica".

​Tránsito Salvador, en el servicio de Farmacia del Hospital Clínico.

"La vacunación ha supuesto un punto de inflexión fundamental durante la pandemia"

Tránsito Salvador, jefa de servicio de Farmacia del Hospital Clínico.

​Tránsito Salvador, jefa de servicio de Farmacia del Hospital Clínico, destaca dos momentos muy diferentes a lo largo de la expansión de esta infección. En el primero, y ante el desbordamiento de la presión asistencial inicial, tuvieron que hacer frente a la escasez en el suministro de algunos medicamentos de primer orden y a la falta de evidencia científica en los tratamientos con modificaciones rápidas de los protocolos. La segunda etapa llegó con la campaña de vacunación, que supuso "un punto de inflexión fundamental y ha sido uno de los grandes éxitos para el abordaje de esta pandemia".
El Hospital Clínico fue el centro de referencia para todo Aragón, donde se recepcionan las vacunas que envía el Ministerio. Para almacenar estas vacunas hubo que adquirir dos ultracongeladores, neveras e instalar un sistema de control, acceso y seguridad en esa zona. "El Servicio de Farmacia tuvo que reorganizar y planificar con mucha rapidez el proceso de almacenamiento, conservación y dispensación a todos los centros sanitarios y sociosanitarios". Para ello, se creó un plan operativo de vacunación covid: "Cuando todos tenemos el mismo objetivo es muy fácil sumar fuerzas para llegar a conseguirlo". El Clínico ha llegado a recibir 416.000 viales y ha dispensado 390.783, el equivalente a 2.618.166 dosis. El ‘stock’ actual es superior a 200.000 dosis, correspondientes a más de 25.000 viales de Pfizer adulto, Pfizer pediátrica, Moderna y Nuvaxoid. "El ritmo ha bajado, pero se sigue vacunando, sobre todo a personas y ámbitos de mayor vulnerabilidad".

María Andión García Barrecheguren, supervisora de Enfermería de Neumología del Miguel Servet.
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"La unidad de cuidados respiratorios intermedios permitió rebajar la presión en las ucis"

María Andión García Barrecheguren, supervisora de Enfermería de Neumología del Miguel Servet.

​El servicio de Neumología del Miguel Servet puso en marcha en julio de 2020 en la planta 9ª la unidad de cuidados respiratorios intermedios (ucri), ofreciendo atención a pacientes covid que requieren monitorización con la aplicación de técnicas no invasivas, como la oxigenoterapia de alto flujo. Esta iniciativa permitió rebajar la presión de ingresos en las ucis. "Es un área entre hospitalización convencional y cuidados intensivos, que atiende a pacientes graves cuyo techo terapéutico es nuestra unidad o que puede evitar el ingreso en la uci", resume María Andión García Barrecheguren, supervisora de Enfermería de Neumología del Servet.
La ucri ha atendido a 576 pacientes covid con alto flujo, el 25% ingresados a cargo de Neumología. De ellos, 209 precisaron uci. "Hemos llegado a tener 19 camas, 16 monitorizadas". Ahora, al disminuir la presión por la covid, la unidad mantiene seis camas, ampliables a ocho, para este tipo de enfermos. En estos momentos, atienden a cinco pacientes, dos de ellos covid. "La semana pasada no había ninguno con coronavirus", relata. Ha bajado el ritmo por esta patología, pero "la ucri sigue funcionando con otros pacientes respiratorios semicríticos y así evita ingresos en uci". "Ahora empieza a sentirse la normalidad –cuenta– pero han sido dos años muy intensos". El personal ha pasado por cosas muy duras, sobre todo al principio: había mucha incertidumbre, falta de material, muchos exitus, gente muriendo sola... Todo eso ha hecho mella en la gente".

El doctor Juan José Araiz, jefe de sección de la UCI del Hospital Clínico de Zaragoza.

"Desde el 16 de julio de 2020 no ha habido ni un día sin pacientes covid en la uci"

Juan José Araiz, jefe de servicio de la uci del Hospital Clínico.

​"Llevamos dos años con un índice de ocupación muy alto, que en la primera ola llegó al 150%", explica Juan José Araiz, jefe de servicio de la uci del Hospital Clínico. Eso obligó a doblar camas o habilitar plazas en Trauma. El impacto de la pandemia, en la primavera de 2020, llegó con camas libres en la unidad, de manera que se pudieron asumir los numerosos ingresos por esta patología, hasta cinco o seis diarios. "Se confinó a la población, se redujeron los accidentes de tráfico y laborales y se suspendió la cirugía programada. Al principio, la gente tenía miedo a venir al hospital".
El personal ha soportado una "sobrecarga física y mental tremenda". "Hay profesionales que están recibiendo apoyo psicológico, personal de Enfermería que ha adelantado su jubilación o ha pedido el traslado", indica. "Desde el 16 de julio de 2020 no ha habido ni un solo día sin pacientes covid en la uci del Clínico", resume.

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