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cultura

El alma ucraniana de la raposa de Los Titiriteros de Binéfar

Algunas de las marionetas más populares de la compañía están diseñadas por el artesano Nicolay Lozovsky, una referencia de este arte en Kiev.

Paco y Marta Paricio posan con las marionetas de Lozovsky.
Paco y Marta Paricio posan con las marionetas de Lozovsky.
José Miguel Marco

'Dragoncio’, ‘El bandido Cucaracha’ o ‘Antón Retaco’ son algunos de los éxitos de Los Titiriteros de Binéfar, que la chavalería se sabe ‘de pe a pa’. La compañía rescató el pasado fin de semana en Abizanda otra de sus obras más reconocidas, ‘La fábula de la raposa’, donde se recordó la singularidad de que el personaje principal, la pequeña y revoltosa zorra pirenaica, es un muñeco que diseñó y construyó el artesano ucraniano Nicolay Lozovsky, que estos días sigue las evoluciones de la guerra desde su residencia en Kiev.

"Lo conocimos en un viaje a México. Hace muchos años vimos al grupo de Teatro de Marionetas de Kiev (en una versión de ‘La pipa de Kif’) y nos gustó tanto su trabajo que organizamos una gira para que aquella compañía viniera a España. El grupo de Ucrania estuvo, entre otros lugares, en la feria de Teatro de Huesca", recuerda Paco Paricio, responsable de Los Titiriteros de Binéfar.

Corría el año 1992 y en la capital oscense se anunciaba la llegada de un espectáculo "muy visual y de traducción dramatizada" con cuentos populares ucranianos a cargo de "una compañía independiente creada en la antigua URSS en los últimos tres años". El Teatro de Marionetas de Kiev recalaría al año siguiente en Zaragoza, en la Sala Arbolé, hasta donde llevó un espectáculo titulado ‘La princesa y el eco’, cuyo argumento leído hoy no deja de estremecer. Cuenta la historia de dos reinos vecinos separados por una montaña. Uno de los reyes, aquel en cuyas tierras el sol sale más tarde por culpa de la cordillera, decide allanarla para tener más luz. El monarca vecino le declara la guerra: "La obra demuestra que la poesía y la paz son siempre posibles", se lee en la crónica de HERALDO de hace 19 años.

Visita a Kiev

"Después de su paso por Huesca, viajamos nosotros a Kiev a pedirles que construyeran para Los Titiriteros de Binéfar algunas marionetas", explica Paricio, que siempre ha alabado la maestría de los técnicos ucranianos, junto a otros grandes constructores como Matías de Arriba o Merce Viladronsa. En la Casa de los Títeres de Abizanda, por cierto, hay varias piezas donadas por Lozovsky y sus compañeros, junto a muñecos de guiñol, de percha o de guante, procedentes de la India, China o Túnez. Al margen de ‘La fábula de la raposa’, Lozovsky también aparece acreditado, junto a Tania Magura, como autor de alguno de los animales (ovejas, perros y algún que otro diablillo) del ‘Retablo de Navidad’, otro de los otro de los clásicos de los de la Litera y el Sobrarbe.

La parte correspondiente al museo en la Casa de los Títeres de Abizanda.
La parte correspondiente al museo en la Casa de los Títeres de Abizanda.
Heraldo

No obstante, es la zorra del Pirineo -diseñada junto a Tania Magura- la que más alegrías ha dado a la compañía, pues esta alegoría de la relación del hombre con la naturaleza ha recibido numerosos galardones: el Gran Premio del Festival de Pècs (Hungría); el primer premio en el Festival de Títeres de Praga o el premio del jurado en un certamen de Zagreb (Croacia). El guion de esta obra es el propio Paco Paricio quien hace apenas dos días presentó un nuevo libro en Abizanda, 'La lagartija pilla', con poemas, dibujos y otros textos suyos.

El Teatro de Títeres de Kiev, fundado en 1927, lleva fama mundial. De hecho, en las guías turísticas de la capital ucraniana una de las paradas imprescindibles es su sede: un edificio enorme y espléndido que simula ser un castillo. El impresionante inmueble parece haberse librado de los bombardeos rusos y los artistas han continuado haciendo pequeñas representaciones algunas de las cuales, incluso, se han emitido a través de las redes sociales.

También se ha viralizado estos días más de un vídeo con espectáculos de marionetas en refugios antiaéreos o en las bocas de metro de Kiev, con el lema de que "mientras hay arte, hay vida". Este ha podido leerse también en el perfil de Instagram de la compañía, donde diversos titiriteros han posado con sus muñecos y con carteles que rechazan la invasión y la guerra: ‘Puppets against war’, rezan.

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