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El Huerto del Presi, la afición de un joven agricultor de Santa Eulalia que se ha convertido en negocio

Pablo Játiva tiene 30 años y hace cuatro empezó a vender parte de su producción como un extra. Ahora, es su sustento de vida en el pueblo, donde siempre ha querido vivir.

Pablo Játiva tiene 30 años y vive en Santa Eulalia del Campo, donde tiene su huerto
Pablo Játiva tiene 30 años y vive en Santa Eulalia del Campo, donde tiene su huerto
P. J.

Pablo Játiva siempre lo ha tenido claro: "Quería vivir en el pueblo a toda costa y la única forma era montando algún negocio". Ese negocio es El Huerto del Presi, un proyecto que comenzó hace cuatro años, como una afición y un extra económico, y que ahora es el principal sustento de este joven agricultor de Santa Eulalia del Campo

Tiene 30 años y lleva toda la vida viendo cómo se trabaja el huerto. "En mi casa siempre lo hemos tenido y hace ya unos 10 años empezamos a cultivar y vender azafrán". Aquella fue la primera experiencia que tuvo con el campo como actividad económica pero entonces no pensó que una década más tarde sería realmente su negocio.

Tras estudiar el grado superior de Forestal y trabajar como retén y en los Montes Universales, Pablo volvió a Teruel para ayudar en el negocio familiar, una tienda de material deportivo en la capital. Aquello no le terminaba de gustar y la idea de establecer su domicilio habitual en el pueblo, a escasos 30 kilómetros, no dejaba de rondarle la cabeza. "Siempre me ha gustado el huerto y la agricultura y cuando lo hacíamos los de casa teníamos que terminar regalando productos porque había mucho. Así que pensé en empezar a darle un valor y rentabilizarlo. Al mismo tiempo, conocí a una persona que tenía un negocio parecido al mío y me abrió los ojos".

"Siempre me ha gustado el huerto y la agricultura y cuando lo hacíamos los de casa teníamos que terminar regalando productos porque había mucho. Así que pensé en empezar a darle un valor y rentabilizarlo"

De esto hace cuatro años y las cosas han cambiado mucho, y a mejor. El primer año, Pablo trabajó en una finca que le dejaron pero después de aquella temporada, compró su propio huerto y construyó un pozo. Ahora tiene dos invernaderos y ha puesto placas solares para ahorrarse el gasoil que necesitaba para el bombeo de agua. En total trabaja en unos 2.000 metros cuadrados de huerto (la mitad en propiedad), también tiene media hectárea donde pone las patatas, las calabazas o las cebollas, que necesitan más espacio, y en otro sitio planta los ajos y el azafrán. Una extensión nada desdeñable cuando prácticamente todo lo hace él solo. "Mi familia me echa una mano y en temporada alta, que va desde mayo hasta octubre, más o menos, suelo contratar a una persona", explica.

Lo especial de El Huerto del Presi es que la tienda está en el propio huerto
Lo especial de El Huerto del Presi es que la tienda está en el propio huerto
P. J.

Y es que faena no le falta al ‘Presi’, el apodo que Pablo ha heredado de su tío y de su abuelo, al que se le conocía en Santa Eulalia como Presiglas. La clientela de El Huerto del Presi son tanto los vecinos del pueblo como los de los alrededores y quienes pasan por allí de camino a la sierra. También sirve a restaurantes de la zona y vende por encargo a toda España

"La gente del pueblo o los que están de paso prefieren venir al huerto para ver el género e incluso poder elegir qué borraja quieren que les arranque para llevarse. Pero también hay muchos otros que me mandan el pedido por whatsapp yo se lo preparo y se lo llevo a casa", explica Pablo. Un servicio, este último, que durante la pandemia se ha vuelto todavía más importante pero que se ha mantenido ya como algo habitual: "Las personas mayores no pueden cargar con un saco de patatas así que se lo acerco. Otros vienen con el carro, como el que va al supermercado".

Parte del encanto de este negocio es que la tienda está en el mismo huerto, en una caseta de chapa que Pablo ha habilitado con un mostrador, una báscula y una zona de exposición del producto en cajas. "Me planteé buscar un local en la calle comercial del pueblo pero entonces hubiera sido una verdulería más", reflexiona. Ahora, acaba de entrar a formar parte de los Jóvenes Agricultores de Aragón y tendrá acceso a subvenciones del Fondo Europeo con las que quiere ampliar la huerta. Más a largo plazo, se plantea hacer algo relacionado con la educación ambiental con niños y el turismo ecológico rural. "También me gustaría poder embotar tomate o elaborar mermeladas y otras cosas artesanas para poder alargar la vida de mis productos y no tener que tirar género", añade.

"En verano trabajamos de sol a sol, no hay reloj. Es nuestra temporada alta, cuando más turistas vienen, y tenemos que aprovechar"

Muchos planes en mente para un negocio que desde que arrancó no ha parado de crecer gracias a la aceptación de los clientes pero, sobre todo, al esfuerzo diario de Pablo. "En verano trabajamos de sol a sol, no hay reloj. Es nuestra temporada alta, cuando más turistas vienen, y tenemos que aprovechar. Eso sí, el fin de semana de la Vaquilla y las fiestas del pueblo son sagradas", dice, entre risas. También lo comenta con la boca pequeña ya que, aunque no estará abierto al público como de costumbre, sí tendrá que encargarse de los pedidos que le hagan las cuadrillas y los bares.

Pablo trabaja el campo y también atiende al público en la tienda
Pablo trabaja el campo y también atiende al público en la tienda
P. J.

El resto del verano, el horario de atención al público es de lunes a sábado de 10.00 a 14.00 y en agosto, también los domingos. La tarde la dedica a estar en el huerto excavando, poniendo los riesgos, plantando y recolectando para el día siguiente. Y también atendiendo a algún que otro despistado que, a última hora, está dando un paseo y se acerca a comprar algo.

"Los abuelos del pueblo me van enseñando"

En Santa Eulalia solo se puede asegurar que no vaya a haber una helada entre junio y septiembre por lo que Pablo tiene que tener muy controlado qué puede plantar y cuándo. "Tenía los conocimientos básicos de cuando trabajábamos el huerto familiar pero, aun así, nunca sabes todo y cada día aprendes una cosa nueva. También voy preguntando a los abuelos del pueblo y alguno viene y me va diciendo cuándo plantar cada cosa", explica Pablo. Así, ha aprendido que las acelgas hay que ponerlas a partir de San Juan y que si se planta la borraja a partir de Santiago, aguanta todo el invierno.

La oferta de El Huerto del Presi es la verdura y hortaliza de temporada. En otoño tiene coles y calabaza; en enero, pone habas, ajos o espinacas, que se quedan aletargados todo el invierno y salen en primavera; en marzo, cuando asoma el buen tiempo y la tierra está más atemperada es el momento de la verdura de exterior, como la borraja, la acelga, el puerro, la lechuga o la cebolla. Los últimos en llegar serán, a partir del 15 de mayo, las judías y los tomates, los deliciosos tomates de huerto.

Quien quiera conocer a Pablo y elegir con él la acelga que quiera cocinar ese mismo día o el tomate de la ensalada de la noche solo tiene que pasar por la carretera de Cella s/n de Santa Eulalia del Campo. No tiene pérdida pero incluso los más despistados lo encontrarán si preguntan a cualquiera por el huerto del 'Presi'.

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