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Luis González: "La tecnología nunca debe estar reñida con la humanización"

Neurocirugía es una de las especialidades que más se ha visto favorecida por el desarrollo tecnológico de los últimos años, tanto en el diagnóstico prequirúrgico como en el utillaje que emplean los neurocirujanos. Dentro de esa "revolución", los expertos señalan que no se puede olvidar el factor humano.

Luis González Martínez opera a un paciente en el quirófano.
Luis González Martínez, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Gracias a la "revolución tecnológica" que ha vivido esta especialidad, hoy los neurocirujanos de la Sanidad aragonesa pueden revertir lesiones y realizar en condiciones de seguridad para el paciente operaciones que hasta hace unos años eran "impensables". Así lo indica el doctor Luis González Martínez, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, quien cita entre otros cambios "cualitativos" importantes el avance en las técnicas microquirúgicas, el tratamiento de lesiones tumorales en áreas elocuentes –de especial significado funcional, como serían las regiones motoras o del lenguaje– y la incorporación (más reciente) a todos los hospitales públicos de los sistemas de neuronavegación, "un GPS que nos permite localizar la lesión para que nuestra precisión a la hora de operar sea exacta".

De esta forma, es posible centrar heridas quirúrgicas o realizar una craneotomía –la técnica de abrir la cabeza– en condiciones de mayor seguridad. "Esto ha sido revolucionario para minimizar el trauma y abordar lesiones que hace tiempo podían ser difíciles de tratar", subraya este especialista, que da varios ejemplos. Uno sería la navegación en columna vertebral, que reduce el riesgo de una mala colocación de tornillos, intervención que antes podía complicarse con una lesión radicular o medular. "Con estos procedimientos, ese riesgo se minimiza hasta llegar a desaparecer", puntualiza.

Además, la monitorización de hoy en día permite a los neurocirujanos localizar lesiones en áreas funcionales e intervenir al paciente despierto. "Cuando tienes que operar a una persona de un tumor cerebral en un área que se localiza en la zona del lenguaje, si ese paciente está dormido o anestesiado no tiene capacidad de interactuar con el equipo quirúrgico, luego no sabes si después va a tener un problema de afasia (o incapacidad para expresarse). Hoy se hacen craneotomías en pacientes despiertos, y al paciente se le habla, se le pregunta y es capaz de responder o no en función de donde estemos haciendo el estímulo", detalla en alusión a un logro que era "impensable" que se pudiera hacer.

Dentro de esta revolución, el doctor González matiza que no se puede olvidar el factor humano, ese "espíritu de multidisciplinaridad en el que todo el mundo, cuanto más complejo es el caso, más hace por trabajar juntos, de la mano". Por último, y no menos importante, menciona la humanización de la cirugía. "La tecnología nunca debe estar reñida con la humanidad de nuestros gestos. Es obligado mantener y reafirmar valores firmes, seguros. Y uno de ellos es la estrecha relación que debe mantener el médico con su paciente, la persona que se pone en tus manos, con la tremenda responsabilidad que eso supone".

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