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Tere Bailo, la mercería de siempre de Sádaba que asesora por videollamada

A los 20 años, una jovencísima emprendedora abrió esta tienda que, en cuatro décadas, no ha hecho más que crecer, adaptarse a las necesidades y reinventarse.

Tere Bailo tiene 63 años y lleva más de 40 al frente de su tienda en Sádaba.
Tere Bailo tiene 63 años y lleva más de 40 al frente de su tienda en Sádaba.
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Desde que Tere Bailo abrió su tienda en Sádaba, hace 41 años, los tiempos han cambiado mucho. Pero hay algo que se ha mantenido constante, las ganas y la capacidad de darle siempre una vuelta de tuerca al negocio de esta emprendedora nata. Tener su propia mercería en su pueblo no estaba en sus planes pero cuando tenía 20 para cumplir 21, las circunstancias de aquel entonces la llevaron a tomar esa decisión. Alentada por su madre, de quien le viene a Tere esto del autoempleo, dio el paso.

Cuando empezó era una mercería pero, poco a poco, fue incorporando otro tipo de productos, según lo que se demandaba. “Es la forma de mantenerse vivo en los pueblos. Ir ampliando el negocio, cubrir las necesidades y dar un servicio integral”, explica Tere. Y es que en Sádaba ya no quedan tiendas como la suya y tampoco las hay en los pueblos de alrededor. Aunque para ella es una ventaja, porque no tiene competencia, también le entristece ver cómo el medio rural se va quedando sin nada. “Cada vez se van cerrando más establecimientos y yo intento compensar esas carencias”. De ahí que su tienda sea casi casi como El Corte Inglés. “Mucho más pequeño, pero hay ropa, artículos de regalo, lanas…”.

Después de 40 años de cara al público, Tere reconoce que montar la tienda no era su vocación. Anteriormente trabajaba como administrativa en una empresa que cerró por lo que la mercería fue una solución a su situación de desempleo. Tras todo este tiempo está más que curtida, pero ni a las puertas de jubilarse se ha acomodado. “Esto de los negocios en el medio rural es complicado porque los pueblos van para abajo. Cada vez hay menos población y menos servicios así que tiene que buscarle la vuelta a todo. Los que somos emprendedores somos así”, reconoce.

Gracias a este espíritu y aprovechando que durante la pandemia tenía más tiempo para pensar, a Tere se le ocurrió que podía prestar un nuevo servicio a distancia para su clientela. “Estábamos confinados y una conocida me pidió si le podía enseñar unas cosas de la tienda así que hicimos una videollamada. Aquello, que surgió sin pensarlo mucho, me dio la idea de que lo podía formalizar y ofrecerlo a todo el público”, explica Tere. Así es como desde hace dos años, Tere Bailo presta servicio de asesoramiento y venta a distancia por videollamada. “Es también una manera de acercarse al cliente. Te ves, aunque sea de forma virtual, ves cómo es esa persona, su edad, su talla, su forma de vestir…”. La mayoría de quienes hacen uso de este servicio no son de Sádaba y, una vez que encuentran lo que necesitan, pagan por bizum y Tere les envía el paquete a la dirección que le faciliten. “Cada vez más personas de todas las edades compran por internet pero de esta forma se sienten más seguros y confían más que haciéndolo a través de una página web”.

"El pueblo siempre ha tenido mucha vida pero se van cerrando negocios como zapaterías, pescaderías… Dentro de 10 años ¿qué es lo que va a quedar?” 

Con la crisis de la covid-19 prácticamente normalizada, los clientes han vuelto a la presencialidad y lo más común es pasar por la tienda para comprar. Pero aun así, Tere ha decidido mantener el servicio de venta por videollamada como un complemento más de su oferta. “No es que sea algo que ha salvado mi negocio ni soluciona la gestión pero es una forma más de abrirme a un público nuevo, que a veces en los pueblos está limitado, y todo ayuda”.

Afortunadamente, a Tere la pandemia la ha pillado con un negocio bastante consolidado, con un local en propiedad y sin demasiados gastos fijos a parte de los habituales. Además, reconoce que, al menos en su caso, ha podido beneficiarse de ayudas económicas que han contribuido a sobrellevar mejor la situación. Por eso para ella esta crisis no ha sido ni mejor ni peor que otros momentos vividos en estos 41 años. “Ha sido una época diferente y una experiencia que nunca habíamos tenido que vivir. Ha sido un poco difícil pero de lo malo siempre se aprende y hemos aprendido a reciclarnos y a mejorar. Ha sido duro pero instructivo”, resume.

Lo que a Tere le quita el sueño es otra cosa que nada tiene que ver con la pandemia. “De momento no tengo quien me sustituya en la tienda cuando me jubile y me preocupa porque no quiero que Sádaba se quede sin este servicio”, lamenta. Tiene 63 años y, aunque calcula que trabajará al menos durante dos más, el miedo a que la tienda tenga que cerrar por no encontrar relevo la atormenta. “El pueblo siempre ha tenido mucha vida pero se van cerrando negocios como zapaterías, pescaderías… Dentro de 10 años ¿qué es lo que va a quedar?”, se pregunta, entre la resignación y la preocupación de quien ha dedicado más de media vida a sacar adelante un negocio en el medio rural y ve que ahora está en peligro.

Mientras tanto, con la esperanza de que en este tiempo que le queda hasta la jubilación aparezca ese relevo que necesita, Tere Bailo sigue abriendo su tienda de la calle del Carmen número 1 de Sádaba cada día (de lunes a sábado) con la mejor sonrisa. Para quienes no puedan pasar por allí, no hay problema. La misma sonrisa les espera a través de la pantalla de su teléfono móvil porque con las videollamadas no hay distancia que esté lejos.

 

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