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"Evidentemente, no te puedes quitar de comer, pero hay que ajustar por otras partes"

El efecto de la invasión rusa se nota cada vez más en el bolsillo de los aragoneses.

Ana Belén López atiende su pescadería del Mercado Central de Zaragoza
Ana Belén López atiende su pescadería del Mercado Central de Zaragoza
Oliver Duch

El efecto de la invasión rusa se nota cada vez más en el bolsillo de los aragoneses. Los precios siguen subiendo semana tras semana, y no solo ocurre con la cesta de la compra, sino al llenar el depósito, encender la luz o poner la calefacción.

"Evidentemente, no te puedes quitar de comer, pero hay que ajustar por otras partes. Hay gente que lo va a pasar muy mal", comentaba este miércoles Rosa Zamorano mientras hacía fila de uno de los puestos del Mercado Central. Ella ha notado la subida en productos tan básicos como la leche. "No estamos hablando solo del pequeño comercio, también afecta a los supermercados", precisó.

Antonio Gómez del Moral, otro de los clientes, ha detectado incrementos "de entre el 40% y el 50%" en bienes de primera necesidad. "De momento, sigo comprando lo mismo, pero se está poniendo todo imposible", afirmó, no muy contento con las medidas adoptadas por el Gobierno de Pedro Sánchez para frenar la subida.

Flora Díaz también aprovechó la mañana para llenar el carro de la compra. "Está todo bastante más caro. Con productos como el mango, uno ya no puede darse el gusto", aseguró. Según los datos del IPC de febrero -para conocer el desglose de marzo habrá que esperar hasta el 13 de abril- la alimentación se ha encarecido un 5,6% respecto a 2021, mientras que las bebidas no alcohólicas han subido un 5,3%.

Los consultados no descartan tener que reducir su gasto en ocio o renunciar a ciertos productos hasta que la situación se estabilice. El problema, coincidieron, es que "no hay signos de mejora".

Días de "incertidumbre"

Pese a que las subidas son prácticamente generalizadas, hay detallistas que están tratando de no repercutir los sobrecostes a sus clientes. "Cada kilo me cuesta 60 céntimos más que antes. Por ahora no voy a subir los precios, pero todo se verá. Con los contenedores parados en los puestos, veremos a ver cómo está todo dentro de 20 días", indicó Idoya Gadea, dueña un puesto especializado en frutos secos que lleva su nombre.

La carnicería de Antonio Langoyo, en cambio, apenas tiene margen, ya que trabaja con producto fresco. "Lo que tendrían que hacer es bajar impuestos. Yo ya tengo un crédito, no puedo endeudarme más", aseveró.

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