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Nastia y Nadia, ucranianas acogidas en Gallur: ”Estamos bien, pero con mamá es imposible hablar y nuestro hermano está patrullando”

Estas gemelas de 22 años ya están en su hogar de acogida en Gallur, al que llegaron por primera vez en 2008, y temen que la escalada de ataques se recrudezca.

Las gemelas Nadia y Nastia Kulynich, ayer, junto a sus ‘padres’ de acogida José Ángel Rived y Mª Pilar Gutiérrez, en su casa de Gallur.
Las gemelas Nadia y Nastia Kulynich, ayer, junto a sus ‘padres’ de acogida José Ángel Rived y Mª Pilar Gutiérrez, en su casa de Gallur.
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Las gemelas Nastia y Nadia Kulynich, de 22 años, pasaron el domingo descansando y reponiendo fuerzas después de abandonar Kiev, tras pensárselo mucho, dejando atrás a parte de su familia. El sábado llegaron a Zaragoza en el autobús fletado por el Grupo Sesé y en el que viajaban, como ellas, otras mujeres que de niñas vinieron de acogida a Aragón. Ya se encuentran en Gallur en el hogar de sus ‘padres’ aragoneses, José Ángel Rived y María Pilar Gutiérrez, de la Asociación Asistencia a la Infancia. Arropadas y a salvo, intentan confirmar que los suyos sobreviven bajo los bombardeos.

"Aquí estamos muy bien, contentas y tranquilas. Ahora lo que nos preocupa es que es imposible hablar con mi mamá, no tiene cobertura, y mi hermano está de patrulla en otro pueblo. Sabemos de ellos por mensajes que nos han enviado", explicó Nastia, que estuvo por última vez en esta localidad en 2015. Su progenitora se encuentra en una aldea "donde no tiene ni cobertura, ni gas y ni luz, y poca comida, está viviendo en un sótano debajo de la casa", explicó. Su hermano Alexander, de 24 años, participa en las patrullas por su localidad natal, Semypolky, "para ver si hay soldados rusos o no y si ocurre algo", aunque de momento no ha sido llamado a filas. Han recibido de ellos mensajes diciendo que está bien "pero no hemos podido hablar todavía".

Este lunes tuvieron que ir al médico, porque Nadia "tosía bastante, se había resfriado durante el viaje, pero ya se encuentra bien con las pastillas que le han dado". "Han aprovechado también para tomarse un café con gente que conocen y con personas que nos han apoyado para que puedan estar aquí", señaló Rived. "Dentro de la tristeza con la que te cuentan lo que está ocurriendo y la preocupación que tienen, están felices de estar aquí", resumió. Ahora esperan que les llamen para acudir a la oficina de Extranjería de la Policía a tramitar la protección temporal. "Lo que tengo claro es que de aquí no se van hasta que la guerra haya terminado", concluyó.

La lluvia no fue impedimento para que Julio Murillo saliera a pasear este lunes por la mañana con su ‘hija’ ucraniana Olena Slarenco, que ya tiene 33 años, y sus tres pequeños: Dimas, de 13 años, Verónica, de 9, y Misa, de 8. Mientras, su mujer, Feli Murillo, aprovechaba para hacer algunas compras. El domingo el buen tiempo permitió que los niños jugaran en el Parque Bruil, pero con el agua cayendo tuvieron que conformarse con una vuelta y un refresco en un bar. "Estamos esperando que nos llamen para ir a hacer los papeles, pero en cuanto podamos nos vamos a Perdiguera, allí los chavales van a estar mucho mejor jugando en la calle y en el pueblo", explicó Julio Murillo. Los dos niños mayores irán a la escuela en el municipio, pero para el pequeño, que sufre una parálisis cerebral, están intentando que pueda acudir a un colegio especial adaptado a sus necesidades.

"Vamos a hacer todo lo posible por sacar a los niños"

Mientras estas historias tienen un final feliz, otras viven horas de angustia. Un grupo de 20 niños y jóvenes de acogida de la Asociación Asistencia a la Infancia cumplió este jueves su sexto día sin poder cruzar la frontera a Polonia. El Gobierno ucraniano ha reforzado el control sobre la salida de pequeños vulnerables. Entre los nuevos documentos se pide una carta de apoyo de las agencias gubernamentales del país anfitrión. La vicesecretaria de la agrupación, María José García, no se da por vencida: "La solución no llega y la situación se está alargando mucho en el tiempo. Como asociación llevamos trabajando con Ucrania desde hace tiempo. ¿Qué hacemos ahora, que regresen a sus casas? No es una opción, vamos a hacer todo lo posible por traer a los niños".

Otro grupo de 24 refugiados vinculados a esta entidad de acogimiento vacacional, entre los que hay más niñas hoy ya madres que pasaron veranos y navidades en la Comunidad, está llegando también a Polonia. Un empresario zaragozano va a financiar el trayecto en autobús desde Cracovia a Aragón y la Fundación Sesé organizará en transporte desde la frontera hasta esta ciudad del sur de Polonia. Está ya en la zona para organizar en persona el dispositivo que espera se pueda poner en marcha esta misma semana. La esperanza está depositada en que los pequeños que siguen sin poder cruzar, 17 menores de entre 5 y 17 años y dos jóvenes de 18 y 25, puedan ocupar algunas de las 64 plazas del vehículo que les esperará todo el tiempo que sea posible.

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