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invasion de ucrania por rusia 

“En la guerra de Ucrania podría provocarse un nuevo Chernóbil con consecuencias muy graves para la salud”

Jaime Ruz, experto en Física Nuclear y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, destaca el riesgo para las centrales nucleares en el conflicto iniciado por el presidente ruso Vladimir Putin.   

La central nuclear de Chernóbil, este miércoles. UKRAINE RUSSIA CONFLICT
La central nuclear de Chernóbil, este miércoles. 
Reuters

Jaime Ruz Armendáriz es zaragozano, tiene 45 años y es experto en física nuclear, investigador y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, se especializó en el CERN (Suiza), donde está el mayor laboratorio de física de partículas del mundo, y trabajó durnate diez años en Estados Unidos en un laboratorio nacional y gracias a las ayudas María Zambrano regresó a la capital aragonesa, donde participa en el Centro de Astropartículas y Física de Altas Energías (CAPA).

Una de sus especialidades es la física nuclear y analiza el peligro que supone la situación actual de la central nuclear de Chernóbil, al norte de Ucrania, que ya sufrió un accidente nuclear el 26 de abril de 1986, y en estos momentos permanece desconectada de la red eléctrica. Jaime Ruz precisa que en este caso “el problema es que tiene residuos nucleares”. El investigador señala que “podrían utilizarse esos residuos nucleares para fabricar instrumentos de destrucción”.

En estos momentos, la central de Chernóbil se encuentra en pleno proceso de “enfriamiento” y está situada en una “zona de exclusión”. “El único riesgo allí son las personas que vayan a esa central y que cojan esos residuos nucleares para fabricar bombas. Pero ese riesgo existe en Chernóbil como en cualquier otra central nuclear”, señala el profesor de la Facultad de Ciencias. Además, también podría ser “bombardeada” de nuevo, esto podría provocar que “se reactivara el proceso de fisión” lo que “descontrolaría” la central nuclear más famosa del mundo. “Ahora está en proceso de hibernación y podría reactivarse. Ese es un riesgo real”, reconoce Ruz.

Jaime Ruz Armendariz, investigador y profesor de la Faculotad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, experto en energìa nuclear.
Jaime Ruz Armendariz, investigador y profesor de la Faculotad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, experto en energìa nuclear.
Heraldo

Pero, ¿realmente podría afectar a Aragón un ataque o catástrofe de esas características en Ucrania? Ruz aún recuerda "estar enganchados al televisor y observar la evolución de la nube tóxica que generó Chernóbil en 1986". "Los españoles tuvimos mucha suerte entonces, ya que la nube no llegó a España, pero el resto del continente Europeo se vio cubierto por la nube tóxica. En países como Italia y Francia se recomendó no salir de casa, no exponerse al aire libre y no comer ni frutas ni hortalizas. En Gran Bretaña hasta se ordenó el sacrificio de animales y se prohibió beber leche para minimizar la posibilidad de transmisión de la contaminación radiactiva a las personas. La evolución de la nube tóxica estaría supeditada a las condiciones climáticas y sus consecuencias podrían ser muy graves para la salud", señala. 

La central nuclear más grande de Europa

A la hora de valorar el peligro sufrido por la ocupación de las tropas rusas en la central nuclear Zaporiyia, la más grande de Europa y que tiene seis reactores nucleares (el Gobierno de Ucrania ha denunciado que sus trabajadores han sido torturados por los militares de Rusia), el investigador aragonés opina que “la integridad del reactor se logra por medio de una estructura de hormigón y hierro” y que en teoría se podría poner en jaque su integridad por medio de “ataques convencionales” porque podrían lograr “resquebrajar” sus paredes y a su efecto “ liberar de forma descontrolada algunos productos radiactivos” generados.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acusa a Moscú de querer "repetir" la catástrofe de Chernóbil.
Ataque a la central de Zaporiyia. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acusa a Moscú de querer "repetir" la catástrofe de Chernóbil.

“Podría provocarse un nuevo Chernóbil”, concluye. “El factor externo de destrucción del reactor podría ser un terremoto o un bombardeo de esta categoría, pero deben realizar un ataque de grandísima intensidad porque estos rectores están preparados para resistir terremotos”.

Jaime Ruz explica que en todo el mundo hay “una red de monitorización de residuos nucleares” y si se hubiera producido algún efecto como consecuencia de ese ataque convencional ya se habría detectado y se habría declarado “el estado de alarma”. “Pero eso no significa que en diez minutos no pueda suceder”, agrega.

Al recordar el último ataque nuclear que se produjo en 1945 con aviones B-52 de Estados Unidos cuando se lanzaron bombas en Hiroshima y Nagashaki (los días 6 y 9 de agosto), el profesor de la Facultad de Ciencias precisa que ahora “no hacen falta ni aviones”. “Hay balística nuclear, submarinos o acorazados, misiles bajo tierra o hipersónicos”, enumera la diversidad de posibilidades para estos ataques que pueden utilizar los rusos.

Jaime Ruz asume que todo el mundo tiene miedo a “una catástrofe nuclear”, sea por reactivación o por un accidente en una central nuclear. “No solo pone en peligro a las personas que viven en Ucrania sino a todo el mundo que vive alrededor porque se genera un nube radiactiva que viaja a cierta distancia y puede contaminar no solo el lugar donde ha caído la bomba sino otras zonas alrededor”, explica. “La zona de explosión se va enfriando y estrechando cuando va pasando el tiempo, pero hablamos de miles de años y sería una devastación. Ese armamento existe y confío en que no se utilice”, agrega.

Aun así, el investigador zaragozano medita que en el caso de que se produjera “un ataque nuclear de Putin” podría provocar también “una reacción internacional”, quizás también con armas nucleares.

Para frenar los efectos de un eventual uso de un arma nuclear, Ruz apunta que existe “un escudo antimisiles nucleares”, que se gestionó para Europa con la ayuda de Estados Unidos, si bien en estos momentos no se conoce en qué “estado de operatividad” se encuentra. “Hay un mecanismo de defensa (en Europa) si se decide tomar la decisión de lanzar una cabeza nuclear”, resalta el investigador. “La idea es que se lance un misil que destruya la cabeza nuclear antes de que se produzca su impacto y se activa en la atmósfera”, apunta. “Es un misil contra misil y hay que haberlo detectado antes, pero hay redes de satélites que se dedican exclusivamente a esta monitorización”.

Respecto a la reactivación del uso de las centrales nucleares para generar energía que en España está en proceso de desaparición tras el cierre de la central de Garoña (desde 2017), Ruz opina que “al final, todo supone generar una dependencia energética y España es uno de los países con más energías renovables, junto con Alemania. Pero los usos doméstico e industrial son muy distintos”, indica. “Hay consumos energéticos que puedes suplirlos por energías renovables y otros, a día de hoy desafortudamente, necesitan la capacidad que genera una central nuclear. No hacer uso de centrales nucleares nos supone un coste mayor en la energía”.

En cualquier caso, el profesor apunta que España recibe el gas de Argelia y su dependencia de Rusia es mucho menor que en otros países europeos. De cualquier modo, por la ley de la oferta y la demanda: “Cuanto menos gas y petróleo viene de Rusia mayor va a ser el precio del que venga de otros lugares por barco, como el gas licuado que llega a los puertos españoles”, señala. “Esta situación podría llevar a varios países a replantearse el modelo energético que tienen, no por la amenaza nuclear sino por las necesidades energéticas de tu país”, advierte Ruz.

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