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Búnkeres en Aragón: historia y protección bajo tierra

En Zaragoza, Huesca y Teruel se pueden encontrar ejemplos de refugios antiaéreos que, a pesar de cambiar de función, mantienen parte de un pasado bélico.

Varios grupos de extranjeros recorren la plaza del Pilar de Zaragoza, en el entorno de San Pedro Nolasco las terrazas están llenas y los autobuses circulan continuamente por la calle de San Vicente de Paúl. Muchos de esos turistas, clientes y viajeros viven ajenos a que bajo ellos, a varios metros hacia el interior de la Tierra, se ocultan lugares que pueden cumplir la función de búnker. Un lugar donde refugiarse cuando suenan las sirenas que avisan de un bombardeo.

Esa es una de las características de cientos de viviendas que se ofertan en los portales inmobiliarios de España. Los búnkeres suelen ser más comunes en chalés, pero también se localizan casos en edificios. Uno de esos ejemplos se encuentra en un pueblo del prepirineo. Se trata de un discreto refugio antisísmico y antiatómico que lo promocionan como "el más avanzado de España". Su capacidad es de 25 a 50 personas y tiene una autonomía de hasta 20 años. ¿Su precio? Casi 5 millones de euros.

En España solo es una opción. Sin embargo, las guerras que ha vivido Europa a lo largo de su historia han sido el origen de nuevas leyes, como la que establece que en Suiza todos los edificios tienen que estar dotados de un refugio antiaéreo. En 2011 plantearon derogar la ley, pero revocaron la idea. A pesar de la seguridad que ofrecen, estos espacios se integran en el día a día de los suizos, como cuarto de lavadora o para guardar la bicicleta.

Algunos ejemplos de refugios en Aragón

Sótano del Ayuntamiento de Zaragoza
Búnker del Ayuntamiento de Zaragoza.
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A dos niveles por debajo de la calle se encuentra en el refugio antiaéreo del Ayuntamiento de Zaragoza. Fue mandado construir a raíz de la Segunda Guerra Mundial y, por suerte, nunca fue necesario. Un gran – y ancho- pasillo rodea el perímetro de la Casa Consistorial y en una de las paredes se abren varias habitaciones amplias, donde hay capacidad para un millar y medio de personas. En el suelo se adivinan agujeritos que se hacen evidentes cuando mana el agua por ellos, es el nivel freático dada su proximidad con el río Ebro. Este espacio cuenta con varias entradas, una parte está embaldosada y también se descubre una piscina, que forma parte del sistema de refrigeración del edificio. Durante un tiempo alojó documentos.

Viviendas en el centro de las ciudades
Refugio en una vivienda del centro de Zaragoza.
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La Guerra Civil pudo influir en que muchos edificios que se construyeron en los últimos pulsos de la contienda o en los primeros años de la década de los 40 se diseñaran con un refugio en su subsuelo. Es el caso de algunas casas del entorno de la ya mencionada plaza de San Pedro Nolasco de Zaragoza o del paseo de María Agustín. En algunos de estos ejemplos se han convertido en trasteros para los vecinos.

La casa del director de la Azucarera, en Zaragoza
Búnker de la casa del director de la Azucarera, en una imagen de archivo.
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Durante las labores de rehabilitación de la casa del director de la Azucarera, junto a la avenida de Cataluña, se descubrió un búnker. Se construyó en la Guerra Civil con el fin de proteger en caso de ataque. Tiene la salida al exterior hacia la calle de Marqués de la Cadena y, a través de un pasadizo, se conectaba con la fábrica, en la actualidad Zaragoza Activa. Antes de su intervención, se conservaban estanterías de madera que se pudieron utilizar para almacenar provisiones.

La ruta de los búnkeres en Canfranc
Búnker en las inmediaciones de la estación de Canfranc.
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En plena naturaleza y no lejos de la Estación Internacional de Canfranc se encuentran varias construcciones defensivas levantadas entre los años 1944 y 1959 por soldados de reemplazo. Hace unos años se organizaron unos campos de trabajo en los que se limpiaron y desescombraron. En la actualidad se puede completar una ruta que recorre estos puntos estratégicos de defensa y protección. Se considera que esta obra es el conjunto más grande de estas características construido después de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

La huella de la Guerra Civil en las tres provincias
Refugio de la Guerra Civil en Monegrillo.
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Lanaja y Monegrillo son algunos de los pueblos donde se conservan búnkeres de la Guerra Civil en Aragón. También a la entrada de Aldehuela, en una de las caras de la loma de la ermita de Santa Bárbara, se mantiene una estructura de hormigón armado y forma circular que formaba parte de la fortificación de la línea republicana durante la Guerra Civil. Cuentan con tres huecos que miran hacia la ciudad de Teruel. A menos de 20 kilómetros de la capital turolense, en Corbalán, se encuentra el búnker del alto de La Torana, que es de planta circular con paredes de hormigón encofrado. En este mismo entorno también se pueden encontrar trincheras en ruinas. También se pueden visitar otras de estas construcciones en Torrelacárcel y Singra. En este caso, cuentan con dos estancias, una con nueve mirillas y otra que hizo las funciones de refugio. Otro de los ejemplos es el de El Pobo, en el monte Castelfrío. 

Estos solo son algunos de los ejemplos de refugios antiaéreos o búnkeres que se pueden descubrir en Aragón, aunque no los únicos. También se podrían sumar las humildes bodegas de ladrillo, que en algunos casos salvaron la vida de los ciudadanos. A pesar de que en la actualidad estos espacios cumplen otra función, en su interior protegen con discreción parte del pasado bélico que han sufrido las tres provincias.

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