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El sector industrial en Aragón empieza a suspender envíos a Rusia por miedo a no poder cobrar

Airtex, Fersa Bearings, Atlas Copco o Enarco son algunas de las empresas que operan en Aragón que optan por no mandar mercancía a Rusia ante el riesgo de impago por las sanciones

Juan Cánovas, vicepresidente de Recursos Humanos de Atlas Copco, antigua Gesán, fabricante de grupos electrógenos.
Juan Cánovas, vicepresidente de Recursos Humanos de Atlas Copco, antigua Gesán, fabricante de grupos electrógenos.
Toni Galán

Mantener las operaciones comerciales con Rusia es muy arriesgado. Lo suscriben industriales aragoneses proveedores de la automoción y también fabricantes de equipos para la construcción, que están optando por no hacer envíos hasta que no sepan si se los podrán pagar. «Hemos cancelado nuestras operaciones con Rusia. Con las sanciones económicas que imponga la UE y EE. UU. a Rusia va a ser muy difícil cobrar», asegura Eduardo Sanz, director general de Airtex, líder mundial en bombas de agua y combustible para vehículos.

En el caso de Airtex, facturan al año en Rusia unos 2 millones y en Ucrania 1. «Si bloquean el ‘Swift’, sistema con el que Rusia hace transferencias internacionales bancarias, sería muy complicado cobrar», recalca este directivo. Además, «muchos proveedores y fabricantes como Volkwagen están ya diseñando planes de contingencia porque de Rusia traen la goma, el aluminio y otras materias primas como el paladio que se usa para los microchips».

Desde Fersa Bearings, productor zaragozano de rodamientos, exportan desde hace más de 20 años a Rusia, Ucrania y Bielorrusia. De momento, han pospuesto los envíos de material de recambio y en los de mayor volumen –el suministro es cada seis semanas– van hablando con los distribuidores «vigilando bien los inventarios y controlando las formas de cobro», afirma Pedro Pablo Andreu, director general de este grupo industrial, para el que Rusia «es una zona estratégica que supone algo menos del 6% de su facturación» ya que venden casi cinco millones al mercado ruso y 1,8 millones más al de Ucrania y Bielorrusia.

«Está todo en ‘stand by’», señala el directivo, a expensas de lo que pase. Si la UE impone sanciones, advierte, «los rusos podrían embargar todos los productos europeos» y Fersa tiene filiales comerciales en Moscú, Minsk y Tiumén, población al lado de los Urales, con clientes tan importantes como Kamaz, fabricante ruso de camiones ; GAZ, de vehículos civiles y militares; MAZ, productor de automóviles con sede en Minsk o MTZ, que fabrica tractores. «Les vendemos tanto producto para el segmento del equipo original como del recambio», indica Andreu.

Pedro Pablo Andreu, director general de Fersa Bearings, fabricante de rodamientos para automoción y otras industrias.
Pedro Pablo Andreu, director general de Fersa Bearings, fabricante de rodamientos para automoción y otras industrias.
Toni Galán

David Gascón, gerente de Enarco, fabricante aragonés de maquinaria ligera para la construcción, ha suspendido las exportaciones a Rusia. «Tenemos precaución de no enviar mercancía. Rusia supone algo menos del 2% de nuestra facturación. Con las sanciones que están por venir, si prohiben operar con los bancos, no cobraríamos». Aunque tienen un distribuidor en Rusia desde hace quince años y él les dice que no pasa nada, reconoce que el riesgo de impago es alto.

«Los pedidos que teníamos en marcha se han paralizado», asegura Juan Cánovas, vicepresidente de RR. HH. en Atlas Copco, multinacional con planta en Muel desde donde fabrica grupos electrógenos. «La compañía tiene oficina en Moscú y distribuimos en Ucrania donde tenemos a 40 personas trabajando». Explica que el grupo ha creado un comité de crisis para gestionar la situación. «De momento estamos más preocupados por proteger a los trabajadores que por el negocio, convencido de que al margen del impacto en ventas, «habrá un encarecimiento seguro» del combustible por el gas y el petróleo que viene de esa parte del mundo.

«No me veo capaz de no continuar las operaciones comerciales con Rusia. Este pasado jueves llegó un camionero ruso a cargar y del departamento de Exportación me preguntaron qué hacer, y les dije que adelante», explica Fernando Benito, fundador de Enganches Aragón, que fabrica y comercializa este producto para todo tipo de turismos. «Hay muchos rumores de que van a bloquear el ‘Swift’ o sistema de pago, pero estamos para trabajar aun corriendo ese riesgo», afirma. «Las decisiones sobre la guerra están a una escala fuera de nuestro alcance y mi distribuidor en Rusia, que lleva en exclusiva nuestra marca, está también por seguir trabajando».

«Es pronto para medir el impacto económico que puede haber»

Manuel Teruel, presidente de la Cámara de Comercio de Zaragoza, reconoce estar con el alma en vilo como muchos empresarios por la deriva que pueda tener la guerra en Ucrania. «Le tengo cariño a este país y lo que está haciendo Putin es una salvajada a nivel de pérdidas humanas». En el caso de su compañía, Taim Weser, tiene a un ingeniero desplazado temporalmente en Moscú para ultimar un proyecto de grúas que tiene, eso sí, matiza, para un cliente suizo. «Hay mucha incertidumbre. El viernes rebotaron hacia arriba las bolsas y de momento no han cortado el sistema ‘swift’ de transaciones bancarias, con lo que no se si pienso o en realidad, deseo, que el conflicto todavía se pueda reconducir».

Sobre el impacto que pueda tener para las empresas aragonesas y españolas la guerra en Ucrania, Teruel considera que «es pronto para medir las pérdidas en ventas que puede haber», y que en todo caso, habría que sumarles otro impacto, que es el encarecimiento energético. «La factura ya se nos ha multiplicado por cuatro» y esto, añade, no deja de ser un nuevo agravante.

Jorge Cuartero, director gerente de Anmopyc (asociación española de fabricantes exportadores de maquinaria para construcción, obras públicas y minería) reconoce que «Ucrania es un país con el que han trabajado muchos de nuestros asociados. Una buena parte tienen ventas que se habrán visto paralizadas. Les preocupa el tema de las sanciones», reconoce, y «les da miedo mantener operaciones allí por posibles embargos o impagos.

La exportación 

Aragón vendió a Rusia en 2021 mercancías por valor superior a 120 millones e importó por valor de 23. Un total de 147 empresas aragonesas exportaron a Rusia y de ellas 52 de forma regular. En cuanto a Ucrania, Aragón le vendió bienes por 35 millones y las importaciones fueron de 13 millones. En cuanto a España, las ventas a Rusia alcanzaron en 2021 los 2.213 millones, mientras que el valor de las importaciones fue de 6.033, de los que 5.048 millones fueron por productos energéticos.

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