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Las mesas de reunión más grandes de Aragón (donde Putin y Macron podrían mantener las distancias)

Los expertos en Protocolo analizan la imagen de frialdad de la reunión entre ambos mandatarios. Les separaban cinco metros de mesa, pero en las instituciones aragonesas hay tableros de más de once.

Combo de imágenes con algunas de las mesas más singulares.
Combo de imágenes con algunas de las mesas más singulares.
Heraldo

Que el protocolo es comunicación es algo evidente cuando se reúnen dos políticos. Banderas, alfombras, sillones, gestualidad... “Cuando Putin quiere demostrar que las cosas no van bien también sabe cómo hacerlo. En la foto de su reunión con Macron, lejos de mostrarse como un anfitrión cálido, indica claramente quién manda y que el encuentro no es precisamente distendido”, explica Chema Gimeno, responsable de Protocolo de las Cortes de Aragón.

Mucho se ha hablado en las últimas horas de una imagen en la que ambos mandatarios aparecen en los extremos de una mesa con el gesto adusto. Se han hecho memes y se ha comentado la decoración de una sala del Kremlin, con profusión de cortinajes y muebles lacados de dudoso gusto. La mesa en torno a la que se reunieron Putin y Macron “se usa habitualmente, ya la había visto en citas anteriores, pero siempre con traductores y más gente de los distintos séquitos entre medio”, apunta José Luis Angoy, jefe de Protocolo de la Diputación Provincial de Zaragoza, para quien es obvio que aquel escenario no es propicio para un ‘vis a vis’. Aquella mesa, “como de salón de bodas”, tiene apenas 5 metros de largo, lo que hace que no sea una mueble enorme, aunque las distancias sí que minimizan a los protagonistas. Haciendo un rápido recorrido por los despachos y los salones aragoneses se descubren mesas de mucho mayor tamaño, pero -claro- pocas veces han reunido solo a dos personas.

Una de las mesas más grandes y bonitas que se conservan en Aragón es la de la biblioteca de la DPZ en el interior del palacio de Sástago. Es de roble, mide 9 metros y tiene más de cien años, pues fue diseñada por el afamado arquitecto Ricardo Magdalena, que también hizo incluso los apliques de las lámparas a juego.

La mesa de la biblioteca de la DPZ tiene 9 metros de longitud.
La mesa de la biblioteca de la DPZ tiene 9 metros de longitud.
Guillermo Mestre

No es, sin embargo, la más larga de las que pueden verse en Zaragoza pues existe otra en la sede de las Cortes, esto es, el palacio de la Aljafería, que ha llegado incluso a reunir a 64 personas alrededor. Se trata de la mesa que está en la sala superior del palacio de Pedro IV, esto es, el salón del trono. Allí se suelen hacer, cada dos o tres años, las reuniones de la Comisión de Seguimiento del Pacto del Agua o los encuentros bilaterales entre los representantes del Estado y los de la Comunidad. 

Esta mesa mide 11,20 metros de largo y dos metros de ancho. Para los amantes de los datos puede decirse también que tiene 0,75 de altura, está ideada para que 40 personas puedan juntarse cómodamente y lleva en el palacio desde 1998. 

La mesa del consejo de Gobierno ha crecido
dos metros con motivo de la crisis sanitaria

“Es tan grande que, en alguna reuniones, teníamos que generar una ilusión óptica para que pareciese más pequeña. Simplemente colocando una decoración baja de hojas verdes, el ojo se equivoca y cree que el mueble es más pequeño”, explica Javier Carnicer, responsable de Protocolo del Gobierno de Aragón

En el Pignatelli llama la atención la de la sala de los Hermanos Bayeu, donde se hizo -por ejemplo- el almuerzo de bienvenida con motivo de la primera visita oficial del entonces príncipe Felipe a la Comunidad en junio de 2000. La mesa ocupaba todo el espacio de la sala, aunque tiene algo de trampa porque es modular.

La mesa de la Aljafería, que ha llegado a reunir hasta 64 personas.
La mesa de la Aljafería, que ha llegado a reunir hasta 64 personas.
Heraldo

Carnicer explica que “una mesa que ha cambiado -y que nadie ha observado- es la del actual consejo de Gobierno. Para separar con medidas covid a los miembros del Gobierno ha crecido en esta época dos metros de largo”, explica, aunque pocos se haya dado cuenta. “En el Pignatelli hay mesas redondas en cada una de las cuatro cúpulas de los vértices del edificio. Se pensaron en la fase de rehabilitación como salas de reuniones y cada una de esas cúpulas está pintada por artistas aragoneses diferentes”, comenta Carnicer, que también da un apunte histórico sobre este asunto. “En la plaza de los Sitios, donde ahora está la sede de Hacienda, hay una mesa en forma de U, que es donde se reunía el Consejo de Gobierno de Aragón desde la preautonomía. El primer gobierno tras las primeras elecciones autonómicas que lo usó fue el presidido por Santiago Marraco”.

La mesa de la Delegacion del Gobierno es de Simón Loscertales.
La mesa de la Delegacion del Gobierno es de Simón Loscertales.
Heraldo

Cada vez es más frecuente encontrar mesas modulares y más difícil hallar muebles macizos, de una pieza, como el que se puede ver en muchas fotografías del Ayuntamiento: en las juntas de portavoces y en la sala de gobierno. Al lado del despacho del alcalde, figura una mesa de Simón Loscertales, en madera noble, que han utilizado las distintas corporaciones municipales desde hace 40 años. Esta tiene 5 metros de largo (lo mismo que la blanca de Putin), pero resulta a simple vista mucho más acogedora que la exsoviética. También la mesa del despacho de la alcaldía, de estilo Luis XVI, es obra de Loscertales, cuya empresa realizó las labores de ebanistería e interiorismo del salón noble del municipio, así como la decoración del Teatro Principal. También de Loscertales es la mesa de la Delegación del Gobierno de Aragón, una bellísima pieza de 9,40 metros de largo, en torno a la que se celebran, por ejemplo, las juntas de seguridad cuando el Rey o el presidente del Gobierno visitan la capital.

Mesa de Loscertales de la sala de gobierno del Ayuntamiento.
Mesa de Loscertales de la sala de gobierno del Ayuntamiento.
Heraldo

“Otra mesa exquisita es la que está en el Arco del Deán. Se utiliza para almuerzos privados, por ejemplo, cuando están los Reyes de visita”, apunta Angoy, que también cita los muebles del Paraninfo o la gran mesa en forma de anillo de la Diputación de Huesca, que acoge a los 25 diputados sin estrecheces. Harina de otro costal es si este tipo de mesas redondas favorecen o no el diálogo y, también, si desaprovechan el espacio al dejar buena parte de la sala vacía.

Si de mesas circulares hablamos, es imprescindible detenerse en la del Seminario, que quizá sea el mueble municipal en torno al que más se ha escrito en el presente milenio. ¿El motivo? El escándalo que supuso que destinaran 180.000 euros a su compra. Esta ‘estructura auxiliar circular’ -que así la llaman- tiene 9 metro de diámetro y se compone de 12 piezas, de las que dos son desalizables. Está hecha en madera de cerezo y acabada en barniz, y suele utilizarse para los Consejos de Ciudad y otras reuniones multitudinarias. Fue “la complejidad de su forma”, los trece monitores integrados y el que fuera con 36 sillas de diseño italiano a juego lo que disparó su precio, en una polémica que en su día al exalcalde Juan Alberto Belloch le costó justificar.

De vuelta al objeto de la polémica y el reportaje, los expertos en Protocolo entienden perfectamente los memes que se están haciendo a costa de Putin y Macron, hay que han incluso parodiado en la portada de ‘Liberation’. “Las mesas están para entenderse no para que parezca que se va a jugar al ping pong o para que las habitaciones parezcan un frigorífico”, dice José Luis Angoy, que considera que el plano de la foto empequeñece a los personajes y se aleja mucho de los cánones occidentales. 

Gimeno, por su parte, entiende que el Kremlin quería transmitir una imagen “incómoda y no hace falta ni escuchar la conversación para saber que las posiciones están muy distantes”. Al experto le vienen otras instantáneas parecidas a la mente como cuando el Papa visitó España en 2010 y una imagen muy difundida fue la del Pontífice en el atril y el presidente Zapatero a cinco metros, solo, en una silla. Es un caso parecido al de la tensión en Ucrania, pero entonces no estaba la excusa de la distancia social por la pandemia...

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