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Coronavirus en Aragón

Los afectados de covid persistente temen que ómicron deje miles de casos en Aragón

El problema empieza a extenderse ya a niños y adolescentes en la Comunidad.

Ascensión Ezquerro sigue arrastrando las consecuencias de la covid-19 dos años después.
Ascensión Ezquerro sigue arrastrando las consecuencias de la covid-19 dos años después.
José Miguel Marco

Los pacientes de covid persistente alertan de que ómicron podría disparar el número de casos en Aragón. Los últimos estudios apuntan a que hasta un 16% de los contagiados padecen síntomas meses después de superar la enfermedad. Y con más de 100.000 positivos desde Navidad, esta séptima ola podría tener efectos "catastróficos" a largo plazo, con miles de personas expuestas a las consecuencias del virus. Los afectados admiten "preocupación" e insisten en que esta variante "no es un simple resfriado", ya que "sigue provocando alteraciones vasculares y neurológicas". Los hay que arrastran problemas desde marzo de 2020, y con el avance de la pandemia, ha aumentado el número de niños y adolescentes que lo sufren.

La presidenta de Long Covid Aragón, Delphine Crespo, teme que el covid persistente se convierta en un problema de salud pública y dé lugar a "enfermos crónicos" si no se trata a tiempo. Solo en Aragón, el colectivo cuenta ya con 460 miembros, aunque el total de casos "es mucho mayor", ya que, según explica, "muchas personas ni siquiera tienen todavía el diagnóstico".

Para ver los efectos de esta séptima ola habrá que esperar todavía unos meses, pero el balance de las anteriores no invita al optimismo. "El grueso de las personas que integramos Long Covid Aragón viene de la primera ola. Entonces no había muchas medidas de protección y el virus era ‘el original’, más agresivo que en la actualidad. No obstante, también hay personas que se contagiaron en las Navidades de 2020 o incluso en el verano de 2021. Por lo general, la gente suele contactar con nosotros a partir de los seis meses de la infección", señala Crespo.

Aunque en niños "es más difícil de detectar", en Aragón ya hay casos. También en adolescentes. "Sabemos de jóvenes con migrañas y problemas de insomnio o falta de memoria, factores que repercuten en su nivel escolar", dice.

El colectivo confirma, también, el creciente número de reinfecciones, y advierte de que, con ómicron, los pacientes de covid persistente "están desarrollando nuevos síntomas" o empeorando los que ya tenían. "Estamos viendo una mayor sintomatología neurológica, aunque por el momento no sabemos si se debe a la nueva variante o al hecho de que se trate de un nuevo contagio", razona.

Desde Long Covid Aragón rechazan una posible ‘gripalización’ de la covid, una estrategia planteada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que haría que dejasen de contarse los casos uno a uno y equipararía la vigilancia de la covid a la de la gripe. "No es el mismo virus, no tiene para nada el mismo mecanismo de funcionamiento. Hacerlo en plena pandemia es un error", afirma.

Aragón no cuenta, por el momento, con un registro oficial del número de pacientes de covid persistente, pero sí con un protocolo en Atención Primaria que ha "abierto el camino" a los nuevos infectados. "Estamos contentos, pero falta mucho trabajo por hacer. El problema no se puede demorar más", manifiesta Crespo.

La agrupación insiste en la importancia de avanzar en la investigación y reforzar los centros de salud de la Comunidad. Conscientes de que los casos "van a ir a más" en las próximas semanas y meses, han puesto un correo (covidpersistentearagon@gmail.com) a disposición de los afectados y de todas aquellas personas que quieran saber más sobre la enfermedad.

En los centros de salud

Los casos de covid persistente siguen siendo "puntuales" en los centros de salud, aunque con el transcurso de las olas han ido apareciendo más, según cuenta el presidente del sindicato de médicos de Atención Primaria (Fasamet), Leandro Catalán.

Detectarlos no es sencillo, ya que se han catalogado hasta 200 síntomas, siendo los más frecuentes la cefalea y la pérdida del gusto y el olfato. "Estos pacientes siguen sufriéndolos pasados los tres meses. El problema es que no hay una especialidad concreta; su atención dependerá de los síntomas que manifiestan o de cuál es el principal", expone.

"Me contagié en abril de 2020 y aún tengo síntomas"

Ascensión Ezquerro, enfermera de profesión, se contagió de coronavirus el 14 de abril de 2020, durante las primeras semanas de la pandemia. Pasó la covid "como una gripe", pero los síntomas "nunca desaparecieron". "Cuando empezaron a mejorar los respiratorios vinieron los neurológicos. Durante los primeros seis meses no podía andar, ni siquiera para ir al baño. Me costó medio año poder caminar apenas cien metros", explica.

Entonces no sabía qué le pasaba. Al principio pensó que se curaría en unos días, pero lleva así prácticamente dos años. "Cada cierto tiempo aparecen nuevos síntomas. Actualmente padezco de insomnio, fatiga, dolor articular, visión borrosa, problemas de memoria y concentración... Esto no es vivir, es sobrevivir", dice.

A sus 50 años, su día a día se ha convertido en un ir y venir a rehabilitación y consultas. Cuando recuperó la capacidad de andar se propuso volver al trabajo, pero nunca pudo terminar una jornada de principio a fin y los síntomas terminaron exacerbándose. "Aguanté tres meses. Volvía a casa y me echaba directamente a la cama, hasta que hubo un día que no pude levantarme y volví a coger la baja", agrega.

La vacuna tampoco mejoró su situación. "Entre enero y octubre he ido viendo cómo, mes a mes, mi salud iba deteriorándose. En estos dos años he tenido más incertidumbres que certezas", afirma. El principal problema, señala, es que a estas alturas "ni siquiera se sabe cuál es la causa del covid persistente". También lamenta que en Aragón no haya una unidad especializada.

Esto ha hecho que los últimos meses hayan sido "un calvario de consulta en consulta" buscando a quien le atendiera y escuchase. Actualmente tiene días mejores, aunque también los hay en los que los síntomas se agudizan, provocándole "mucho dolor".

Ezquerro admite estar viviendo esta séptima ola "con mucho miedo" a volver a contagiarse. "No sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo y, por precaución, no voy a ningún sitio. La vida sigue para los demás, pero para mí se paró hace dos años", asevera.

Su cuerpo, explica esta enfermera, es "como un móvil sin apenas batería que intentas cargar con el cargador estropeado": "Carezco de energía. Muchos días, al volver de rehabilitación me tengo que echar directamente al sofá". Lamenta, asimismo, la "incomprensión de la sociedad". "Es algo que también duele. Mucha gente no entiende nuestra situación", manifiesta.

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