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Heraldo del Campo

Ganadería

Un legado de amor a la ganadería

Irene Gracia se puso al frente de Cordero de Montearagón con el fin de continuar la actividad que había comenzado su padre, de quien la aprendió. En la Hoya de Huesca crían corderos de raza autóctona en las mayores condiciones de salud y bienestar.

Gala e Irene Gracia y Carlos Calvo, impulsores de la empresa Cordero de Montearagón.
Gala e Irene Gracia y Carlos Calvo, impulsores de la empresa Cordero de Montearagón.
Cordero de Montearagón

El amor por la ganadería llevó a las hermanas Irene y Gala Gracia a continuar con la labor que había empezado su padre, José Luis, a su fallecimiento y a asumir las riendas de la ganadería ovina familiar en la Hoya de Huesca. "Nuestro padre era veterinario de ganadería y nos llevaba con él, por eso es algo que ha estado muy presente en nuestra casa desde que éramos niñas", evoca Irene, que sigue al frente de su empresa, Cordero de Montearagón, junto a su pareja, Carlos Calvo.

"Creemos en la ganadería ecológica y en su vinculación con una alimentación sana y lo que representa para los tiempos que corren, un reencuentro con nuestros antepasados, con el retorno al origen. Nuestra ganadería es extensiva, lo que significa que nuestras ovejas pueden pastar la hierba y andar por un extenso campo", explican desde Cordero de Montearagón.

El rebaño de Cordero de Montearagón está integrado por ejemplares de raza xisqueta, que es una variedad autóctona "que se adapta muy bien a nuestro medio y permite el pastoreo. Además, tienen un gran instinto maternal", apunta Irene Gracia para quien “es un orgullo poder trabajar con razas de la zona”. Pero la marca de identidad de la empresa es el masito ecológico. Se trata de un cordero de más de ocho meses de edad y castrado antes de los tres meses. Proviene de razas rústicas y es alimentado en praderas y complementado con granos de cereal y leguminosas de producción ecológica.

Este tipo de crianza y pastoreo tiene, como no puede ser de otro modo, su reflejo en la carne de estos animales. "Nuestra carne tiene un color mucho más intenso, la castración aporta una mayor terneza a la carne y permite un mayor tiempo de maduración. Además, la alimentación, que es de pasto todo el año excepto en los dos meses de invierno, proporciona una grasa mucho menos densa y más saludable".

"Es un orgullo poder trabajar con razas ovinas de la zona"

Aunque en Cordero de Montearagón se mantiene el modelo tradicional de ganadería, no cierran la puerta a la incorporación de nuevas técnicas y avances. "Vamos a comenzar con el manejo holístico de la tierra ya que entendemos la tradición como un todo. Estamos barajando la colocación de placas solares para el sistema de riego y recientemente hemos incorporado un aparato de castración como el que se emplea en las clínicas de pequeños animales, no solo para mejorar el bienestar de los animales en esta intervención, sino también para optimizar nuestro esfuerzo y trabajo", detalla la responsable de Cordero de Montearagón.

Afrontan 2022 con el propósito de ampliar su extensión de pastos y con la mirada puesta en la comercialización de sus productos para llegar a más rincones de Aragón.

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