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medio ambiente 

Cárcel y multas para los encargados de una empresa de Ejea por verter tóxicos al arroyo La Miguelina

Una jueza condena a Biomasa Cinco Villas S. L. U. a indemnizar con 79.000 euros al ganadero afectado que la denunció. A tres acusados les impone penas de seis meses de prisión. 

Un guardia civil recoge muestras del arroyo La Miguelina de Ejea de los Caballeros.
Un guardia civil recoge muestras del arroyo La Miguelina de Ejea de los Caballeros.
Guardia Civil

La empresa Biomasa Cinco Villas S. L. U. ha sido condenada por hacer vertidos altamente tóxicos al cauce del arroyo La Miguelina, próximo al polígono Valdeferrín de Ejea de los Caballeros, donde desempeña su actividad. Tanto la empresa como sus responsables fueron denunciados por un ganadero que tiene una explotación porcina cerca y que durante dos años vio cómo sus animales morían a causa de la contaminación de las aguas de las que se abastece su matadero.

El perjudicado comunicó los hechos al Ayuntamiento en 2017, pero nadie hizo nada, como recoge la sentencia (que puede ser recurrida), y terminó acudiendo a la Guardia Civil. El Seprona abrió una investigación que derivó en la imputación de los dos administradores de la empresa y dos encargados. Finalmente, el juzgado ha condenado a uno de los gestores, Raúl S. L., y a los dos encargados, Alberto M. R. y Samuel F. F. A cada uno de ellos les impone penas de seis meses de prisión y multas de 1.800 euros como autores de un delito contra el medio ambiente.

Además, los tres deberán indemnizar conjunta y solidariamente con 79.157 euros al ganadero C. V. M., como reclamaba su abogado, José Antonio Leciñena. La juez multa a la mercantil con 7.200 euros. La empresa, perteneciente al grupo riojano Aresol, se dedica a la producción de energía mediante un proceso térmico químico de biomasa.

Del arroyo a los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel

La sentencia de la titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Zaragoza declara probado que, de enero de 2017 a diciembre de 2020, los tres acusados se deshicieron de residuos tanto no peligrosos (cenizas) como peligrosos (mezclas bituminosas con alquitrán de hulla), a través de la red de aguas pluviales. Todos los vertidos terminaron en el arroyo La Miguelina y desembocaron en los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel.

"Los vertidos contenían sustancias tóxicas reconocidas como potenciales carcinógenos, mutágenos y teratógenos para los seres vivos que pueden afectar significativamente a los ecosistemas contaminados, alterando las comunidades planctónicas y bentónicas y consecuentemente a seres vivos superiores como peces y mamíferos y a la salud de las personas", recoge el fallo.

Durante ese tiempo, la empresa careció de un protocolo para gestionar sus residuos. Es más, comenzó su actividad el 31 de enero de 2017 y ese año ya fue parte en un procedimiento que terminó sin sanción, pero en el que se le pidió que llevase los residuos a un vertedero. En abril de 2017, solicitó al Ayuntamiento licencia de obras para hacer un foso subterráneo impermeable de hormigón armado, pero nunca lo llegó a construir. En 2018 se le sancionó por almacenar residuos no peligrosos en condiciones inadecuadas.

Para la jueza, todo lo anterior demuestra que Biomasa Cinco Villas no solo debía conocer la legislación, sino que fue parte de varios expedientes en los que se le exigió medidas reparadoras.

La denuncia del ganadero se tradujo en una investigación durante la cual la planta fue visitada por agentes de la Guardia Civil y peritos del Instituto Nacional de Toxicología. Los testigos comprobaron que los residuos estaban "diseminados indiscriminadamente" en la instalación y las sacas de las cenizas rotas. Examinaron las arquetas y el depósito de decantación y las tapaderas tenían "una especie de color blanco y salía un olor muy fuerte a hidrocarburos". 

Cuando inspeccionaron el arroyo, en la superficie del agua se veían aceites de color negruzco y había alquitranes en los lados y el fondo del cauce. Por un tubo salía un "producto oscuro y viscoso" con olor muy fuerte, hasta el punto de que tuvieron que tomar las muestras con máscara. El laboratorio de calidad de aguas confirmó la contaminación con sustancias catalogadas como peligrosas y de elevada toxicidad, tales como tolueno, naftaleno, benceno, estireno y xilenios, no solo en el propio punto de vertido sino incluso a 570 metros. 

Biomasa Cinco Villas alegó en su defensa que todas las empresas del polígono vertían al colector general que va al arroyo, incluido el matadero, pero la jueza no le ha dado credibilidad. Afirma que lo analizado contenía contaminantes compatibles con

vertidos procedentes de procesos de combustión, como los de la empresa. 

El acusado Raúl S. negó los hechos y dijo que era imposible que los residuos procedieran de su empresa pue habían tomado medidas, como la construcción de un foso y una arqueta de decantación, que no era posible que se liberaran por la salida de pluviales y que la suciedad de la planta de la empresa es subjetiva y que

en cualquier caso, aunque caiga algo, el material queda en la arqueta de

decantación. Pero, para la jueza, tal manifestación no que corroborada por las pruebas periciales.

En cuanto a los acusados Samuel F. F. y Alberto M. R., jefes de planta a la fecha de los hechos, la sentencia expone que tenían competencia en materia de gestión de residuos y estaban presentes en el día a día de la planta, por lo que conocían y veían cómo todas estas sustancias se dispersaban por el suelo de las instalaciones

 

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