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perspectivas 2022

Jaime Navarro Llima: "El trabajo de abogado va a cambiar drásticamente por aplicación de la tecnología"

El director del despacho legal Navarro Llima Abogados está convencido de que lo peor de la pandemia ha pasado y vaticina un futuro apasionante para un sector también llamado a reinventarse.

El abogado Jaime Navarro Llima, en su despacho de Zaragoza.
El abogado Jaime Navarro Llima, en su despacho de Zaragoza.
Oliver Duch

Usted mantiene que un abogado no ha de tener miedo a los problemas, que debe saber convivir con ellos. Con la que está cayendo, supongo que en estos dos años le habrá tocado remangarse.

Han sido dos años muy duros, pero creo que hemos estado a la altura. Sabemos que somos una ayuda para muchas empresas y personas, así que no dejamos nunca de estar remangados. Las dinámicas cambian pero siempre hay soluciones que encontrar.

La pandemia cogió a su despacho en plena efervescencia. ¿Hasta qué punto diría que la crisis ha condicionado sus proyectos?

Es cierto que nos ha condicionado, como a todo el mundo, pero con la excepción de alguna línea de trabajo –estoy pensando en Japón, que sigue con las fronteras cerradas– seguimos a toda máquina, con nueva ubicación de despacho y más ilusión que nunca.

A los sanitarios les tocó doblar turnos, los hosteleros vieron como el coronavirus espantaba a su clientela... ¿Los abogados han podido capear mejor el temporal?

Ha ido por barrios. Cada especialidad del derecho es diferente a las demás. Los especialistas en el área laboral han tenido que hacer verdaderos sacrificios. Pero muchos civilistas se quedaron casi sin trabajo al paralizarse la actividad judicial. Ha sido el crecimiento en K pero aplicado a la abogacía.

¿Ha pasado lo peor? ¿Qué espera del año que ahora empieza?

Sí, creo que lo peor ha pasado. En cuanto al despacho, tengo claro que seguiremos creciendo porque va a ser un año en el que se van a ejecutar todos los proyectos que esperaban su momento.

Una de sus especialidades es el asesoramiento a empresas que buscan expandirse a través de la internacionalización. La pandemia cerró fronteras y mercados. ¿La recuperación tras la vacuna ha vuelto a despertar el interés por vender fuera?

Efectivamente, para muchas empresas la internacionalización no es una opción, sino una parte fundamental de la actividad que desarrollan. Y esa parte de negocio ha vuelto, aunque nunca se fue del todo. Sin embargo, seguimos teniendo países cerrados y cierta incertidumbre. Soy de los que creen que hay que replantearse el actual sistema de comercio internacional.

Dicen que todas las crisis son una oportunidad para quienes saben aprovecharlas. ¿Nos ha dejado algo positivo esta?

Para mucha gente que ha sabido adaptar o transformar rápidamente su negocio, sí. Humanamente, ser conscientes de la capacidad de entrega y sacrificio de la que somos capaces, así como la capacidad de organización de la sociedad civil ha sido algo reconfortante.

Barajaron como sede Barcelona o Madrid. ¿Por qué cree que Zaragoza sigue siendo un valor?

Nos gusta Zaragoza, es así. Aunque desde un punto de vista exclusivamente empresarial sea una plaza que no puede compararse a Madrid o Barcelona, tiene sus atractivos. Es nuestra ciudad y un buen sitio para vivir. Y para nosotros que trabajamos en toda España y para todo el mundo no supone ningún problema.

Esta siempre fue una tierra de buen derecho. ¿Cómo vaticina el futuro de los actuales estudiantes de leyes?

El trabajo de abogado está en proceso de cambiar drásticamente por aplicación de la tecnología. Una parte del actual trabajo diario pasará a no generar prácticamente valor. Debemos centrarnos en formar a los actuales estudiantes en aquellas parcelas que sabemos que jamás desaparecerán, negociar, actuar en sala, encontrar soluciones flexibles a los conflictos, etc. Pero el futuro será apasionante.

Un deseo para 2021

Que todos los proyectos que se han quedado en un cajón o que van con el freno de mano puedan salir adelante. Creo que es el momento adecuado.

¿Quién es Jaime J. Navarro Llima?

Abogado. Socio, director y fundador de Navarro Llima Abogados, un despacho legal con sede en Zaragoza pero con vocación internacional. Desde hace más de 15 años, él y su equipo están ayudando a muchas empresas aragonesas a dar el paso y cruzar fronteras. Optimista por naturaleza, cree que, tras dos años muy duros, se presentan retos apasionantes.

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