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Educar a los perros de forma "amable", adiós al castigo

Hugo Fernández está detrás de @enclavedecan, una cuenta con 29.000 seguidores por la que ha ganado un premio de TravelGuau.

Hugo Fernández y su perrita Ara.
Hugo Fernández y su perrita Ara.
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Hugo Fernández siempre recuerda la figura canina en su familia, claro, su abuelo era pastor. "Siempre tuvo perro", rememora. Lo cuenta mientras Floyd corre por los pinares de Venecia de Zaragoza. A su veloz paso deja una estela de alegría, libertad, seguridad, comunicación y empatía. Eso es lo que le intenta transmitir Hugo a este perro de dos años, que lo adoptó hace uno. Las condiciones en las que llegó no eran las mejores y el cambio "ha sido increíble", asegura Fernández.

Además de su dueño, se define como un educador canino amable, una tendencia, aunque todavía no está muy implantada, cada día tiene más seguidores. Este zaragozano, que se ha formado en varias escuelas del país, apunta que la educación se sostiene sobre tres pilares. "El primero es tener un mayor conocimiento del lenguaje canino, porque al final es su forma de expresión y somos nosotros los que no entendemos", indica. Detalla que "compartimos el mundo desde hace unos 35.000 o 40.000 años y no les entendemos en este proceso de evolución".

El segundo pilar consiste en "dejar de utilizar el castigo o la imposición física como forma de relacionarse". "Al final no queremos que nuestro perro nos tenga miedo", apoya. Para muestra, un ejemplo. Hugo le llama, y tal vez la respuesta de Floyd no sea inmediata, pero no hay ninguna prisa. "Que venga porque quiere venir voluntariamente, no porque le vaya a dar un calambrazo", apunta. El calambrazo, toques en las costillas, tirones en el collar o materiales punitivos, entre otros, son técnicas que se basan en el castigo. Fernández no los defiende: "Desde mi punto de vista, en el siglo XXI, no deberíamos estar utilizando- incide Fernández-. La educación canina ha progresado mucho y las personas que usan eso están desactualizadas".

"Por último –y como tercer pilar-, basar la relación en el respeto, la empatía o la comprensión de saber qué es un perro, qué siente y qué necesidades tiene para satisfacerlas. Así, se pueden añadir actividades que nos gusten a los dos, no solo que nos gusten a nosotros", valora Hugo Fernández.

Para conseguir esto, hay que identificar una serie de aspectos. "Lo más importante es observar la ausencia de un lenguaje que transmita que está a disgusto. Por ejemplo, si está muy agitado, estresado, hipervigilante, rígido… Cuando los perros están haciendo algo que les gusta tienen un lenguaje más relajado, con la boca un poco abierta, jadean, pero no jadean en exceso, se les ve la expresión facial más amable, más relajada, sin esa tensión", describe Hugo.

¿Y qué nos transmite un ladrido? Las vocalizaciones son la parte "menos conocida, menos estudiada del lenguaje canino", indica Hugo. La variación del tono, la frecuencia o el contexto pueden significar o alerta, amenaza, excitación o de emoción.

En cualquier caso, la educación requiere una continuidad, e incluso prepararlo antes de la llegada del cachorro. "También tenemos que hacer un seguimiento durante los dos primeros años, hasta que llega a la madurez", recomienda. Sin embargo, la realidad que se encuentra son cuadros en los que la relación entre el dueño y el perro está enquistada, llevan mucho tiempo mal y se observa una "inadaptación".

Un laureado educador canino, por premios y en redes sociales

La guía TravelGuau ha reconocido el trabajo de Hugo en las redes sociales, por su labor de concienciación en la tenencia responsable de mascotas. Fernández, bajo el nombre de @enclavedecan, utiliza Instagram para compartir sus recursos y demoler algunos mitos. En abril de 2020 abrió una cuenta y en agosto la profesionalizó. Ahora, poco más de un año y medio después, cuenta con más de 29.000 seguidores de todo el mundo que conocen a Floyd y a Ara como unos más de su familia. La alimentación, el juego o el estrés son otros de los temas que Hugo trata en paralelo a la educación.

Además, Hugo Fernández está embarcado en un ambicioso proyecto en Zaragoza, ya que al año que viene abrirá las puertas del "primer centro de bienestar y desarrollo canino en Aragón". Las instalaciones, a 8 kilómetros de la capital aragonesa, contará con formación para tutores, piscina, arenero, bosque o zona aromática.

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