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Los erasmus aragoneses vuelven por Navidad: "En Austria, todos los días me hacen test de antígenos en la Universidad"

Son fechas de reunirse con familia y amigos para los cerca de 1.300 jóvenes de la Comunidad que estudian sus carreras por distintos países de la Unión, un regreso que ha coincidido con una ola de covid en toda Europa.

Arriba, Izarbe Marqués (izquierda) e Isabel Garrido. Abajo, Antonio Barbany Gómez-Lus.
Arriba, Izarbe Marqués (izquierda) e Isabel Garrido. Abajo, Antonio Barbany Gómez-Lus.
Heraldo.es

Cerca de 1.300 jóvenes aragoneses se han marchado de Erasmus -1.215 alumnos de la Universidad de Zaragoza y otros 58 de la Universidad San Jorge- en lo que va de curso 2021-2022. Muchos no han vuelto a pisar las calles de las ciudades y pueblos de la Comunidad desde que se fueron a estudiar sus respectivas carreras por el resto de países de la Unión Europea; ahora son fechas de regresar a casa para celebrar las fiestas navideñas con sus familiares y amigos.

Lo hacen en un contexto de alza de los contagios por el coronavirus en toda la UE y con los distintos gobiernos tomado nuevas medidas para detener al virus en unas semanas clave, con un gran índice de desplazamientos y de actividades de ocio. Por ejemplo, el Gobierno de Países Bajos ha impuesto un confinamiento estricto, sin toque de queda, hasta el 14 de enero ante el rápido avance de la variante ómicron. O las personas que viajen a Grecia deberán aportar no solo un pasaporte covid sino mostrar una prueba negativa PCR o un test rápido. Y el Ejecutivo austriaco empezará a multar (a partir de febrero) con hasta 3.600 euros a aquellos que no se vacunen. Además, Italia acaba de imponer la mascarilla en la calle y el cierre de discotecas.

Estos son los testimonios de los aragoneses Isabel Garrido, Izarbe Marqués y Antonio Barbany Gómez-Lus, que residen en Portugal, Austria e Italia, respectivamente:

Isabel Garrido, en Portugal: "Cuando regrese a Braganza, estaremos una semana sin clases presenciales para evitar contagios"

Isabel Garrido estudia 3º de Enfermería en Braganza, al norte de Portugal.
Isabel Garrido en el campus de la Universidad de Braganza, al norte de Portugal, dondee estudia 3º de Enfermería.
I. G.

Rechazó ir a Lituania porque allí no tenía la opción de clases teóricas y ahora está tan feliz en su segunda opción: la ciudad portuguesa de Braganza, al norte del país y muy pegada a Zamora. Isabel Garrido, de 20 años y alumna de la San Jorge, estudia tercero de Enfermería en el Instituto Politécnico de Braganza. "A  nivel académico, no me resulta muy diferente a España; las materias son parecidas. Escribir en portugués es lo que más me cuesta y he hecho prácticas en psiquiatría. Al principio es un cambio, aunque enseguida te acostumbras", reconoce.

Durante estos tres meses ha llevado una vida normal. Comenta que cuando llegó en septiembre era como si el virus no existera, pero que a partir de diciembre son más estrictos con las restricciones ante la subida de contagios (la variante ómicron ya tiene una prevalencia del 20% en Portugal y se espera que alcance el 80% a final de año). "Para entrar a un bar, a una discoteca o un partido de fútbol te piden un test de antígenos, con 32 horas de antelación, aunque estés vacunado y lleves el certificado covid. Además, desde el 1 de diciembre, te piden un test rápido para entrar al país y hay controles policiales en las carreteras; te pueden parar y solicitártelo. Y la mascarilla no es obligatoria en el exterior, pero la lleva todo el mundo", informa.

"La mascarilla no es obligatoria en el exterior, pero la lleva todo el mundo"

Isabel sabe en primera persona lo que es el virus: se contagió "leve" en un hospital de Zaragoza cuando hacía prácticas (está vacunada con una dosis de Moderna). Y cuando regrese en enero tras las fiestas navideñas no podrá ir a la Universidad durante unos días. "Estaremos una semana sin clases presenciales para evitar contagios. En nuestro ámbito privado podremos llevar una vida normal", detalla esta joven, quien comparte piso con otras universitarias (una de ellas, por cierto, también zaragozana y estudiante de la USJ -pero de distinto grado-).

Ambas ponían el pasado viernes rumbo en coche particular a Aragón para disfrutar de la compañías de los suyos. "Tengo ganas", aseguraba antes de emprender el viaje. Asimismo, esta universitaria subraya que su familia está tranquila de su estancia en tierras lusas al comprobar que está bien. "Siempre me llamó la atención Enfermería; empecé y me gustó. Cuando acabe la carrera me gustaría trabajar por un tiempo en el extranjero, en un país donde se hable inglés", concluye.

Izarbe Marqués, en Austria: "Lo llevan todo a rajatabla con la covid y me gusta porque es una manera de estar protegida y proteger al resto"

La joven Izarbe Marqués en Klagenfurt, ciudad al sur de Austria, donde estudia el grado en Magisterio en Educación Primaria.
La joven Izarbe Marqués en Klagenfurt, ciudad al sur de Austria, donde estudia Tercero de Magisterio en Educación Primaria.
I. M.

Izarbe Marqués, de 20 años y estudiante del grado de Magisterio en Educación Primaria en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza, cursa tercero de carrera en la ciudad austriaca de Klagenfurt, capital del estado federado de Carintia. Austria fue su primera opción para irse de Erasmus; la historia de Sissi Emperatriz le llamó la atención cuando era pequeña, todavía no conocía el país y consideraba que era un buen destino para mejorar su inglés y aprender alemán. "Estoy muy contenta. Me gusta el sistema educativo que tienen, es brutal. Por ejemplo, en las prácticas he visto el método con el que trabajan: el niño es participante activo de su aprendizaje y eso le motiva. Y, por cierto, los austriacos son superacogedores, se vuelcan por ayudarte. Rompen el estereotipo de que son un poco secos", asegura.

Viajó hasta allí el 20 de septiembre y es ahora cuando ha vuelto a Aragón para las fiestas navideñas, hasta el 8 de enero. "Se me ha hecho corto, pero tengo ganas de ver a mi familia. Mi novio, que también está de Erasmus en Florencia (Italia), viene a veces a visitarme y hemos podido desplazarnos juntos por otros países. El hecho de entrar y salir de Austria no supone ningún tipo de problema porque todo está muy controlado con el coronavirus. Lo llevan todo a rajatabla y me gusta que controlen porque es una manera de estar protegida y de proteger al resto; así estoy más tranquila de volver a España y no contagiar a mis familiares", comenta esta joven, vacunada con Janssen en julio e inoculada de nuevo este miércoles ya en Zaragoza.

"El pasaporte covid te lo piden para todo, excepto en los supermercados, donde con un código QR tienes que poner tu nombre y DNI"

Izarbe explica que tienen que mostrar el pasaporte covid para todo, con la excepción del supermercado. "Ahí con un código QR tienes que poner tu nombre, apellidos y dni por si hay un contagio. El certificado te lo piden en cualquier sitio: bares, tiendas, centros educativos... Antes de sentarte y pedir una consumición lo tienes que enseñar. Y en mi Universidad (la Escuela de Pedagogía Viktor Frankl), todos los días me hacen test de antígenos y PCR cuanto tengo prácticas con niños. Todo el curso está siendo presencial, pero en las últimas semanas nos dieron la opción de elegir clases 'online'. Impusieron medidas más restrictivas antes de la Navidad porque para ellos es muy importante; ahora todo está abierto: mercadillos, hostelería, negocios...", detalla.

Por otro lado, indica que en Klagenfurt ha podido hacer una vida "relativamente normal" durante el confinamiento (de tres semanas para la población vacunada). "Las noticias que escuchaban mis padres en España eran diferentes a las que vivimos en Austria, por lo menos en el sur", cuenta esta universitaria, que recibió la visita de su familia unos días antes de que el Gobierno impusiera las medidas restrictivas ante el boom de contagios y tuvieron que adelantar el regreso.

Antonio Barbany Gómez-Lus, en Italia: "Me tendré que hacer un test de antígenos para volver a la residencia donde me alojo en Milán"

El joven Antonio Barbany estudia Tercero de Arquitectura en el centro Politécnico de Milán, en Italia.
El joven Antonio Barbany junto al edificio del rectorado del Politecnico de Milán, donde estudia Tercero de Arquitectura.
A. B.

Antonio Barbany Gómez-Lus, alumno de Arquitectura en la Universidad San Jorge de Zaragoza y también de 20 años, tuvo la opción de estudiar el tercer curso del grado en Roma, pero se decantó por el Centro Politécnico de Milán por la asignatura de estructuras. "Me gusta mucho la materia y esta universidad es muy conocida por ella", explica este joven, que desde septiembre tampoco no ha pisado la Comunidad. "No he ido porque entre la Universidad, los trabajos, los grupos de amigos en la residencia... no por la covid", aclara. Lo ha hecho por Navidades para ver a la familia y los amigos y estará en Zaragoza hasta el 10 de enero.

Para él, la experiencia de un año de Erasmus se la aconseja a todos los estudiantes. "Estoy muy contento y he aprovechado para viajar por la zona. Doy asignaturas en inglés y otras en italiano. Aquí se trabaja más en grupo, sobre todo nos ponen con italianos; y no es la misma carga de trabajo: uno por asignatura mientras que en España son cuatro, y un examen oral en Milán frente a uno escrito. Aunque yo prefiero la prueba escrita porque mis asignaturas son más de cálculo", observa.

"No había situación de alarma, pero en las últimas semanas los casos de contagios se han disparado"

En cuanto al virus, Antonio cuenta que también en ese país piden el pasaporte covid para ir a restaurantes, lugares de ocio o espacios tan visitados como el Duomo (la catedral de Milán), entre otros. "En el norte de Italia está todo más controlado. No había situación de alarma, pero en estas tres últimas semanas los casos de contagios se han disparado y la mascarilla es obligatoria en espacios abiertos en zonas turísticas (el Gobierno italiano decidió este jueves recuperar el uso obligatorio de la mascarilla en espacios abiertos)", dice este estudiante, que también acaba de ser vacunado de nuevo a su regreso a Zaragoza tras recibir una dosis de Janssen en agosto. 

Ha venido de vacaciones navideñas en vuelo directo a la capital aragonesa tras rellenar un Formulario de Control Sanitario (FCS) y obtener un código QR, tal y como exige el Ministero de Exteriores para todas aquellas personas que viajen a nuestro país. "Después tendré que hacerme un test de antígenos para volver a la residencia; lo que no sé si me lo haré en Zaragoza (hay un plazo de 48 horas) o en una farmacia allí. Hace unos días vino mi hermana a verme y se hizo uno en Milán para poder dormir en mi internado. En todo este tiempo, no he estado confinado y no ha habido casos en mi entorno", señala Antonio, cuya familia le dice que sea muy cauto y  tenga cuidado ante el contagioso virus. "Yo les hago caso", asegura rotundo.

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