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Crecida del Ebro en Zaragoza

La crecida empieza a abandonar la capital mientras 200 personas y 500 animales siguen a la espera de regresar a sus casas

Los niños del Jerónimo Zurita retoman las clases presenciales y la pasarela del Voluntariado se reabre al tránsito. Los Bomberos prevén comenzar este jueves a achicar agua de una veintena de garajes afectados de viviendas cercanas a la ribera.

Los Bomberos de Zaragoza frente a una de las viviendas afectadas en el barrio rural de Monzalbarba.
Los Bomberos de Zaragoza frente a una de las viviendas afectadas en el barrio rural de Monzalbarba.
Guillermo Mestre

A un ritmo lento, pero poco a poco la riada extraordinaria está empezando a abandonar la capital aragonesa. Pese a que todavía muchas zonas de las riberas siguen anegadas, este miércoles, con el paso de las horas, se iba evidenciando un paulatino retroceso de las aguas, que no obstante siguieron captando la atención de quienes caminaban por el centro de la ciudad, igual que ocurrió el martes. Con esta evolución favorable, se pudo reabrir la pasarela del Voluntariado y el colegio Jerónimo Zurita, en La Almozara, retomará este jueves las clases presenciales. Mientras, en las zonas más afectadas -sobre todo los barrios rurales de Movera, Alfocea y Juslibol- unas 200 personas siguen a la espera de poder regresar a sus hogares, así como 500 animales que tuvieron también que ser desalojados.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, hizo este miércoles un primer balance de las afecciones, aunque habrá que esperar a que la crecida remita para poder evaluar por completo los daños. Sobre todo, destacó que han sido "prácticamente los mismos" que en la riada de 2015, cuando el caudal fue mucho mayor. Entonces, según recordó, se alcanzaron los 2.500 metros cúbicos por segundo y en esta ocasión la punta llegó con poco más de 2.100. Por eso, consideró que estos datos deberían servir para "reflexionar" sobre "qué es lo que puede pasar en el futuro" y qué medidas de limpieza del río se deberían tomar.

Sobre el operativo de seguridad, que se puso en marcha el pasado viernes, el regidor aseguró que la "antelación" con la que se ha trabajado en esta ocasión ha evitado determinados daños que sí que se produjeron en el pasado. "Ahora que el río empieza a bajar vamos a acabar de solucionar los problemas que ha causado en la ciudad. Hay que hacer un importante trabajo de evaluación y vamos a seguir estando muy atentos", resumió Azcón, que pidió a los ciudadanos que sigan acercándose al Ebro "con precaución" y que no traspasen las zonas señalizadas.

Elementos que trajo la riada en la zona de la Expo.
Elementos que trajo la riada en la zona de la Expo.
José Miguel Marco

Poco a poco se podrán ir reabriendo las zonas afectadas, como fue el caso de la pasarela del Voluntariado, que une los distritos de La Almozara y el Actur, y entonces tocará iniciar los trabajos de limpieza y achique. También se restableció este miércoles el carril central de la Z-30 a la altura de la calle de Alfonso Zapater Cerdán y, según confirmaron desde el Gobierno de Aragón, los niños de Infantil y Primaria del Jerónimo Zurita podrán volver ya a clase.

Cerca de 500 intervenciones

Desde que se inició el Plan Municipal de Emergencias, los Bomberos de Zaragoza han llevado a cabo cerca de 500 intervenciones e inspecciones en lugares de todo el término municipal donde ha entrado el agua. El martes, el día más importante de la riada, atendieron lugares afectados como Monzalbarba, Ranillas, Torre Urzaiz, Pastriz, el Club Náutico y la calle de Luis Legaz Lacambra, junto al pabellón Siglo XXI. Para controlar todos los puntos críticos se ha utilizado el mismo sistema informático que en el temporal Filomena.

Como recordaron desde el Ayuntamiento, los espacios con más riesgo se cerraron antes de que llegase la punta de la crecida, como fue el caso de el parque del Agua, los terrenos de la Expo, el parque de Macanaz o el Parque Deportivo Ebro, así como la carretera de acceso a Alfocea, que quedó completamente inundada e impracticable incluso para vehículos todoterreno. Esta que la situación se restablezca, los vecinos del barrio rural podrán seguir empleando el camino alternativo habilitado por el campo de maniobras de San Gregorio, guiados por convoyes militares.

Dos policías vigilan la entrada a una urbanización en Movera.
Dos policías vigilan la entrada a una urbanización en Movera.
Guillermo Mestre

Además de anegar caminos y riberas, el agua acabó por entrar en varios garajes y sótanos, aunque apenas se han recibido llamadas de vecinos por esta situación, en parte, como incidieron desde el gobierno municipal, porque muchos sacaron sus vehículos a la calle antes de la crecida. De hecho, los tres solares que dispuso el Consistorio para este fin han permanecido llenos estos días.

Aproximadamente, según dijo el alcalde, son una veintena los aparcamientos subterráneos privados que se han visto afectados, pero habrá que esperar a que baje el nivel freático de las aguas, que avanza más lento del caudal del río, para empezar a achicar, lo que se prevé que ocurra este jueves. Uno de los que se inundó, por ejemplo, fue el de María Mercadal, ubicado en un edificio del Arrabal donde, según aseguró, ya están "acostumbrados" a las riadas. Por eso, ningún vehículo se había quedado dentro cuando el martes se empezó a anegar.

Granja y residencia canina

Con todo, como recalcó Azcón, la prioridad son las viviendas. No obstante, dijo, el regreso de las familias a sus casas dependerá de como vaya bajando el río y requerirá la intervención, además de los Bomberos, de la Unidad Militar de Emergencias (UME). En total, son unas 200 personas las que todavía están a la espera de volver a sus hogares, que en muchos casos permanecen aislados por el agua, de los barrios rurales de Monzalbarba, Alfocea, Movera (en las urbanizaciones Torre Urzáiz, Torre Mejana y El Casetón) y de Juslibol. En este último caso, todavía ayer había algunas viviendas rodeadas de agua en toda su primera planta.

De los vecinos desalojados, cuatro familias de 17 personas, 8 de ellas menores, tuvieron que hacer uso de los servicios sociales y fueron alojados en equipamientos municipales. Además, los Bomberos actuaron en granjas de animales y centros caninos ubicados en las zonas inundadas. En concreto, se desalojó una granja de vacas lecheras con 300 cabezas de ganado situada en la margen izquierda en la desembocadura junto al río Gállego y 250 perros de residencias caninas en el entorno de Juslibol.

Una casa en Juslibol, sumergida todavía ayer hasta la segunda planta.
Una casa en Juslibol, sumergida todavía este miércoles hasta la segunda planta.
Guillermo Mestre

Un duro golpe económico

Allí, uno de los vecinos afectados fue Vicente Paúl, que una vez más tuvo que ver cómo el agua arrasaba con su explotación ganadera. Tras contemplar, desde la calle de Zaragoza del barrio rural, los campos cubiertos de agua, igual que las casas que se encuentran en la zona, explicó que, en su caso, el 90% de sus instalaciones estaban en ese momento ocupadas por la riada. "En pérdidas económicas -lamentó- es muy fuerte". Por suerte, la experiencia es un grado y en esta ocasión sus animales ya no se encontraban ahí, sino que estaba resguardados en una finca cercana. No ocurrió lo mismo en 2015. "Nos pilló todo por sorpresa, pero esta vez desde la semana pasada llevamos desalojándolo todo y el domingo por la mañana fue lo último, los animales. En 2015 teníamos 400 cabezas de ganado, ahora unas 250", rememoró.

Pese a esta prevención, Paúl no se va a librar del varapalo económico. Calcula que el coste de reparar los daños originados por el agua podría alcanzar los 100.000 euros. "De eso yo no me recupero fácil, y más con los precios que tienen los productos agrícolas y ganaderos", apuntó, preocupado. "Hay seguros, esperemos que se comporten un poco, porque en el 2018 fue una ridiculez y ahora no sé lo que ocurrirá", concluyó.

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