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La exigencia del pasaporte covid genera largas filas para vacunarse este sábado en Zaragoza

Más de 1.200 ciudadanos de la capital han acudido este sábado a la sede del 061 

Vacunación en el Centro de Especialidades Inocencio Jiménez de Zaragoza
Vacunación en la sede del 061 en Zaragoza
Francisco Jiménez

Muchas primeras dosis de la vacuna Moderna pincharon este sábado los profesionales de enfermería a los 1.200 ciudadanos de Zaragoza que acudieron este sábado a la sede del 061. "Ofrecimos 1.500 huecos y se han llenado 1.200", ha explicado la enfermera Natalia Escayola, una de las responsables del equipo habilitado este fin de semana por el Salud para atender a los rezagados y poner también segundas dosis de la vacuna. 

"Estamos tres responsables y nos organizamos para que uno esté en el pasillo dirigiendo a las personas que esperan vacunarse hacia las distintas consultas. Luego hay otros tres enfermeros pinchando que así no salen de la consulta y otra persona  pendiente de la sala de espera y de dirigir a la gente ya que entrada y salida son por el mismo sitio. También hay un médico por si se produce alguna incidencia", ha explicado esta profesional. 

"Estamos viendo sobre todo primeras dosis de gente que lo que quiere es el certificado. Se están vacunando ahora por eso. Lo primero que te preguntan es cómo sacárselo. Al final vemos que mucha gente lo hace por eso", explica esta enfermera, recordando que hay jóvenes, pero también gente de la franja de 40 o 50 años, y algunos mayores de esa edad, pero son los menos, dice,  porque "quedan pocos de sin vacunar". 

"Sin el pasaporte covid no me permiten hacer nada. Es la primera que me pongo y es por eso", comenta Carlos Pérez, informático de profesión, que se queja de la desinformación que existe. "Me fastidia que las autoridades se contradigan y la población no sepa a qué atenerse porque con la vacunación que han puesto, dijeron que ya se iba a alcanzar la inmunidad de grupo y no ha sido así". 

"Si no te pones la vacuna, no puedes hacer nada, ni ir a restaurantes ni salir", coincide Musa Ndiaye, otro de los jóvenes, trabajador del Metal, que acudió también a recibir un primer pinchazo. Toda la mañana ha sido un fluir constante de personas que tranquilamente han aguardado su turno en larga fila  a las puertas del Inocencio Jiménez para pincharse. En orden y silencio y con el papel en la mano han acudido a esa llamada de "vacunar, mejor que curar", slogan del Salud para animar la vacunación.

La normalidad en este sábado repleto de vacunaciones solo se ha visto alterada unos instantes por una de las vacunadas que se ha caído redonda al suelo cuando aguardaba en la sala de espera tras recibir el pinchazo. "Ya la están atendiendo, pero no es agradable", ha reconocido Pili Miramon, que esperaba que se cumplieran los quince minutos tras recibir la vacuna para marcharse a casa cuando la ha visto caerse del asiento. En su caso dice, ha querido ponerse la segunda por prevenir. "Ya pase el covid en agosto del pasado año y me puse la primera dosis, pero ahora por si acaso, he venido a por la segunda". Frente a la vacuna, confiesa, "hay que vacunarse. No se puede hacer nada más. Hay que tener fé en algo", comenta.  

La enfermera Natalia Escayola recuerda que a veces se producen "síncopes". Algunas personas acuden a vacunarse "muy nerviosas y aunque tratamos de calmarlas , después cuando se relajan, les pasa eso, pero las monitorizamos, acude un médico y las vamos vigilando hasta que se encuentran bien", asegura.  

"Hacemos lo que nos aconsejan. Vacunarnos", comparte otra zaragozana María Ángeles Lorente que pasó el coronavirus en octubre del año pasado y que ya había recibido un primer pinchazo de AstraZeneca. "Lo pasé como una gripe muy mala y después ya me vacuné. Ahora por si acaso, como recomiendan esta segunda dosis, me la he puesto", ha indicado.  

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