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Mercadillos acotados, veto a los coros y multas a los antivacunas: así afronta Europa la ola de covid previa a la Navidad

Todos los países refuerzan sus restricciones ante el aumento de los contagios. En España se recomienda limitar las reuniones sociales de cara a Navidad, pero en Francia, Alemania o Italia van aún más lejos. 

Estampa nocturna del mercadillo navideño de la ciudad alemana de Colonia.
Estampa nocturna del mercadillo navideño de la ciudad alemana de Colonia.
Heraldo

No es por ser agoreros, pero en las próximas semanas se van a dar dos circunstancias: la cercanía de la Navidad fomentará que se produzcan más reuniones sociales y la llegada del frío -según los expertos- facilita supervivencia y la transmisión de las infecciones. La humedad y las bajas temperaturas hace que regresen los catarros, pero también son “el caldo de cultivo ideal” para que sigan creciendo los contagios por coronavirus.

El fantasma de una Navidad con restricciones vuelve a planear ahora que comienza el puente de la Constitución, hasta el punto que el martes el Ministerio de Sanidad recomendó a las autonomías limitar el número de participantes en las celebraciones de adviento. En Aragón, de momento, no se han planteado esta posibilidad, pero tampoco se descarta: “No entramos a valorar hipótesis o posibilidades, cuando se adopte una decisión, si es que se adopta, se informará a la ciudadanía”, señalaban ayer desde el área que gestiona Sira Repollés. El año pasado, a estas alturas, el Gobierno central había puesto una limitación de un máximo de seis personas para las reuniones de Nochebuena o Año Nuevo, si bien finalmente levantó la mano en esta restricción. Después se recomendó que no se superaran las diez personas y elevó el entonces vigente toque de queda de las diez hasta las 1.30.

Visto cómo avanzan los contagios de la séptima ola en la Comunidad no es descartable que haya que tomar nuevas medidas de control, a las que los aragoneses que viven fuera ya se están acostumbrando porque, por ejemplo, en media Europa presentar el pasaporte covid es una obligación, incluso, para ocupar una terraza en la calle. ¿Qué restricciones están adoptando los países del entorno?

“En Suiza el año pasado prohibieron hasta los coros en las calles, pero este año parece que sí se podrán escuchar villancicos. Es verdad, a pesar de los tópicos, que la gente no es tan disciplinada como en España a la hora de llevar mascarilla o respetar las distancias”, cuenta Daniela Navarro, arquitecta zaragozana que desde hace seis años trabaja en Zúrich. “Hay una tradición que se llama ‘Singing Christmas Tree’, en la que surgen niños cantores dentro de un árbol gigante, que se retomará este año, pero para presenciarla será necesario presentar el pasaporte covid”, añade la joven, al tiempo que resalta que "la corriente negacionista es muy fuerte" en el país helvético.

En Suiza los mercadillos de Navidad, aunque son al aire libre, solo pueden visitarse previo control del certificado como también sucede en Alemania, donde la pandemia ha resurgido con fuerza y estos días se registran hasta 75.000 infecciones diarias. “Los puestos de Navidad están en un recinto acotado y para entrar hay que enseñar el certificado. Te ponen un sello en la mano, como en las discotecas, y ya te puedes mover por la plaza, siempre con mascarilla y otras precauciones. También hacen controles espontáneos y si pides algo de comer o beber hay que mostrar el sello”, comenta Manuel Gómez, que regresó esta semana a Zaragoza tras pasar unos días de vacaciones en Colonia. En Alemania siguen lo que han dado en llamar la regla 3G (Geimpft, Genesen y Getestet), es decir que para participar en muchos eventos sociales (incluso para ir de público a un plató de televisión) la gente ha de estar vacunada y, además, llevar un test negativo hecho en las últimas 24 horas.

Uno de los muchos mercadillos de adviento de Zúrich.
Uno de los numerosos mercadillos de adviento de Zúrich.
D. S.

El negacionismo se ha convertido en un auténtico problema en países de como Luxemburgo, Bélgica o Austria, y el repunte de casos está siendo tal que las autoridades buscan incentivos para concienciar antes de tener que tomar medidas restrictivas e impopulares. Como espada de Damocles pende la amenaza de nuevos encierros aunque, de momento, ningún país ha dado un paso tan crudo. “En Francia parece que lo han descartado. Tampoco regresarán -según el Gobierno- medidas de anteriores olas como el toque de queda ni la restricción a la movilidad, a no ser que los hospitales vuelvan a colapsar”, explica Carolina Santiago, estudiante de prácticas en París, donde “la mascarilla sí ha vuelto a ser obligatoria en casi todos los sitios”. En el país vecino, se han reforzado los controles del llamado ‘green pass’ (pasaporte covid) y está previsto que en enero se comience a vacunar a los niños de entre 5 y 11 años, aunque aún quedan numerosos adultos pendientes de recibir un pinchazo.

Mirando el ranquin de vacunación, las cifras son alarmantes en algunos países como Bulgaria, donde apenas está el 24,2% de la población inmunizada. La medalla de oro es para Portugal, con un 86,7%, mientras que la media europea se sitúa en un 67,7%.

Controles de los certificados covid en el aeropuerto romano de Fiumicino.
Controles de los certificados covid en el aeropuerto romano de Fiumicino.
Telenews

En Inglaterra, donde se anunciaron a bombo y platillo el fin de las restricciones el pasado 19 de julio, las mascarillas vuelven a ser obligatorias en el transporte público y las tiendas a partir de esta misma semana. “A pesar de que ahora impongan más restricciones, veo difícil su cumplimiento. La gente aquí no está acostumbrada a llevar mascarilla, porque no se ha obligado a llevarla ni en colegios ni en centros comerciales ni en medios de transporte, aunque estuvieran llenos", comenta Eduardo Rodríguez, zaragozano que lleva once años viviendo en Warrington, muy cerca de Manchester. Aunque con la variante ómicron la pandemia ha vuelto a un primer plano, Rodríguez señala que en las últimas semanas se hablaba más de la crisis de suministros que de la covid. "No es que falten productos, pero sí parece que hay menos oferta de marcas y menos variedad que antes”, afirma.

Para luchar contra los antivacunas, en Grecia han anunciado que a partir de enero se multará con 100 euros a todas las personas mayores de 60 años que no se hayan puesto las dos dosis. Esta obligatoriedad ha levantado muchas ampollas, habida cuenta además de que la pensión media de los jubilados en el país apenas supera los 700 euros, con lo que la multa es muy dolorosa. El Ejecutivo heleno también ha adoptado otra medida para poner freno al virus como es repartir dos pruebas caseras gratuitas por persona “para identificar posibles portadores asintomáticos del virus antes de Navidad".

También en Italia están recrudeciendo las medidas de cara a la Navidad y, de hecho, a partir del día 6 y hasta el 15 de enero entrará en vigor un decreto que aísla completamente a los no vacunados. Les deja fuera de actividades culturales, de ocio, deportivas, hoteles, bares y restaurantes, con lo que se "arrincona" a los antivacunas, que en la práctica casi podrán ir solo de casa al trabajo, siempre que se sometan cada dos días a una prueba para confirmar que no están contagiados. Aunque solo sea por tedio o hartazgo por tener que sortear tantas trabas, en Italia confían que así suban los índices de vacunación.

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