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La instalación de estufas de pellets y leña se dispara ante el alto precio de otros combustibles

Alcaldes del medio rural piden ayudas que mitiguen el elevado gasto de calentar la casa en el largo invierno turolense.

Ramón Navarro, junto a la chimenea de leña que ha instalado en su casa de Villaspesa.
Ramón Navarro, junto a la chimenea de leña que ha instalado en su casa de Villaspesa.
Jorge Escudero

El aumento del precio de la energía eléctrica y de los combustibles fósiles para calefacción ha disparado la instalación de estufas de pellets y leña en la provincia de Teruel, especialmente en los pueblos, donde las casas son más grandes y están más aisladas, lo que obliga a un gasto mucho mayor para caldear las viviendas en el largo invierno turolense.

Varios son los alcaldes que reclaman ayudas especiales para que los habitantes del medio rural turolense puedan hacer frente a ocho meses de frío –de octubre a mayo en muchas localidades de las sierras de la provincia– sin dejar vacíos sus bolsillos. Al regidor de Aliaga, Sergio Uche, le preocupan especialmente los mayores, muchos de ellos con pensiones bajas provenientes del sector agrícola que, ante el elevado gasto de la calefacción eléctrica, de gasoil o de gas natural, van al monte a recoger leña pese a su edad.

"Teruel no es Valencia y una casa antigua en un pueblo no es un bloque de pisos en la ciudad en el que unos se calientan a otros", destaca Uche. "No entiendo cómo la calefacción no está subvencionada en el medio rural; si encima sale más caro vivir en un pueblo, ¿quién va a venir?", se pregunta el alcalde de Aliaga. Para dar ejemplo, su Ayuntamiento bonifica el IBI al 50% a aquellos que optimizan su tejado instalando placas solares.

La alcaldesa de Alcalá de la Selva, Amparo Atienza, explica que, a 1.400 metros de altitud, como se encuentra esta localidad de la Sierra de Gúdar, "la calefacción se enciende a finales de septiembre y no se apaga hasta junio". Ella misma ha comprado una estufa de pellets para poder prescindir casi por completo del gasoil. "Antes, tener la casa caliente me costaba 9 euros al día , ahora, con 4,50 está solucionado", señala.

Sonia Navarro, alcaldesa pedánea de Villaspesa, también reclama ayudas para pagar la calefacción en los municipios pequeños, donde muchas casas, con varios pisos pero de una sola familia, tienen plantas desocupadas. "En la parte más alta suele haber graneros que están vacíos y del resto de la vivienda no todas las habitaciones se usan", señala. Uno de los vecinos de esta pedanía de la capital turolense, Ramón Navarro, ha sustituido los radiadores a gasoil por una chimenea de leña o fuego bajo que, mediante un sistema de conductos, distribuye el calor por toda la casa. "Ahora me cuesta la mitad de dinero", afirma Navarro.

Lo más vendido

En la empresa de calefacción y fontanería de Teruel José Abril, el 80% de los productos vendidos en lo que va de 2021 son estufas de pellets. La tendencia al alza en el uso de este sistema calorífico basado en la combustión de pellas de serrín prensado se inició en 2019, cuando estos aparatos fueron ya lo más vendido –el 60% de la mercancía– en la tienda de José Abril, y continuó en 2020, alcanzando el 67%. Paralelamente, la venta de estufas de leña en este comercio turolense se ha multiplicado por diez en los últimos tres años. "Con la llegada del frío, hemos tenido que reponer existencias de un modelo de estufa que se agotó en un mes", explican fuentes de la empresa.

Desde José Abril calculan que calentar una casa de 100 metros cuadrados con gasóleo cuesta alrededor de 1.300 euros al año, mientras que con gas natural son unos 1.000 euros; con pellets 940 y con máquina de aerotermia o bomba de calor –de bajo consumo eléctrico–, poco más de 600 euros.

Un vecino de Teruel capital, Miguel Villarroya, ha sustituido su calefacción de gas natural por una combinación de sistema aerotérmico y placas solares en el tejado, lo que le ha permitido reducir a a la tercera parte el coste del consumo energético de su casa. No oculta que cambiar la instalación ha supuesto un gasto añadido, pero confiesa que ha preferido asumir esa inversión "antes que tener el dinero en el banco". "Vistas las circunstancias, en las que el panorama energético es tan cambiante, no merece la pena estar pendiente de esos vaivenes y, además, quiero dejar a mis sucesores un paisaje verde y no un erial", dice Villarroya, para quien, en Aragón, a diferencia de otras comunidades autónomas, "faltan subvenciones y apoyos a quienes generamos energía renovable".

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