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coleccionismo

El primer 'Super Mario', un Goya y otros tesoros rescatados del trastero

Los hogares aragoneses cobijan cientos, quizás miles de objetos de un valor muy superior al que sus dueños podrían calcular.

Un single de The Cure, un Goya o un Super Mario de los 80 son algunos de los tesoros rescatados de trasteros aragoneses.
Un single de The Cure, un Goya o un Super Mario de los 80 son algunos de los tesoros rescatados de trasteros aragoneses.
HERALDO

584.235,30 euros. Por ese precio se vendió el pasado mes de abril el que hasta ahora es el videojuego más caro de la historia. Se trata de un cartucho en perfectas condiciones, sin estrenar, del primer Super Mario lanzado para la Nintendo NES, uno de los aparatos fetiche para los coleccionistas. El precio es, a todas luces, una locura, y se explica por la carencia de ejemplares en un estado óptimo y la corriente retro que ha atrapado el sector. Pero también es un ejemplo de manual de esos objetos olvidados en los cajones y trasteros de todas las casas y que con suerte se han convertido en tesoros con los que obtener un beneficio económico, ya sea modesto o casi millonario, como ha ocurrido en ocasiones en el mundo del arte.

El vinilo es uno de los caprichos que más dinero mueve. Cada día circulan por el mundo miles de discos por precios que van desde un euro hasta varios cientos. Y muchas familias pueden atesorar sin saberlo uno de esos LP que lleva décadas sin escucharse pero que un coleccionista busca desesperadamente... por lo que está dispuesto a desembolsar una cifra importante. "En el mercado hay algunos unicornios rosas, como el single 'The Blood' de The Cure que solo se lanzó en España y que atesora la rareza de incluir el sonido de una guitarra flamenca. Pues un coleccionista aragonés llegó a tenerlo y lo vendió en el mercado japonés. Calculo que le supuso unos 600 euros de beneficio. Otro de los más cotizados es la edición del 'Different class', de Pulp, en la que se pueden cambiar las carátulas", cuenta Mariano Bazco, integrante del dúo Starkytch Pinchadiscos. Pero hay más rarezas cogiendo polvo en las estanterías de casa de los abuelos. "Los vinilos que más se revalorizan son aquellos que tienen algo especial, distinto a la edición producida en masa. Por lo que sea. Hay un mini LP de Héroes del Silencio que se grabó en directo y que contiene solo seis canciones. Pues el hecho de que la tirada fuese escasa junto al furor de los alemanes por el grupo lo ha encarecido muchísimo".

Bazco pone el ejemplo del single 'Drácula Ye-Ye', de Andrés Pajares, que en su día costaría 100 pesetas y que ahora se puede revender por 75 euros, o el 'What happens now?', de los zaragozanos Vocoder, que por avatares del destino se ha revalorizado más de tres décadas después. Las colecciones de los aragoneses han aumentado su tasación gracias a una inesperada influencia del franquismo. "La censura obligaba a las discográficas a cambiar las portadas, lo que convierte estos discos en verdaderas rarezas a nivel mundial. Y hay gente de otros países buscándolos como locos", cuenta el DJ, quien cree que "no todo lo que se pone a la venta son joyas". Opina, además, que "hay cierta burbuja en torno al vinilo, ya que hay pocos en el mercado, porque llegado un momento nos decantamos por el cedé, y cada vez hay más gente dispuesta a comprar, por lo que cada transacción encarece el título en cuestión". 

¿Con qué otros discos se puede lograr un buen pellizco? El coleccionista zaragozano Julián Millán pone sobre la mesa el 'Yesterday and Today' de The Beatles, que en la foto de portada mostraba al cuarteto rodeado de cabezas de corderos que el sello decidió, posteriormente, ocultar con unas pegatinas. También vale su peso en microsurco una marcianada española, el disco 'Alejandro Magno', de Alejandro Sanz, con el que a día de hoy pueden conseguirse unos 70 euros. La leyenda urbana dice que es el propio intérprete el que los compra para borrarlos de la faz de la tierra.

Un Goya en el trastero

Los anticuarios reciben periódicamente la visita de poseedores de cuadros de Francisco de Goya, o al menos eso piensan ellos. La inmensa mayoría de las veces aportan copias, obras de un artista menor e incluso fotografías, pero muy de vez en cuando se alinean los astros y sale a luz un original. Hace un lustro que David Maturén, propietario junto a su mujer de Antigüedades Maturén, tuvo la inmensa fortuna de rastrear la autoría y restaurar un Goya que languidecía en un trastero. Finalmente se vendió por una elevada cifra gracias a la mediación del zaragozano, cuarta generación de un negocio centenario iniciado por su bisabuela.

Resulta evidente que no hay trazos del genio de Fuendetodos en todos los desvanes de Aragón, que en ocasiones sí esconden piezas de verdadero valor. "En las casas más humildes puede haber verdaderos tesoros. Y, aunque en la mayoría de las ocasiones los dueños son conscientes del privilegio de convivir con una obra de arte, en muchas otras están escondidas o pasan desapercibidas", recuerda este profesional, que enfoca el grueso de su labor en los cuadros antiguos y quien ha visto pinturas de verdadero valor haciendo de trasera de otras sin mayor gloria u otras recogidas bajo cajones de muebles: "Durante la guerra civil era habitual ocultarlos así, igual que han ido apareciendo monedas de oro escondidas en la pared o en el hueco de la persiana". 

Maturén recomienda visitar a un experto cuando se tengan dudas sobre el valor de una pieza: "Hay gente que no es consciente de lo que tiene y acaba tirando un mueble u otro objeto de verdadero valor a la basura. Basta con que nos traigan una foto hecha con el móvil, a partir de ahí ya podemos hacer una criba". Entre los objetos con un precio más alto de lo que cabría imaginar destaca las muñecas de porcelana, que en caso de ser de cierta marca y estar conservadas en condiciones óptimas pueden llegar a adquirirse por varios miles de euros.

Juguetes y videojuegos a precios de lujo

No solo las de porcelana pueden cotizar alto entre los coleccionistas. David Julián, de la Retrotienda, en la capital aragonesa, sigue de cerca el precio de unas muñecas muy singulares: "Hay verdadero furor por los 'My little pony' originales, sobre todo por los que tienen ojos abatibles. Si alguien tiene uno en casa, puede sacar hasta 234 euros, en Holanda hay verdaderos fanáticos". Tampoco escapan a esta corriente las Nancys, los Geyperman, los Madelman o los G.I. Joe. "Pero para que alcancen su precio máximo tienen que estar en perfectas condiciones y, sobre todo, en su caja. Eso es lo que marca la diferencia", razona mientras muestra un número primigenio de Las aventuras de Tintín. "Los coleccionistas son guardianes del tiempo y nosotros, los que tenemos un negocio así, somos los mediadores entre ellos y quienes buscan un beneficio a cambio de desprenderse de un recuerdo valioso", resume. 

Y ojo a los muebles repletos de videojuegos. Vender según qué 'Zelda', 'Pokémon' o 'Final Fantasy' puede suponer una alegría de cara a final de mes. "En España, lo que se puede vender caro es todo aquello bien conservado y con su cartón original. En general hemos sido muy descuidados y pocas copias han llegado a día de hoy en las condiciones que  busca un coleccionista", lamenta Sergio Jiménez, propietario de Star Games, la tienda de videojuegos que, desde El Caracol, es referente en todo el país en consolas y juegos de segunda mano.

Jiménez constata que, como en los vinilos, el videojuego vintage navega una burbuja, sobre todo a partir del confinamiento: "Un Metal Slug o un Double Dragon para la Neo Geo lo puedes colocar ahora mismo por unos 5.000 euros. Los 600.000 dólares que se pagaron por el 'Super Mario' de la NES se justifican por las condiciones tan excepcionales en que se encontraba y la limitadísima oferta. Si hubiera diez cartuchos sellados, no se habría vendido ni por una décima parte". A nivel local se manejan precios más modestos, aunque bastante altos si se comparan con el precio original. Lo más caro en la tienda zaragozana es un 'Rule of Rose', un juego de la Play Station 2 que apenas se vendió por su valor original (entre 40 y 50) y que ahora ha disparado su coste hasta los 400 euros. Así que, si tienes uno en el desván, ya sabes...

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