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logística

Así reparte Amazon desde Plaza 20.000 paquetes al día a clientes de Aragón, La Rioja y Soria

La multinacional de comercio electrónico estrenó hace un mes su nave de última milla y prevé triplicar el volumen de envíos para el 'Black Friday'. 

La central de reparto que estrenó Amazon en la Plataforma Logística de Zaragoza (Plaza) hace poco más de un mes ya gestiona entre 15.000 y 20.000 paquetes al día para sus clientes de Aragón, La Rioja y Soria y prevé triplicar su capacidad para la campaña más importante del año, que empezará la próxima semana con el ‘Black Friday’ y se alargará hasta Reyes.

HERALDO ha visitado este jueves las instalaciones, en las que trabajan algo más de medio centenar de operarios en la nave de clasificación y 14 encargados para garantizar que los pedidos lleguen al consumidor a lo largo de la jornada, independientemente de que vivan en el centro de Zaragoza o en un pueblo del valle de Tena. Del reparto se encarga una flota de hasta 150 furgonetas pertenecientes a cuatro empresas colaboradoras, aunque se espera que en el pico de la demanda se dupliquen.

El director de la planta, Santiago Blasco, indica que toda la actividad está tasada y controlada al milímetro, desde que la mercancía llega en camiones hasta que salen para el "reparto capilar", con el fin de lograr la máxima productividad y fiabilidad. Y lo mismo pasa con las rutas, cuya información obtenida gracia a los terminales de los repartidores permite al software de Amazon optimizar la organización del trabajo.

Los trabajadores aseguran que el salto ha sido cualitativo con las nuevas instalaciones, que triplican a las que hasta ahora disponían a través de una empresa externa en Utebo. La nave de clasificación de Plaza ocupa 6.600 metros cuadrados, a la que se suma el área de oficinas y servicios hasta llegar a 9.159 m2, aunque lo más más llamativo es la gigantesca campa asfaltada para el aparcamiento de las furgonetas. El proyecto establece la posibilidad de que entren hasta 495 vehículos de reparto cuando esté a pleno rendimiento, ocupando casi 3 de las 5 hectáreas del complejo.

El trabajo es manual, pero digitalizado y protocolizado para minimizar los errores en los envíos y ganar en productividad. Todo el proceso de recepción y clasificación se alarga 12 horas, a caballo entre un día y otro. En torno a las seis de la tarde, los camiones empiezan a descargar en 9 muelles los palés de mercancía, procedentes de naves de "primera milla", como la que construye Amazon junto a La Peñaza y estrenará el próximo verano, y de "media milla", caso del que explota desde el pasado verano al lado de Decathlon. Los operarios, denominados asociados por Amazon, trabajan a destajo por la noche y de madrugada en la clasificación de los paquetes, identificados con códigos, y que en este viaje interior se desplazan por cintas de rodillos.

La intensidad del trabajo se ajusta a lo largo del turno, compensándose el ritmo con el que se introduce los paquetes en las cintas transportadoras tras ser escaneados con el del personal de clasificación que los coloca en las sacas de reparto. "El margen de error es muy pequeño. Los terminales de dedo que llevan parte de la plantilla para supervisar la paquetería pequeña, que empezó en farma (logística farmacéutica) y se ha extendido al resto del sector, permite una calidad de proceso superior", añade Santiago Blasco.

A las siete de la mañana, la frenética actividad en esta nave de "última milla" sigue imparable: miles de paquetes depositados en sacas de reparto, debidamente organizadas por códigos postales, acaban en jaulas a la espera del frenesí de los repartidores. Este trasiego se hace en otro lateral de la nave, a través de siete muelles, aunque la imagen se asimila más a la explanada de taxis de la estación de Delicias para las fiestas del Pilar. Al mediodía salen las últimas furgonetas, completando así la cadena logística. "Depende de las rutas y del volumen de pedidos, pero nos cuesta entre una hora y media y dos horas y media completar las expediciones", puntualiza el director.

Las instalaciones quedan vacías, a la espera de que por la tarde vuelvan los camiones con nueva mercancía para empezar la rueda. Lo que en el argot logístico se llama ‘cross-docking’, un almacén donde se preparan pedidos sin que haya un periodo de acopio previo.

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