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Debate sobre el estado de la comunidad

Discurso íntegro de Javier Lambán en el debate del estado de la Comunidad

El presidente aragonés ha tenido un primer recuerdo para los 3.864 aragoneses fallecidos por la covid. Vuelve a admitir errores durante la pandemia y advierte sobre "decisiones autoritarias" y "debates perversos".

Debate sobre el estado de la comunidad
Debate sobre el estado de la comunidad
Oliver Duch

Este debate se celebra en circunstancias bien distintas a las de hace un año. En este momento, con una incidencia de 97 casos y un 91% de la población mayor de 12 años vacunada, podemos considerar que la crisis sanitaria -dicho con todas las cautelas- está empezando a quedar atrás y que, en consecuencia, cabe centrar todos nuestros esfuerzos en la recuperación social y económica. 

Pero esto no significa que podamos pasar página sin más. 

A fecha de hoy, son 3.864 los aragoneses muertos por la COVID, a los que tendremos siempre en el recuerdo junto a la solidaridad con sus familiares y amigos, que, a estas alturas, lo somos casi todos de una u otra forma. 

A ellos y a la sociedad en general, vuelvo a pedirles disculpas por los errores cometidos. No hemos escatimado esfuerzos, reitero que nos hemos dejado literalmente la piel y la salud en esta lucha, pero nos enfrentábamos a un enemigo de una fuerza brutal y además desconocida. Por eso, equivocarse era inevitable, aunque siempre asumiendo la obligación permanente de aprender de los errores para lo que pueda depararnos el futuro. 

No debemos olvidar lo que ha ocurrido y, por nuestro bien, nos conviene asimilarlo desde todos los puntos de vista; en particular, por lo que vaya a determinar a partir de ahora nuestra percepción del mundo. 

En ese sentido, hay miradas que son las que, a la larga, acaban configurando en gran medida la visión retrospectiva de esta clase de fenómenos, que son las que aportan los artistas de las letras, de la plástica o del mundo audiovisual. Por lo pronto, dos escritores aragoneses -quizá los primeros- ya han abordado en sendas novelas la pandemia. Lo hizo Javier Sierra en junio de 2020, con “El mensaje de Pandora”, en la que nos invitaba a superar el antropocentrismo y a buscarnos a nosotros y lo que nos pasa en un cosmocentrismo sin límites, en un texto que combina ficción y ciencia con tanta intención como eficacia. Lo ha hecho ahora Manuel Vilas con “Los besos”, una muy vilasiana historia de amor en la sierra de madrileña en el momento más duro de la pandemia, con sensaciones a menudo compartidas por el lector sobre la experiencia del confinamiento que interesan y subyugan. “El amor en tiempo del cólera” de García Márquez o el Decamerón, escrito por Bocaccio, huyendo de la peste negra florentina de 1348 no dejan de rondarnos por la cabeza. 

Sin testimonios interpuestos, recordaremos ejemplos de calidad humana y de empatía con los demás realmente conmovedores, más allá de los profesionales directamente concernidos. Los Titiriteros de Binéfar, entreteniendo y divirtiendo a niños y mayores en los peores días, son un claro ejemplo. 

Y también lo contrario, casos de codicia sin escrúpulos, afloramientos de lo peor de la especie humana, aunque en el contexto de una mayoría social que ha tenido un comportamiento irreprochable. 

 De todos modos, para el debate que empezamos ahora, a efectos de hacer un primer inventario de las fortalezas y debilidades del sistema que la pandemia ha puesto en evidencia, hemos de ir por otros derroteros. 

Por citar algunas, una no menor es el desastre al que nos ha conducido desindustrializar Europa dejando en manos de China la producción de elementos básicos de nuestro sistema productivo y nuestros servicios. Sufrimos desabastecimiento de material sanitario en los peores momentos de la enfermedad y ahora la falta de chips semiconductores pone en jaque la industria de la automoción, lo cual está repercutiendo muy negativamente en el empleo y en la exportación, uno de los motores más poderosos de nuestra economía.

 Otra debilidad afecta de lleno a la propia democracia, que, si ya estaba acosada por los populismos y los nacionalismos surgidos en todas las zonas del planeta, ahora sufre otro embate derivado de la crisis de la Covid, excusa para extender desconfianzas en el sistema o para justificar decisiones autoritarias y propiciar debates perversos sobre el concepto mismo de libertad. 

No es menos cierto que la pandemia también ha tenido respuestas muy reconfortantes de una ciencia inicialmente puesta en entredicho: la rapidez en la preparación y suministro masivo de vacunas ha sido una de ellas. 

No obstante, aterrizando ya en el ámbito concreto del debate de hoy, hablando de las fortalezas que el coronavirus ha puesto de manifiesto, me detendré especialmente en el hecho incontestable de que la principal crisis que ha sufrido España desde 1939 ha tenido que afrontarla en su parte fundamental el estado autonómico y me complace mucho proclamar que felizmente ha superado la prueba. 

El autogobierno se ha revelado eficaz en el ejercicio de las competencias que nos otorga el Estatuto, en todas y cada una de ellas, lo cual refuerza enormemente su legitimidad para planificar en torno al mismo el futuro de la Comunidad. 

Haciendo un recorrido departamento por departamento, ha sido eficaz y esforzado el de Sanidad, sobre el que ha recaído la gestión fundamental de la crisis, aplicando la decisión del Gobierno de Aragón de anteponer la salud y la vida de los aragoneses a cualquier otra prioridad, sin escatimar recursos ni titubear a la hora de tomar medidas por duras que éstas fueran. 

Me limitaré a recordar la habilitación de dos hospitales de campaña, la contratación de casi 2.000 profesionales sanitarios, la decisión de restricciones de espacios y horarios o confinamientos de toda índole no siempre bien aceptados, una organización impecable de la campaña de las vacunas que nos ha permitido ir siempre por delante de las demás comunidades o algo que para mí es especialmente significativo: la elaboración de una ley propia para dar seguridad jurídica y certidumbres a la hora de tomar medidas sanitarias ineludibles. 

Lo digo alto y claro: me llena de orgullo haber sido la primera y casi única Comunidad en hacerlo, pues nos permitió solventar eficazmente el problema generado por las diferencias de criterio de los distintos tribunales superiores de justicia del país. 

Conste aquí mi gratitud a todo el personal sanitario y a los distintos equipos directivos, encabezados por la consejera Sira Repollés y, en los primeros meses, por Pilar Ventura. 

No menos acertada ha sido la gestión del Departamento de Educación desde el 12 de marzo de 2020, día en que se decidimos cerrar los centros educativos antes incluso de que lo hiciera el Gobierno de España y empezar a decidir protocolos y medidas de acuerdo con Sanidad. 

Recordarán ustedes que, en un primer momento, se mantuvo la actividad educativa a distancia y se puso en marcha la plataforma Aeducar para ayudar a centros y familias en la enseñanza online. Pero rápidamente se empezó a pensar en el futuro inmediato y ya en junio se dio a conocer cómo sería el curso 2020/2021, organizado de forma presencial, aunque extremando la seguridad y comenzando de forma escalonada, por etapas, y con estrictas medidas higiénicas. 

Funcionaron bien los equipos Covid, facilitando el retorno presencial de Secundaria y Bachillerato a partir de enero. Se triplicaron las sustituciones de profesorado respecto a años anteriores para garantizar la atención educativa en todo momento y se procedió a la contratación excepcional de 407 profesores. 

Fruto de todo ello, el curso 2021-2022 ha podido comenzar con normalidad. En el primer mes, se han cerrado 38 aulas, frente a las 328 del año pasado, dato en gran medida explicable por el hecho de que el 94% de los docentes está vacunado, así como el 85% del alumnado de entre 12 y 19 años. 

Reconozco que, tras la crisis puramente sanitaria, el impacto en la escuela era lo que más nos preocupaba. Por suerte, la comunidad educativa estuvo a la altura y también el Departamento, con Felipe Faci a la cabeza, siendo todos ellos merecedores de nuestro reconocimiento. 

También es digna de elogio la respuesta del Departamento de Ciudadanía, especialmente concernido por el hecho de que el virus se cebó sobre todo con las personas mayores con patologías, es decir, los alojados en las residencias. Siempre de acuerdo con Sanidad, pusieron en marcha los centros Covid, medida pionera en España, apoyaron al sector en los planes de contingencia y sectorización o en la inspección de centros y asumieron cuando hizo falta el control de las residencias más afectadas. 

Es evidente que el tercer sector, las residencias y el propio Departamento, con la Consejera María Victoria Broto al frente, supieron responder a lo que se esperaba de ellos.

 Otro Departamento que resultó clave fue el de Presidencia, situado al frente de casi todos los aspectos logísticos de la crisis. La creación de Unidades de Coordinación Comarcal; la organización de un Almacén Central para aglutinar el stock suficiente con que proveer a todo el personal necesario de equipos de protección integral o el Recurso Respiro -tres hoteles habilitados para profesionales de los 5 sectores sanitario y sociosanitario- fueron algunas de iniciativas de la Consejera Mayte Pérez y de su equipo, que dieron muy buen resultado. 

Hay que decir que, de la experiencia de las borrascas Gloria y Filomena y de la propia pandemia, el Departamento ha acumulado experiencia suficiente como para revisar a fondo las medidas y los protocolos necesarios para hacer frente a emergencias no contempladas en la legislación actual. De ahí el Anteproyecto de Ley del Sistema de Protección Civil y gestión de Emergencias de Aragón, ahora en fase de audiencia pública. Por lo demás, todos los departamentos, desde sus respectivas competencias, arrimaron el hombro. Lo hizo Hacienda, movilizando el presupuesto para atender las necesidades sanitarias y la financiación de la Estrategia Aragonesa de Recuperación, asegurando el pago a pymes y autónomos, estableciendo una moratoria en el cobro de los impuestos o gestionando el Plan de Ayudas para las empresas y las pymes financiado por el Gobierno de España. Permítanme en este punto que mencione con mucho afecto a Carlos Pérez, que no ha dejado de estar al pie del cañón mientras combatía una grave enfermedad de la que por suerte se está recuperando bien. 

El Departamento de Ciencia, con una fuerte implicación personal de Maru Díaz, también hizo todo lo que estaba en su mano, apoyando logísticamente al colectivo Coronamakers, para fabricar más de 5.000 pantallas de protección y hacérselas llegar a los sanitarios aragoneses y, sobre todo, ayudando a la digitalización de las aulas y promoviendo Becas Covid y bajada de tasas universitarias para los afectados. Lo mismo hizo Vertebración del Territorio con su consejero José Luis Soro al frente, con medidas de apoyo al transporte público, ayudas para el pago del alquiler destinadas a las personas que han sufrido una merma de ingresos derivada de la pandemia, así como moratorias de alquileres en las viviendas patrimoniales del Gobierno. En cuanto al Departamento de Agricultura, entre otras acciones, destacaré la dedicada a que la campaña de recogida de la fruta de 2021 se realizará con las debidas garantías sanitarias y laborales. Recordemos que en verano de 2020 sufrimos en soledad una segunda ola de la pandemia expandida por trabajadores de este sector cuyos efectos hemos ido arrastrando desde entonces al no haber tenido nunca una tregua para recuperar la normalidad. 

Joaquín Olona, buen conocedor de la economía agraria de nuestra región, en perfecta coordinación con otros departamentos, ha hecho un gran trabajo. En realidad, todos y cada uno de los ámbitos del Gobierno han estado pendientes del maldito virus. Se han tomado muchas medidas desde el Instituto Aragonés de la Mujer; desde Educación se habilitó una línea extraordinaria de ayudas directas para el sector de la cultura. 

No obstante, uno de los departamentos más requeridos desde el principio fue el de Industria, dado que el sector más castigado fue el de la hostelería y el turismo y particularmente el subsector de la nieve, del que viven miles de personas y al que los confinamientos autonómicos y provinciales y el consiguiente cierre de la práctica totalidad de las estaciones sumió en una situación muy complicada. 6 En ese sentido, he de decirles que creo honradamente que el Gobierno de Aragón ha dado en todo momento la respuesta adecuada. 

Por hablar en cifras, han ascendido a casi 100 millones de euros las ayudas a la hostelería y el turismo entre 2020 y 2021: tres planes de Turismo; dos dedicados a la nieve: Plan Remonta y Plan de la Nieve; un plan de Bonos Turísticos y otro de Balnearios. El Tercer Plan, dotado con 50 millones y negociado con el sector, la propia hostelería reconoció que era el más ambicioso de España. Es de justicia reconocer que las diputaciones provinciales y los ayuntamientos han jugado un papel clave, tanto en las aportaciones económicas como en la gestión. Todos ellos han sido aliados necesarios del Departamento de Economía que dirige Marta Gastón, que impulsó ayudas directas y préstamos en 2020, así como el Plan Remonta en 2021, y -por supuesto- del Departamento de Industria, que, por sus competencias, impulsó todos los demás planes. 

También Arturo Aliaga ha tenido que compatibilizar su tarea con la lucha contra la enfermedad, lo cual lo hace merecedor de un reconocimiento que solo quienes hemos estado en permanente contacto con él sabemos hasta qué punto es merecido. En resumidas cuentas, más allá de asumir cuantas veces sea necesario los errores cometidos, no me parece injustificado por nuestra parte hacer un balance global razonablemente satisfactorio de la lucha contra la crisis del coronavirus, muy en línea -por lo demás- con lo ocurrido en las demás comunidades, con las que hemos estado siempre muy coordinados. Creo sinceramente que todos los mecanismos del autogobierno se han activado y han respondido. Pero sobre esto volveré en la parte final de mi intervención. II Aragón social, verde y digital Cambiando de tercio, he de decirles ahora que la labor del cuatripartito no se ha limitado, sin embargo, a combatir la pandemia. 

Durante todos estos meses, aunque ralentizado algo en su ejecución por los apremios de la crisis sanitaria, todos los departamentos han ido desarrollando el programa de gobierno acordado para la investidura. Recordarán que resumimos los propósitos de ese programa en encaminar nuestras políticas hacia un Aragón social, verde y digital. 

En otras palabras, en crecer de manera sostenible, que no deja de ser un ejercicio de solidaridad diacrónica con las generaciones futuras, para que puedan disfrutar de un mundo habitable; en crecer de manera digital, para competir eficientemente en la economía global, y en socializar el producto del crecimiento a través del empleo y los servicios públicos, un ejercicio de solidaridad sincrónica para la que –por cierto- estamos hoy por hoy mejor preparados cultural y moralmente que para la otra, algo que, por razón de supervivencia misma de la especie, tendremos que corregir cuanto antes. 7 En este apartado, me propongo esbozar un resumen de la gestión del Gobierno adscribiendo las diferentes acciones e iniciativas a cada una de las aspiraciones básicas –social, verde y digital- que compusieron nuestro programa de investidura. 

La aspiración de un Aragón más social, es decir, más igualitario en todos los órdenes, es el objetivo que prevalece sobre todos los demás. La historia ha demostrado además que la justicia social es económicamente eficiente y no ha desmentido sino confirmado que solo garantizan su avance la democracia liberal y la economía social de mercado. Por eso, yo estoy muy orgulloso de que, desde 2015, bajo el Gobierno PSOECHA primero y tras la incorporación al mismo de Podemos y el PAR en 2019, la nuestra sea una Comunidad que ha dado pasos de gigante en materia de igualdad. Son muchas las políticas públicas que persiguen ese objetivo. Pero, para mí, la política de igualdad por excelencia es la que se desarrolla a través de la educación, que es, por otra parte, la clave de bóveda de cualquier programa político y de cualquier proyecto de país. 

La competitividad económica, una ciudadanía con valores o la felicidad personal dependen de la educación, que es también el principal instrumento en manos de los poderes públicos para garantizar igualdad de oportunidades a todos, nazcan en la cuna que nazcan. Mi gobierno ha sido consecuente con este principio. Desde 2015, el presupuesto autonómico se ha incrementado en 400 millones. Frente a la parálisis anterior, hemos invertido más de 200 millones en la construcción de 30 centros educativos nuevos y en la reforma de otros muchos, en Zaragoza y en el territorio. Desde 2015, han aumentado en más de 2.000 los docentes de la escuela pública. 

Las becas de comedor han pasado de 6 millones de euros a 12. Se ha avanzado notablemente en programas como la escolarización anticipada, banco de libros, nuevo modelo de bilingüismo e innovación y mantenemos las ratios más bajas del país. No es casual que, en el informe PISA, Aragón esté muy por encima de la media española y europea. En la Universidad, motor del saber y, por tanto, de todo lo demás, las medidas para facilitar el acceso universal y asegurar que las futuras élites provengan de todos los sectores de la sociedad también han sido considerables. De los 143 millones de 8 2015, que la Universidad tuvo que exigir en los tribunales, hemos pasado a los 173 actuales y a los 210 de 2026, tras el acuerdo recientemente alcanzado y que cubrirá el 100% del gasto ordinario del campus. Y, en cuando a becas, hemos pasado de 274.500 euros a 2.8 millones, que ayudan a 1.500 alumnos. 

De todas maneras, de cara al futuro, hemos de dar la máxima prioridad a la Formación Profesional, principal y más eficaz herramienta para facilitar a los jóvenes el acceso al empleo y para cubrir las importantes necesidades de trabajadores cualificados que ahora tienen muchos sectores de nuestra economía. Desde 2015, hemos pasado de 20.000 a 26.000 alumnos, un 30% de incremento. Sólo en este curso, el Departamento ha estrenado 19 nuevos grados de Formación Profesional, muy vinculados a los sectores económicos más importantes de cada zona y en sectores emergentes. 

Respecto a la oferta de FP dual, de los 13 proyectos de 2015, este curso hemos llegado a 84. Si tenemos en cuenta que el 85% del alumnado obtiene un empleo antes de 6 meses, llegaremos a la conclusión de que la Formación Profesional es una apuesta segura y muy necesaria. No me olvidaré en el apartado educativo del deporte. Aumentando las subvenciones, aprobando una Ley de la Actividad Física y el Deporte, fomentando la igualdad de género y facilitando el acceso de todos a su práctica, el Gobierno de Aragón ha tratado de estar a la altura de los ayuntamientos, que realizan una magnífica labor en esta materia. 

En otro orden de cosas, la fibra moral de un gobierno la demuestra sobre todo cuando, ante el infortunio de la enfermedad, se afana en garantizar la igualdad de todos en el acceso a una sanidad pública de calidad. Los excelentes profesionales de que disponemos, para mejorar su labor, necesitan tecnología sanitaria moderna. En la legislatura 2011-2015, se invirtieron 3,3 millones. Entre 2015 y 2019, 39,4 millones. Durante el año 2020 se han adquirido equipos por valor de unos 6 millones y ahora, a través del Plan INVEAT, Aragón va a recibir más de 26 millones de euros para comprar 28 equipos de alta tecnología. El esfuerzo en infraestructuras no ha sido menor, importante en Zaragoza y Huesca y trascendental en Teruel, donde, tras años de paralización y anulación de expedientes, mi Gobierno ha adjudicado e impulsado las obras de los hospitales de Alcañiz y Teruel, con una inversión de 171 millones de euros que se está ejecutando por fin. 9 Por lo que se refiere a política de personal, en la primera OPE celebrada en muchos años, se convocaron 923 plazas, cuya toma de posesión se produjo a mediados de 2019, y, continuando con esta directriz, han comenzado los exámenes de una nueva OPE de 858 plazas. En ese sentido, les alegrará saber que, según el Informe 2021 de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, Aragón es la comunidad con mayor satisfacción ciudadana respecto a la Sanidad Pública y somos también la región donde mayor porcentaje de personas muestra su preferencia por esa misma sanidad pública: nada menos que el 86,7%. También pone a prueba nuestra fibra moral la atención prestada a los ciudadanos a través de los servicios sociales, para darles seguridad frente al infortunio de la pobreza -sobre todo infantil-, de la discapacidad o de la vejez. 

El presupuesto del IASS ha pasado de 302 millones de euros en 2015 a 407,2 millones en 2021. En materia de Dependencia, en 2015, se atendía a 16.000 personas. Actualmente, en 2021, se atienden a más de 34.000, más del doble. En cuanto al Tercer Sector, entre plazas concertadas y subvenciones, hemos pasado de 58,5 millones en 2915 a 79,5 en 2021. Nos satisface asimismo que, a través dela Ley de Prestación Complementaria Aragonesa, Aragón haya sido pionera en articular la gestión del Ingreso Mínimo Vital con el IAI. Este año vamos a destinar 83,2 millones de euros en prestaciones directas a personas en situación de vulnerabilidad. Somos un Gobierno, por lo demás, al que ha preocupado siempre mucho la infancia y especialmente la pobreza infantil, hasta el punto de haber nombrado con Comisionado para esa tarea. 

El programa de acogimiento familiar para posibilitar que ningún menor de 6 años permanezca en centros residenciales; la red de atención interinstitucional para la infancia migrante o el crecimiento de la red de atención temprana lo demuestran. De todos modos, en relación con la pobreza infantil, el mejor antídoto son los comedores escolares y la escolarización de 0 a 3 años. Pues bien, desde 2015, hemos duplicado las becas y hemos reabierto los comedores en verano, algo fundamental para los más vulnerables, y hemos ido estableciendo convenios con los ayuntamientos para las escuelas infantiles. 10 Merced al trabajo del Gobierno, de los ayuntamientos, de las comarcas y del tercer sector, Aragón tuvo en 2020 la tasa de pobreza más baja de España, un1.7% de la población frente al 7% nacional, con el dato curioso de que durante la pandemia se redujo un 0,6, mientras que en España aumentó un 2,3. 

Los servicios públicos no son, no obstante, el único factor de redistribución de la riqueza. Uno de los indicadores más claros del grado de igualdad existente en un país es la distribución de la renta entre el capital y el trabajo. Cuanta más gente trabaje y mejores sean los salarios, mayor será el nivel de igualdad, por no hablar de las consecuencias del desempleo generalizado sobre la estabilidad democrática o del hecho incuestionable de que el desempleo lesiona la dignidad de las personas decentes. Las comunidades autónomas carecemos de las competencias básicas en materia de políticas de empleo. No obstante, desde 2015, hemos estirado al máximo aquéllas de las que disponemos. Así, la mesa del diálogo social se ha constituido en foro de acuerdos para impulsar el empleo y, de paso, en el más eficaz motor de estabilidad social y atracción de inversiones. 

Por hablar solo del último hito relevante, recordaré que, en febrero de este año, la Consejera de Economía y los máximos representantes en Aragón de CEOE, CEPYME, UGT y CCOO retomaron el trabajo para definir la nueva Agenda Aragonesa para el Empleo que se extenderá hasta el año 2023. La oferta formativa desplegada por el INEM ha sido muy amplia. Este año se han destinado 35,6 millones a la realización de cursos, con más de 50.000 participantes, oferta que se ampliará próximamente con una convocatoria de 23,8 millones de euros para financiar acciones formativas vinculadas al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. 

En las escuelas taller, otro buen instrumento para facilitar el empleo a los jóvenes, se han invertido este año 29,4 millones. En fin, a todo ello, y, sobre todo, al dinamismo y vigor de nuestros empresarios, se debe que, desde julio de 2015, sea la nuestra la Comunidad donde más ha bajado el paro y que la última EPA, publicada el pasado 28 de octubre, nos haya dado la excelente noticia de que Aragón es ahora mismo la Comunidad con la tasa de paro más baja de España, un 8,79%. La lucha contra otra forma de desigualdad inaceptable, la de género, empezando por su manifestación más lacerante, la violencia machista, ha sido otra prioridad nuestra desde 2015, asumida de manera transversal por todos los departamentos.

Por citar algunos ejemplos, Economía desarrolló en el marco del diálogo social el programa “Preparadas para el Empleo”, dotado con 2,7 millones de euros. La primera edición empezó en 2018 con 2.000 mujeres atendidas, de las que 1.223 fueron contratadas durante la vigencia del programa. Ahora mismo, la tasa de paro femenino es del 9,79%, 6.57 puntos por debajo de la media española. Por otra parte, para ayudar a la conciliación, se ha implantado el “Plan Corresponsables”, dotado de 10M€ financiados por el Gobierno central, que consta, por un lado, de 400 aulas “Madrugadoras” y 120 aulas de tarde en los centros educativos, que benefician a 7.000 familias de forma totalmente gratuita; y por otro, de una bolsa de empleo de cuidados y un plan de formación para dignificar el desempeño de la actividad gestionado por los servicios comarcales y dotado de 3M€. En cuanto al IAM, de los 3,2 millones de presupuesto de 2015 ha pasado a 6.2, duplicándose. Pero ha habido además otros programas complementarios financiados por el Gobierno de España, lo cual ha hecho que se haya multiplicado por cuatro el presupuesto del Instituto.

Se han ampliado los recursos para garantía habitacional para mujeres maltratadas y, a través del programa Punto Violeta Itinerante, se prestará atención a mujeres víctimas de violencia sexual en distintos puntos de nuestra comunidad, algo en lo que redundará también el plan España Te Protege, en gran medida financiados por los MRR. Otro sector de la población reiteradamente castigado por las sucesivas crisis han sido los jóvenes, lo cual es un drama de tal magnitud que no es exagerado decir que fracasaremos como país si no situamos a esta generación en pie de igualdad en cuanto a oportunidades con las generaciones anteriores. 

Tras desarrollar al 100% la Ley de Juventud, para dar seguridad jurídica y ofrecer mejores servicios se ha impulsado, entre otros, el plan de retorno de talento joven, que es referencia estatal y que, hasta este año, ya ha facilitado el regreso, en las mejores condiciones posibles, a 226 aragoneses, mientras se atiende a otros 560. Ahora, desde el Instituto Aragonés de la Juventud se impulsa la “I Estrategia Autonómica para el Impulso y Actualización de las Actividades Juveniles y de Ocio Educativo”. En cuanto al empleo, el principal problema de este sector de la población junto con el acceso a la vivienda, las políticas más efectivas residen en la Formación Profesional, bien las impulsadas por el Departamento de Educación bien las promovidas por el INAEM en el marco del diálogo social. 12 Tras los buenos resultados del Plan Aragonés de la Empleabilidad Joven 2018- 2020, dotado con 90 millones, y, dados sus buenos resultados, el pasado 28 de julio se presentó un nuevo Plan 2021-2023, dotado en esta ocasión con 126 millones. Les gustará saber que este plan, junto con Preparadas para el empleo, fueron elegidos en marzo de este año por el SEPE y el Banco Mundial como las mejores buenas prácticas entre las Comunidades, sumándose a este reconocimiento la AIReF, que ha señalado a Aragón como referente en materia de políticas activas de empleo. 

Por ahora, los resultados son buenos: somos una de las regiones con menos paro juvenil, un 24,61% frente al 31,15% de España. También el acceso a una vivienda digna señala una desigualdad que afecta sobre todo a los jóvenes y que los poderes públicos no pueden obviar. Planes de ayudas al alquiler con incremento progresivo, creación de ayudas al alquiler joven para favorecer la emancipación o rehabilitación de vivienda para la mejora de la accesibilidad y la eficiencia energética han sido otras tantas iniciativas de estas dos legislaturas. En total, y con apoyo del Plan Estatal de Vivienda 2018-2021, se han convocado hasta 65 millones de euros en subvenciones y se han beneficiado un total de 21.583 viviendas. 

Me referiré, por último, a otra modalidad de desigualdad que determina desde hace años las prioridades de todas las instituciones aragonesas: la que experimentan los habitantes del medio rural. Garantizar la igualdad de oportunidades en todo el territorio, superar desequilibrios, dar opciones el medio rural abandonado, de acuerdo con los nuevos parámetros de la economía: he ahí otro objetivo transversal del Gobierno desde hace años, consciente de un problema que, en su tratamiento, tiene mucho de mito y de timo, y al que calificar de “vaciamiento” ya es en sí mismo un error. Podría estar horas hablando del elenco de medidas que hemos ido tomando en los últimos años; desde el mantenimiento de escuelas rurales con tres alumnos hasta conseguir que más del 90% de Aragón tenga una conexión de más de cien megas en 2022, cuando en 2015 apenas se llegaba al 62,6% de la población; desde duplicar respecto a 2015 la financiación municipal y estar a punto de aprobar una Ley que aún la mejorará más hasta la aprobación de un nuevo Mapa Concesional de Transporte de Viajeros por Carretera, que entrará en vigor en enero de 2023 y asegurará servicio a todos los núcleos de población de más de 10 habitantes; desde impulsar proyectos económicos muy importantes -agroalimentación, renovables, digitales, medico-farmacéuticos, economía circular o turismo- hasta hacer un frente común para defender nuestra posición con otras siete comunidades que ratificaremos el próximo 23 de noviembre en Santiago de Compostela. 

No dejaré de recordarles que un hito de la presente legislatura será la Ley de Dinamización del Medio Rural, un importantísimo texto diseñado por el Comisionado del ramo y que incluirá, entre otras cosas, una discriminación fiscal positiva, complementaria del 20% de costes laborales conseguido por los gobiernos 13 autonómicos de Aragón, Castilla La Mancha y Castilla y León para Teruel, Soria y Cuenca. En todo caso, sepan ustedes que, entre 2015 y 2021, de entre todas las comunidades afectadas por el fenómeno de la despoblación, las dos únicas que hemos aumentado en población hemos sido La Rioja y Aragón, en nuestro caso un 0.57%. O que en 2020 haya sido la nuestra la única región en la que ha aumentado la natalidad. No se puede decir que hayamos revertido la tendencia secular del despoblamiento pero, desde luego, no parece tampoco que vayamos muy desencaminados. 

A la luz de los datos que acabo de exponer, es innegable que, desde 2015, se han producido avances muy notables hacia esa meta del Aragón social, es decir, hacia la caracterización de la Comunidad como un espacio de igualdad de derechos y oportunidades, que es, por otra parte, -insisto- el objetivo prioritario de este Gobierno. Ahora bien, avanzar hacia ese Aragón social requiere un crecimiento constante de la economía, una creación continuada de riqueza que genere prosperidad compartida. Pero -ya lo hemos dicho-, ante el imperativo primordial de preservar la vida del planeta, ese crecimiento ha de ser ante todo sostenible. 

Por eso, nuestra aspiración a un Aragón cada vez más social va indisolublemente unida a la de un Aragón cada vez más verde. Hay que recordar que, en aras a combatir los efectos del cambio climático, Aragón ya pagó un alto precio con el cierre de la industria minera y térmica del carbón, del que espera resarcirse con el Plan Miner, el convenio de Transición Justa y la adjudicación del llamado Nodo de Andorra. Por lo que se refiere a nuestra gestión, todos los departamentos se sienten ya concernidos por esta urgencia histórica. Industria ha dedicado muchos recursos a programas como el bono social térmico, la rehabilitación energética de edificios y empresas industriales o los planes MOVES. 

Cuando llegamos al Gobierno en 2015, el Plan de Depuración del Pirineo estaba paralizado. Gracias al cambio de modelo, ya hemos superado el ecuador de la ejecución prevista. Así, son ya 53 los millones de euros comprometidos por el Gobierno de Aragón en la depuración del Pirineo, de los cuales 33,5 millones se destinan a inversión directa y 19,4 a las convocatorias de subvenciones a municipios. 

El Plan culminará en 2024. 14 Aragón ha pasado de ser la única Comunidad Autónoma que no tenía aprobado ninguno de los Planes de Gestión a los que obliga la Red Natura 2000, a ser la única que ya los tiene todos aprobados. En 2018, celebramos el centenario del Parque Nacional de Ordesa, de donde se surgió un importante plan de inversiones financiado en parte por los empresarios aragoneses y rematado ahora con fondos europeos. 

El plan no solo supuso una mejora medioambiental, sino que ha sido un verdadero revulsivo turístico para la comarca del Sobrarbe. En 2015, el problema del lindano estaba enquistado. En la legislatura 2015- 2019 se puso manos a la obra, se consiguieron ayudas de Bruselas y hoy la superación de esta catástrofe medioambiental está ya cercana, con el Plan de Desmantelamiento de Inquinosa para 2023. Por citar tan solo dos asuntos más, les recordaré que desde el Gobierno de Aragón hemos sido pioneros en focalizar la atención en las emisiones difusas, es decir, en las procedentes de las actividades extendidas por el territorio, que quedan al margen del comercio de derechos de emisión y, sobre todo, me referiré al liderazgo que Aragón está adquiriendo en la producción de energías renovables, una cuestión trascendental de la que hablaré más adelante. En todo caso, de la prioridad que este Gobierno viene otorgando a la lucha contra el cambio climático da cuenta la decisión de nombrar un Comisionado exclusivamente dedicado a impulsar la Agenda 2030, algo que está haciendo desde 2018 con mucho esfuerzo y acierto.

 Por lo demás, crecer de manera eficiente exige además hacerlo de acuerdo con los nuevos paradigmas de la economía global en la que tenemos que competir. En otras palabras, una economía cada vez más competitiva nos exige el esfuerzo adicional de caminar hacia un Aragón cada vez más digital. 

Toda la sociedad aragonesa participa ya de esa evidencia: los empresarios, las instituciones por pequeñas que sean, los ciudadanos particulares y, desde luego, el Gobierno de Aragón desde todos y cada uno de sus departamentos. En este balance de gestión, haré referencia a dos factores que van a resultar cruciales para la digitalización de nuestra Comunidad y que ya han empezado a cooperar entre sí: Amazon Web Services, un proyecto estratégico del que hablaré después, y el Campus de Formación Profesional Digital. Es éste un proyecto que implica un cambio metodológico profundo en toda la FP de Aragón y, a su vez, la digitalización de la FP para la adaptación de los futuros trabajadores al desafío tecnológico. 

La idea ya ha empezado a materializarse. Su puesta en marcha ya ha dado lugar a 19 ciclos formativos nuevos y 10 cursos de especialización; 60 ciclos existentes que ya se han adaptado a la metodología, 9 aulas de tecnología aplicada y 21 aulas profesionales de emprendimiento, con 800 docentes formados en digitalización y cerca de 3000 alumnos. En este momento estamos pendientes de decidir el edificio en el que se ubicará la sede central del Campus. 

Sí tenemos claro que albergará un centro de especialización para el alumnado, un centro de formación en digitalización para el profesorado y un centro catalizador para clústeres y empresas de emprendimiento tecnológico y digital, que analizará las tendencias para anticiparse a las cualificaciones necesarias, así como un vivero de empresas y de atracción de talento digital y tecnológico. Reforzar la competitividad de nuestra economía requiere también, por lo demás, un incremento constante de inversión en I+D+i. En este aspecto, les puedo decir que la Comunidad destina un 1,9% de sus presupuestos a este fin: 148,8 millones. En 2019, la inversión aragonesa fue del 0,9 % del PIB, un 0,5% desde el sector público y un 0,4% desde el privado. En cuanto al esfuerzo inversor por habitante, si en 2019 era de 62,15 euros, este año se eleva hasta los 76,74, lo que sitúa a Aragón entre las regiones con mayor gasto por cápita en la materia. He aquí otra buena noticia desde cualquier punto de vista que se mire.

 Dicho esto, más allá de las medidas específicas que acabamos de esbozar, todas las políticas que impulsa el Gobierno tienden a la digitalización y, sobre todo, se supeditan al cumplimiento estricto de la sostenibilidad. Esta consideración es perfectamente aplicable a las políticas de fomento económico. Descarbonizar los servicios y la producción o mantener la biodiversidad son prioridades irrenunciables. Ahora bien, eso no quiere decir que apostemos por el crecimiento 0 o el decrecimiento de la economía, algo que, por otras razones, también haría inviable la vida en el planeta.

Desde esta doble perspectiva, el escaso margen competencial y presupuestario disponible lo hemos utilizado a fondo, de la mano de sindicatos y empresarios, para impulsar los sectores estratégicos de nuestro sistema productivo, todos ellos perfectamente definidos y encarrilados. Hemos impulsado líneas de ayudas para la transformación y desarrollo industrial en la Comunidad. Desde 2019, venimos convocando subvenciones para incentivar la I+D empresarial en Aragón, dirigidas al desarrollo del vehículo eléctrico, a la movilidad sostenible en general, al sector farmacéutico y a la economía circular, que están dando muy buenos resultados. Hemos sacado mucho rendimiento de las declaraciones de interés autonómico, que, sin contar las correspondientes a energías renovables, han supuesto una inversión de 4.000 millones y la generación de un mínimo de 14.000 empleos. Iberfoil (115 empleos directos y 400 indirectos) y Metalogenia (50 empleos) han sido las dos últimas. Y -lo que a la larga podría ser más determinante- aprobamos en febrero la Ley de Simplificación Administrativa, que, completada por la consiguiente ley de Aplicación y Desarrollo de la misma, ha de ser un instrumento formidable para eliminar obstáculos y acelerar los trámites administrativos para la inversión y el ejercicio normal de la actividad económica, que es justamente lo que esperan los empresarios de nosotros.

 Tratando de hacer un repaso del estado actual de nuestros sectores estratégicos, empezaré por la logística, que incide positivamente en todos los demás. Tras el fortísimo desprestigio y correspondiente paralización que sufrió PLAZA en la etapa anterior, a partir de 2015 pudimos revertir la situación. El resultado es que hemos vendido suelo hasta agotar el disponible y estamos inmersos en su ampliación para atender las constantes demandas que nos plantean empresarios de dentro y de fuera de la Comunidad. Hemos trabajado también en el fortalecimiento de Aragón como hub ferroviario capaz de articular la mayor apuesta europea de conexión: el Corredor CantábricoMediterráneo, que nos conecta con Valencia y Bilbao; la autopista ferroviaria Zaragoza-Algeciras, ya presupuestada por el Gobierno de España, o la conexiones con los puertos de Barcelona y Tarragona son ya una realidad en marcha; la penúltima buena noticia ha sido la entrada de estos dos puertos en el accionariado de AgroTIM, la plataforma de SAMCA creada sobre los apartaderos de Monzón y 17 Tamarite; la última, el interés del puerto de Valencia por crear un puerto seco en la plataforma turolense de Platea. De la pujanza de nuestra logística, hablan por sí solos los premios y reconocimientos obtenidos, el último de ellos, la designación de Zaragoza para la celebración del VI Foro Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas. Pero aún son más elocuentes los recientes anuncios de inversiones: el Centro Logístico de Amazón en PLAZA, que creará 1230 empleos; la Planta de Paquetería de Amazon en La Muela, con tres turnos de 484 trabajadores; la ampliación de Inditex en PLAZA, con 750 puestos de trabajo entre directos e indirectos; o la Plataforma de le empresa Ponentia en Tamarite de Litera, que creará 2.000 puestos de trabajo. Convendrán conmigo en que el panorama es francamente esperanzador. Hablaré, en segundo lugar, de la economía digital. Cuando el Gobierno de Aragón consiguió que Amazon Web Services se instalara en Aragón, construyendo plantas en Huesca, Villanueva de Gállego y el Burgo de Ebro, la Comunidad dio un paso de gigante para convertirse en referencia internacional de este sector, al nivel de Dublín, Frankfurt, París, Londres, Estocolmo y Milán. Es importante la inversión que están realizando (2.500 millones) y el empleo que generarán: 1.300 puestos. Pero estamos seguros de que su capacidad tractora de otras inversiones dará lugar a un impacto mucho mayor, para lo cual estamos diseñando con los responsables de la multinacional una Estrategia de colaboración que se plasmará, en primer lugar, en el Campus de FP Digital al que ya nos hemos referido. 

En tercer lugar, haré alusión al sector agroalimentario, troncal en la economía aragonesa por lo que significa en sí mismo y por su localización fundamentalmente rural, es decir, por lo que supone para el reto demográfico. Desde 2015, la modernización de explotaciones e incorporación de jóvenes ha movilizado una inversión de 280 millones de euros y 1.600 empleos directos, además de la creación y modernización de 46.000 hectáreas de regadío, con más de 7.000 regantes beneficiarios. 

En este momento está tramitándose la Ley de la Agricultura Familiar, que incluye medidas importantes para apoyar este modelo de explotación agraria, que es por el que de manera decidida apuesta el Gobierno. En este apartado, resulta inevitable referirse al sector del porcino, que representa el 3% del PIB regional, con 11.000 puestos de trabajo, que se ha organizador a través del Clúster Nacional y una de cuyas primeras acciones ha sido 18 el impulso de un ciclo de FP dual. Además, está trabajando activamente en la solución del problema de los purines. 

En cuanto a la agroindustria, su evolución desde 2015 ha sido espectacular: las ventas han crecido un 61%, las exportaciones un 277% y el empleo un 31%. Por citar los proyectos más importantes, mencionaré Bonárea, en Epila, que creará 4.000 puestos de trabajo en diez años; el Grupo Pini, con una planta cárnica en Binéfar que genera 1500 empleos y sendas inversiones en San Esteban de Litera y Albelda, con 150 y 80 puestos respectivamente, o el grupo alemán Tönnies, que creará 1000 empleos en Calamocha, por no hablar de Vall Companys o de los grupos aragoneses Jorge y Costa, que no dejan de invertir y ampliar sus mercados. 

Si al sector cárnico sumamos la alfalfa y, en el terreno puramente alimentario, la fruta, el vino o la trufa, Aragón va tomando posiciones muy ventajosas en el mercado, potenciadas por las interesantes campañas de promoción hechas con la Asociación de Industrias de Alimentación de Aragón. Me referiré, en cuarto lugar, a la automoción, un sector que es el baluarte de la industria aragonesa desde hace cuarenta años y que pretende seguir siéndolo en la nueva etapa de la electromovilidad, con la planta de Stellantis en Figueruelas como palanca principal. Mobility City, el proyecto de Ibercaja y del Gobierno de Aragón que está a punto de arrancar en el Pabellón Puente, fortalecerá nuestras opciones de liderazgo nacional en este importante sector de nuestra economía. 

El impulso fundamental para confirmar ese liderazgo en el nuevo escenario ha de provenir, no obstante, de los MRR, a través de los proyectos del Clúster y de su participación en el PERTE correspondiente y sin olvidar la fábrica de baterías, desde el convencimiento de que más pronto que tarde llegará. En quinto lugar, el sector médico-farmacéutico, en el que trabajan ya 4.000 personas y que tiene ya suficiente base como para poder aspirar a convertir a nuestra Comunidad en un hub de entidad internacional. La nueva planta de Becton Dickinson en Zaragoza, que es una ampliación de la que ya tiene esta empresa en Fraga, creará 600 empleos. CerTest Biotec, una empresa netamente aragonesa ubicada en San Mateo de Gállego, invertirá 100 millones en el próximo trienio, después de 19 que en el último año incorpora 40 nuevos trabajadores, elevando la cifra total a 205. 

Hay otras inversiones casi confirmadas y, sobre todo, están muy avanzadas las gestiones para convertir el polígono sanmateano, donde está instalada Certest Biotec en un Parque de industrias médico-farmacéuticas, con Certest como elemento tractor. Hablaremos en sexto lugar de economía circular. Para su desarrollo, puso en marcha el Gobierno en enero de 2020 una estrategia específica con vistas a convertirla en uno de los sectores estratégicos de la Comunidad y próximamente se va a publicar la orden para la puesta en marcha del Sello Aragón Circular, que permitirá reconocer a las compañías y a los municipios que se impliquen. 

Pero, más allá de que sea éste un concepto que ha de impregnar toda la actividad económica, el Gobierno de Aragón abriga el propósito de convertir a Teruel en un espacio referencial de la economía circular asociada a la bioeconomía, aprovechando la feliz coincidencia en esta provincia del Centro de FP San Blas, a punto de ser reconocido como Centro nacional de referencia de Gestión ambiental; del Centro de Bioeconomía Rural de Platea, vinculado al CITA, y del Grupo Térvalis, una empresa puntera en el mundo en la investigación y la fabricación de biofertilizantes, que incluye, entre otros avances, la solución del problema medioambiental de los purines. 

Será muy importante en ese sentido el Congreso Nacional de Economía Circular que se va a celebrar la semana que viene en Teruel, organizado por el Gobierno de Aragón y que pretende dar un espaldarazo definitivo a esa idea nuestra. En séptimo lugar, en el orden aleatorio en que voy enumerando los sectores, señalaré la importancia del turismo, una industria muy floreciente en todos sus aprovechamientos de nuestro riquísimo patrimonio natural y cultural y una verdadera bendición para el Aragón rural que hay que seguir potenciando. 

Se aprobó recientemente el Plan Aragonés de Estrategia Turística 2021-2024, con el objetivo de seguir posicionando a Aragón como destino óptimo de turismo interior. Pero me limitaré a citar los dos proyectos que, a mi modo de ver, más sobresalen: Uno, Dinópolis, donde ya se ha iniciado una ampliación de contenidos con una inversión de 24 millones. 20 El otro, la nieve y la necesidad de reforzar nuestra competitividad frente a Andorra, Cataluña o los Alpes, lo cual nos obliga a invertir en servicios y en ampliación de las superficies esquiables. 

En los dos últimos años, Aramón ha invertido 20 millones, la mayor inversión de los últimos 15 años, merced a lo cual en la próxima campaña se estrenarán tres nuevos remontes -dos en Formigal-Panticosa y uno en Cerler- con nuevas zonas esquiables en las estaciones. La mayor inversión provendrá, no obstante, de los MRR, de los que hemos solicitado 49 millones para acometer las uniones de estaciones que las gentes del Pirineo llevan muchos años esperando. Reservo para el octavo lugar el aeropuerto de Teruel, donde está concluyéndose ahora una inversión de 30 millones de euros. 

Entre las nuevas infraestructuras figura el nuevo hangar con capacidad para 2 aviones A380 y se está elaborando el PIGA de ampliación del aeropuerto en 195 hectáreas, con una inversión de 45,6 millones y la creación de 240 nuevas plazas de aparcamiento. Asistimos a un crecimiento casi exponencial de este proyecto, al que no es difícil adivinarle mucho recorrido y muchas posibilidades de atracción de nuevas inversiones asociadas al servicio que presta. En noveno lugar, la producción de energías renovables, un sector en el que tenemos serias aspiraciones de liderazgo nacional. Cuando llegamos al Gobierno en 2015, encontramos las inversiones paralizadas en los tribunales y sometidas a un abandono total. Para revertir la situación, adoptamos dos decisiones: un decreto en agosto de 2016, que permitió dar cumplimiento a las más de 35 sentencias desfavorables contra las adjudicaciones de parques eólicos, desbloqueando y regulando el sector, y la aprobación en febrero de 2017 de nuevos criterios interpretativos para conceder la Declaración de Interés Autonómico a inversiones en materia de energías renovables. Este nuevo marco regulatorio autonómico permitió atraer un gran número de los proyectos beneficiados en las subastas estatales de energía renovable -con un protagonismo destacado por parte de la aragonesa Forestalia- y el desarrollo de la inversión a partir de ese momento ha sido espectacular, habiéndonos convertido en el territorio más demandando por los promotores.

Sin entrar en la concreción de los megavatios instalados, autorizados, en fase

de construcción o en fase de autorización, me limitaré a decir que, en términos de

empleo, la construcción de todos puede llegar a suponer la creación de 55.000

empleos y su mantenimiento posterior, en torno a 1.400.

Por otra parte, no somos desconocedores de los problemas que están surgiendo

en algunas partes del territorio en relación con los parques, lo cual exige un esfuerzo

importante de diálogo, y creemos además que hay que planificar el uso de la energía

producida de manera que beneficie a Aragón en la mayor medida posible.

Hay que decir finalmente que, en los últimos cuatro años, las entidades

aragonesas han participado en 77 proyectos de investigación relacionados con la

tecnología del hidrógeno y se ha aprobado el Plan Director del Hidrógeno en Aragón

2021-2025. Nuestra posición en este aspecto también es muy sólida.

Por último, en décimo lugar, me referiré a la cultura, que, además de generar

mucho empleo como industria, está llamada a ser una de los elementos más potentes

de la marca Aragón dentro y fuera de nuestras fronteras, un factor acumulador de

reputación y prestigio para la Comunidad en su conjunto, una embajadora de lujo.

En materia de presupuestos dedicados a este sector, entre los años 2015 y

2021 se han producido incrementos porcentuales exponenciales en todas las líneas.

Por ejemplo, en subsector de audiovisuales, se ha producido un incremento del

1.402% (de apenas 40.000 euros en 2015 a 600.000 en los dos últimos años).

Pero es necesario perseverar en ese esfuerzo y plantearnos objetivos más

ambiciosos para los próximos años.

………………………

Concluiré este segundo apartado de mi intervención hablando de los fondos

europeos, tanto los que van a recibir los distintos departamentos del Gobierno a

través de las conferencias sectoriales como los que aspiran a obtener las empresas

aragonesas procedentes de las convocatorias de los ministerios.

El Gobierno de Aragón recibirá en tres años 668 millones, que dedicará a

proyectos tales como el impulso de la FP, la digitalización de la escuela, el impulso

de la escolarización de 0-3 años, el desarrollo de un nuevo modelo de cuidados, un

Plan de modernización de Servicios Sociales, la renovación alta tecnología sanitaria,

políticas de empleo, modernización y competitividad del sector turístico, actuaciones

de depuración, saneamiento y gestión de residuos, movilidad eléctrica, ayudas al

autoconsumo o rehabilitación vivienda.

La llegada de estos fondos va a obligar a la administración autonómica a un

esfuerzo inusual en un tiempo récord, para lo cual nos estamos planteando la

creación de Unidades Transitorias de apoyo a la gestión y ejecución de los proyectos

MRR, una medida contemplada en la Ley de Simplificación Administrativa.

Por otra parte, para las convocatorias ministeriales y las que pudiera hacer el

propio Gobierno hay 326 propuestas, con un importe total de más 19.000 millones y

un impacto de 122.777 empleos, de las cuales 250 proyectos corresponden a

proyectos privados con una inversión de más de 17.000 millones.

A modo de resumen, hay iniciativas muy importantes en almacenamiento de

energía renovables, Valle del Hidrógeno, modernización de regadíos, economía

circular, transporte, sector sanitario, entidades del tercer sector, transformación

digital y construcción.

Recapitulando, verán ustedes que los MRR suponen un apoyo muy relevante

para avanzar hacia el Aragón social, verde y digital del que he hablado en esta parte

de mi intervención: vienen a reforzar los servicios públicos que realizan nuestras

políticas de igualdad, consolidan nuestra apuesta por la sostenibilidad y la

digitalización y dan más fuerza si cabe a nuestros sectores estratégicos, a esos diez

formidables motores de nuestra economía que nos harán crecer en los próximos años

por encima de la media española, que se asentarán algunos de ellos en posiciones

de liderazgo nacional y que, sobre todo, nos permitirán crear mucho empleo de

calidad.

Hay que remarcar en este punto que las inversiones planteadas por los

empresarios constituyen, en sí mismas, un plan de desarrollo global de la Comunidad

y tienen tanta solvencia detrás que, en muchos casos, los fondos europeos no

supondrán sino acelerar el ritmo de unas inversiones que se llevarán a cabo de todas

maneras.

Es decir, que, para nuestro magno propósito de hacer de la nuestra una

Comunidad cada vez más social, más verde y más digital, motivos para el optimismo

no nos faltan.

III

Aragón, tierra de pactos y oportunidades

En el apartado anterior, he ido desgranando cifras y argumentos que

demuestran a las claras que Aragón vive un momento que, si no está exento de

problemas e incertidumbres, tampoco lo está de certezas y oportunidades, con unas

instituciones comprometidas con el interés general de la Comunidad, con el diálogo

23

social funcionando a la perfección, con un sector empresarial pletórico de ideas y

con una sociedad en general que cree en sus capacidades y en su talento, que siente

el mundo como su hábitat natural y que, trasladando a la Comunidad esa

actitud, será perfectamente capaz de determinar su presente y su futuro si los

poderes públicos no le fallamos.

¿Cómo asumimos esa responsabilidad de una manera cabal?

Defendíamos al principio que la pandemia ha supuesto un espaldarazo para el

sistema autonómico, que se ha demostrado como el más eficaz en la gestión y que

se ha revelado como un poder imprescindible para organizar la gobernanza de la

Nación Española.

Si las comunidades autónomas han sido capaces de gobernar el grueso de la

crisis más grave que ha sufrido España en las últimas ocho décadas, es razonable

pensar que están preparadas para hacer frente a cualquier otro desafío.

En Aragón esa demostración ha sido palmaria. Pero es que, si hacemos

balance de las cuatro décadas de autogobierno, el éxito alcanzado frente a la

pandemia no es sino un ejemplo de lo ocurrido antes en otros muchos aspectos.

Desde 1982, el Estatuto nos ha permitido organizar los servicios públicos a la

medida de nuestra realidad territorial y de nuestra voluntad, con la consiguiente

mejora respecto al sistema centralista anterior

El autogobierno ha liberado también las energías de la Comunidad en todos

los órdenes, nos ha hecho más dueños de nuestro destino y ello nos ha dado la

ocasión de aprovechar a fondo todas nuestras potencialidades y de emerger cada vez

con más fuerza desde una España interior de la que el Estado centralista anterior se

desentendió durante siglos, mientras favorecía abiertamente a Cataluña y el País

Vasco.

Los resultados en términos de cohesión social, de creación de riqueza, de

irrupción de sectores estratégicos líderes o de creación en todos los terrenos han sido

espectaculares.

Hay que decir que esta apuesta aragonesista nuestra no es sólo compatible

sino complementaria de un sentimiento claro de pertenencia a ese gran proyecto

nacional que es España y de una decisión clara de participar en la conformación de

la voluntad política nacional asumiendo como un bien político superior la unidad de

la Nación, que no es sino la igualdad de derechos y obligaciones de todos los

españoles.

Esta idea es la que inspira la relación de lealtad mutua y la cooperación

constante que mantenemos con el Gobierno de España y con el Presidente Sánchez,

con el que, por señalarlo especialmente, hemos luchado codo con codo contra la

pandemia, valorando muy positivamente medidas como los ERTEs, los créditos ICO

o la gestión de los fondos europeos.

Pero, si queremos que Aragón siga avanzando al ritmo de las últimas décadas,

es imprescindible hacerlo profundizando en el autogobierno. Superar los sectarismos

ideológicos y entender Aragón como un proyecto común, los grandes pactos que nos

aseguren el éxito como Comunidad no serán posibles si no es en torno a nuestro

Estatuto de Autonomía. No hay espacio más propicio para el entendimiento.

Por otra parte, es indudable que la legitimidad de ese gran instrumento

jurídico y político la refuerza día a día el buen uso del mismo y sus resultados. Pero,

para perdurar en el tiempo, requiere también la vigencia de un claro sentimiento

aragonesista asentado en el amor a nuestra historia, a nuestro paisaje, a nuestras

instituciones, a nuestro patrimonio en general, un sentimiento que dote de alma al

frío andamiaje vertebral de las leyes y las normas.

Por eso, el Gobierno de Aragón considera que mantener esa vigencia debe ser

objeto de políticas públicas de primera magnitud.

Políticas como la reivindicación del patrimonio cultural, que nos emplazan a

seguir defendiendo en los tribunales la recuperación de las pinturas murales de

Villanueva de Sijena; a congratularnos por el reciente convenio con Navarra, para

que las piezas arqueológicas depositadas en los museos de Zaragoza y Pamplona

vuelvan unas y otras a su lugar de origen, o a perfeccionar al máximo la candidatura

de la Jota a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, algo que

culminaremos en marzo de 2023 y para lo que ya contamos con el apoyo del

Ministerio y de varias comunidades autónomas.

Políticas de promoción exterior de nuestra cultura y nuestra economía, como

haremos en marzo próximo en la Feria Internacional de Dubái, a la que llevaremos

el 275 Aniversario de Goya de la mano de Acción Cultural Española.

Políticas de iluminación del panteón de aragoneses ilustres aprovechando las

efemérides. Tal será el caso en 2022 del 200 aniversario de la muerte Félix de Azara,

el ilustrado altoaragonés al que Darwin reconoció como precursor de su teoría del

“origen de las especies”, o del 170 Aniversario del nacimiento de Ramón y Cajal, un

gigante universal de la ciencia y uno de los aragoneses más importantes de la

historia, junto con Fernando II y Goya.

O efemérides de acontecimientos políticos que han determinado de manera

directa el presente de la Comunidad y que además están relacionados entre sí. Me

refiero al 50º Aniversario de la salida de Andalán, un periódico que procede calificar

como el primer impulsor de la Transición en Aragón, tres años antes de la muerte de

Franco, así como el primer promotor de la conciencia aragonesista y de reclamación

del autogobierno; y, por supuesto, al 40º Aniversario del Estatuto de Autonomía, un

hecho que cambió radicalmente la historia de la Comunidad y a cuya conmemoración

dedicaremos en 2022 una atención especial.

Por suerte, hoy por hoy, llueve sobre mojado, porque ese empeño nuestro de

fortalecer el sentimiento aragonesista se produce en un momento en el que la

capacidad para la gobernanza transversal y para el ejercicio del pacto en torno al

Estatuto se apoya en una inercia y en una reputación muy poderosas.

El propio cuatripartito es el mejor exponente. La heterogeneidad ideológica de

sus componentes, lejos de ser una rémora, le ha permitido gobernar desde la

centralidad y la moderación y ha enriquecido los procesos de toma de decisiones,

asumiendo con naturalidad las diferencias y centrándonos en lo que nos une, que es

Aragón entendido como proyecto común a partir del Estatuto de Autonomía.

Frente a los agoreros de turno, la diversidad ha dado estabilidad social y

política, como lo demuestra el hecho de que, por tercer año consecutivo, vayamos a

aprobar el presupuesto antes de terminar el año.

La Estrategia Aragonesa de Recuperación Social y Económica ha sido un hito

fundamental en ese sentido. En ella pusieron de manifiesto su responsabilidad y

altura de miras los agentes sociales -UGT, CEOE, CCOO y CEPyME-; los

ayuntamientos, diputaciones y comarcas, que han aportado en todo momento su

respaldo institucional y en muchas ocasiones sus propios recursos, caso de las ayudas

a la hostelería y el turismo; los partidos políticos y, en especial, IU, que votó el

presupuesto necesario para desarrollar la Estrategia, y Ciudadanos, que también

votó el presupuesto y ha venido demostrando, con su talante y su sentido de Estado,

que España necesita imperativamente una opción liberal para asegurarse una

gobernanza al estilo europeo.

Pero no solo con los firmantes de la Estrategia puede contar Aragón para

transitar por la historia como un proyecto compartido por todos. La Universidad, el

mundo de la creación y la investigación, el tercer sector, las organizaciones agrarias,

las cooperativas o las comunidades de regantes son otros tantos actores necesarios

que manifiestan día a día su compromiso.

Y lo es, de manera principal, el Ayuntamiento de Zaragoza, motor económico

y cultural de Aragón, con el que ya hemos acordado el Convenio Bilateral de

Financiación y con el que vamos a seguir negociando colaboraciones y pactos, pues

el entendimiento entre ambas instituciones es crucial para el buen funcionamiento

de la Comunidad.

Reparar en la importancia de este contexto, valorar estos antecedentes en su

justa medida no es una cuestión menor. Estas circunstancias hacen de la Comunidad

un caso casi excepcional y ello nos permite algo inusual en el tiempo que vivimos,

que es pensar el futuro desde la perspectiva propia de la buena política de siempre,

la que nos emplaza a los políticos a ser conscientes de haber recibido un legado que

hay que respetar, a tratar de mejorarlo mientras ejercemos y a facilitar las cosas al

que venga después para que, a su vez, haga lo mismo. La que nos emplaza, en

definitiva, a sentirnos embarcados en una continuidad y a actuar en consecuencia.

En este sentido, la actualización de la Estrategia Aragonesa, que he propuesto

personalmente a todos sus firmantes, da una oportunidad a esa buena política que

propugno y que implica planificar el futuro trascendiendo el periodo que marcan las

legislaturas. No hablo de pedirle a nadie que renuncie a ejercer la oposición con toda

la dureza que juzgue conveniente. Hablo de que gobierne quien gobierne después de

2023 esa reputación de estabilidad y de seguridad que hemos adquirido no se

resienta y que las ideas y los proyectos esenciales se sigan produciendo sin solución

de continuidad, para sosiego de los aragoneses y para fijar sobre nosotros una mirada

positiva y confiada por parte de los demás.

En consecuencia, aquí y ahora, en la sede de la soberanía popular y en un

momento en que, tras una horrible pandemia, nos asomamos a una recuperación con

muchas oportunidades que no podemos desaprovechar, les propongo a todos ustedes

renovar el pacto de la Estrategia.

Es más. Estando en disposición de mirar a más largo plazo, una vez superada

la urgencia sanitaria, como Presidente de Aragón les propongo centrar la discusión

en determinados asuntos, resaltando algunos de los anteriores y añadiendo otros

nuevos que les resumo a continuación.

1.- Impulso decisivo a la Formación Profesional

La FP es la más eficaz política activa de empleo. Por ello, para 2023, nos proponemos llegar a cualificar a 150.000 personas que no disponen de ninguna acreditación profesional. Se trata de mejorar la empleabilidad y la competitividad de las empresas aragonesas y ser foco de atracción de otras nuevas. Para ello, en el marco del diálogo social y en coordinación con el INAEM, hemos de perfeccionar al máximo nuestros mecanismos de respuesta a las necesidades existentes y a las que se van a generar, empezando por el Campus de FP Digital.

2.- Coordinar las políticas públicas e impulsar la colaboración público-privada para alcanzar el pleno empleo en Aragón en el año 2024

3.- Plan de Atención Primaria

Sin perjuicio de recuperar la presencialidad con todas las consecuencias, pretendemos apostar por las nuevas tecnologías y la digitalización para garantizar la equidad de la asistencia sanitaria en un territorio despoblado y disperso; se trata - entre otras cosas- de que los aragoneses que residan en municipios con consultorios puedan acceder de forma directa a su médico de familia en caso de no existir consulta presencial en ese momento; de extender el proyecto de monitorización de la asistencia sanitaria desde Atención Primaria a las residencias de mayores o de unificar la historia clínica electrónica.

4.- Economía de cuidados

Es cuestión de asegurar a medio y largo plazo el bienestar de las personas más vulnerables sobre dos puntos de partida:

-Plan de equipamientos sociales, basado en el nuevo modelo de cuidados enmarcados

en la atención centrada en la persona, con una inversión de 85 millones en 3 años, en centros de mayores, de personas con discapacidad y menores.

-Plan del Mayor con 29 medidas innovadoras para llegar a más de 211.000 usuarios,

con hitos importantes como la construcción de dos nuevas residencias públicas en

Valdefierro y en Ateca, con una inversión global de 29 millones.

5.- Incremento de recursos propios para la salud mental infanto-juvenil

Contar con un recurso residencial que permita atender a los pacientes menores de edad que requieren de un ingreso de larga estancia y que, en estos momentos, deben ser derivados a otros recursos y, al mismo tiempo, transformar la asistencia a enfermos mentales graves en su ámbito convivencial, evitando ingresos hospitalarios y atendiendo a los primeros episodios.

6.- Vivienda de alquiler para jóvenes

El 37% de los jóvenes de entre 25 y 35 años siguen viviendo en el domicilio familiar, en parte por falta de empleo pero, sobre todo, por falta de capacidad económica para acceder a un hogar propio en compra o en alquiler. Es por eso fundamental un gran acuerdo entre partidos y ayuntamientos para construir viviendas de alquiler para jóvenes. De entrada, puede contarse para este fin con inmuebles de la Comunidad, empezando por los llamados “cacahuetes” en la zona Expo, en los que pueden construirse al menos 500 viviendas, y parte de los suelos del centro Buen Pastor, en Valdefierro, que admitirán al menos otras 300 viviendas, así como cuantos otros estén a nuestra disposición en las tres provincias.

Como mínimo, estimamos necesarias 20.000 viviendas públicas de alquiler asequible en los próximos 20 años.

7.- Reducir las emisiones difusas

En Aragón, las emisiones difusas suponen casi las dos terceras partes de las emisiones contaminantes totales. En la Estrategia Aragonesa de Cambio Climático de 2019, propusimos reducirlas un 26% en 2030 con respecto al nivel de 2005. En las actuales circunstancias deberíamos proponernos elevar ese porcentaje hasta un 40%, lo cual exige un gran concierto de esfuerzos.

8.- Constituir en 2022 la Alianza Aragonesa para la Agenda 2030

Se trataría de una plataforma compartida por administraciones, empresas, entidades sociales y centros de conocimiento, para que todos los agentes compartan sus logros y sus estrategias de cara a alcanzar los ODS.

9.- Pacto sobre política energética de la Comunidad

Tras el desarrollo formidable de las energías renovables en Aragón, es fundamental promover un gran acuerdo, que implique entre otros a los promotores y a los representantes del territorio y del que surjan las leyes y las normas necesarias para adaptar las instalaciones a las necesidades y vocaciones de los ayuntamientos afectados y para procurar que la energía que se genere con el viento y el sol de Aragón se consuma en Aragón, abaratando así el precio tanto para el consumo doméstico como para los usos del aparato productivo. Las comunidades energéticas locales pueden ser un elemento clave para alcanzar esos objetivos, que pueden resumirse en la aspiración de que Aragón se dote de un modelo energético propio.

10.- La cultura como sector estratégico básico e imagen de marca de Aragón

Dar pasos definitivos para consolidar la cultura como sector estratégico de nuestra economía y como imagen de marca de la Comunidad requiere de entrada acometer proyectos tales como la ampliación del Museo de Zaragoza, la creación del Archivo General de Aragón y de la Orquesta Sinfónica de Aragón.

11.- Aragón, de granero a despensa

Culminar el proceso para dejar de ser productores esenciales de materias primas y pasar a ser fabricantes de alimentos. Dejar de ser “granero” y pasar a ser "despensa”, en línea con la estrategia europea “De la granja a la mesa”: ese es el objetivo.

Está a nuestro alcance duplicar las ventas actuales de la agroindustria de aquí a 2025, pasando de los 5.800 actuales a 12.000 millones de euros, lo cual se traducirá en una creación de más de 15.000 empleos. Pero, por la vía del pacto, podemos fijarnos metas incluso más ambiciosas.

12.- Objetivo 2030: Juegos de Invierno en el Pirineo y Zaragoza sede del Campeonato Mundial de Fútbol

2030 puede ser un año espectacular para nuestra Comunidad. Para ello, hemos de presentar una candidatura ganadora para los Juegos, intentando que la Generalitat de Cataluña acepte las reglas del COI, y, ayudando al Real Zaragoza y al Ayuntamiento de la ciudad, hemos de enfocar de una vez por todas la construcción de un nuevo estadio de fútbol.

13.- Impulso del Aeropuerto de Zaragoza

Si el Aeropuerto de Zaragoza es el segundo de España en carga, el mantenimiento de su posición competitiva requiere acometer nuevas inversiones, partiendo de la base de que las ventajas geoestratégicas que presenta Zaragoza para el transporte de mercancías son igualmente aplicables al tráfico de pasajeros. Para ello, hemos de trabajar en torno a tres ideas junto con la Cámara de Comercio:

-Ampliación de aquellas infraestructuras aeroportuarias que permitan seguir creciendo y aporten sinergias a los proyectos estratégicos ya consolidados

-Creación de una Zona Franca, para consolidar la zona de PLAZA y del aeropuerto de Zaragoza como Hub Logístico, al permitir importar y exportar sin pasar aduana.

-Construcción de una segunda estación del AVE en el Aeropuerto, para erigirse en nodo de comunicaciones del tráfico de pasajeros del nordeste español, beneficiar a las empresas del entorno y reforzar a Zaragoza como referente en la organización de ferias y congresos.

14.- Apuesta por la desconcentración del aparato estatal para distribuir

oportunidades

Junto con el Presidente de Valencia, fuimos los primeros que, en el año 2019, plantemos en Zaragoza la desconcentración del aparato del Estado en línea con lo que se está haciendo en otros países. Ahora, el Ministerio de Sanidad prevé crear la Agencia Estatal de Salud Pública para la mejora de la gestión de crisis sanitarias. Pues bien, considerando que reunimos todos los requisitos, hemos solicitado que esa Agencia se ubique en Aragón. Pero hemos de intentar que esto, junto con la Agencia Espacial Española, sea solo el principio.

15.- Financiación autonómica

Sin una mejora sustancial de la financiación, tanto en la cuantía como en los criterios de distribución, las comunidades autónomas se abocan a la inviabilidad. Una financiación mejor es además la mejor arma para luchar contra la despoblación. Será un proceso largo y difícil y la unidad política y social de la Comunidad resultará imprescindible para culminarlo con éxito.

Estos son -sin perjuicio de que añadamos más- los quince puntos que como mínimo considero que hemos de incluir en cualquier discusión que iniciemos sobre el futuro de Aragón.

A partir de ahora, es nuestra decisión seguir un camino u otro al respecto. En todo caso, no olvidemos que abordando esos debates nosotros no perdemos nada y Aragón puede ganar mucho.

Finalmente, señoras y señores diputados, como colofón de esta primera jornada del debate, les haré notar a todos ustedes que, a lo largo de la historia, ese talento, esa vocación de universalidad que caracteriza a los aragoneses ha tenido momentos especialmente deslumbrantes, momentos que podríamos llamar epifánicos como es el de la Ilustración, con el Partido Aragonés y el Conde de Aranda dirigiendo la política española, con el altoaragonés Félix de Azara anticipando el darwiniano “origen de las especies”, con Nicolás, su brillante hermano diplomático, con Ramón de Pignatelli, con Josefa Amar y Borbón, con Ignacio Jordán de Asso y, sobre todo, con Francisco de Goya, cuya irrupción como pintor cambió la historia universal del arte.

Nunca dejó de brillar el talento aragonés, con Buñuel, con Cajal, con Pradilla, con Antonio Saura, con García Abril, con empresarios como Juan Bruil o Basilio Paraíso o con el polígrafo Costa.

Hoy, extendida su producción y expresión pública por obra de la democracia, ese talento sigue manifestándose en todos los terrenos. Hace pocos días, Teresa Perales recibía el Premio Princesa de Asturias; unos meses antes, Pilar Palomero triunfaba en los Premios Goya. Nos enorgullece el nivel de investigadores como Luis Oro, Alberto J.Schuhmacher, Elías Campo o Cristina Crespo; cineastas como Carlos Saura; pintores como Broto; músicos como Eduardo López Banzo; historiadores como Julián Casanova; filólogos como José Carlos Mainer; académicas como Aurora Egido; profesoras como Ana Santos, directora de la Biblioteca Nacional, ensayistas como Agustín Sánchez Vidal o juristas como el fiscal Javier Zaragoza.

Admiramos a empresas como Saica, que acaba de poner pie con fuerza en Estados Unidos; la turolense Térvalis, llevando ciencia, inversión y soluciones al continente africano; el oscense Grupo Costa, que no para de extender sus plantas por toda España; SAMCA, grupo vertebrador de la economía aragonesa que acaba de fortalecer su logística asociando a los puertos de Barcelona y Tarragona a su plataforma; los logísticos grupos Sesé, Carreras o Marcotrán; jóvenes directivos como Manuel Munárriz, el primer aragonés al frente de la planta de Stellantis de Figueruelas, líderes empresariales firmes defensores de la responsabilidad social corporativa, comprometidos con la sostenibilidad y decididos impulsores de los grandes pactos o líderes sindicales capaces de desplegar una gran inteligencia para compatibilizar la defensa rotunda de los intereses de la clase trabajadora con la asunción desacomplejada del interés general de la Comunidad.

No pretendo establecer comparaciones con nuestros antepasados ilustrados. Pero, mutatis mutandis, ¿por qué no intentar todos juntos propiciar otro momento epifánico, hacer posible otra explosión histórica del talento aragonés que se traduzca en riqueza y bienestar compartidos y que sólo necesita que la política los apoye y se sume a ellos para hacer de Aragón un ideal de éxito?

Acuñó en su día Guillermo Fatás el axioma de que los aragoneses hemos sido siempre pocos pero nunca poco. Añado yo ahora que somos ya mucho y que podemos ser aún más si somos capaces de pensar en grande y converger en un propósito común.

Es más. Para implicar a los grandes referentes de nuestra tierra en ese noble empeño, disponemos incluso de un foro, el Consejo del Futuro de Aragón, que se reunió por primera vez en 2018 y que nos proponemos reactivar ahora, pues es mucho el saber y la visión que atesoran los mejores de entre nosotros y no es cuestión de desaprovechar ni una sola de sus ideas. 

Señores diputados: Termino esta intervención asegurándoles que, por mi cargo, conozco mejor que nadie los sufrimientos de los aragoneses. Nadie va a descubrirme el malestar de los parados, los temores de las personas mayores, el desasosiego de los jóvenes ante un futuro incierto, el quebranto personal de las mujeres maltratadas, la angustia de los enfermos o la amenaza que supone el precio de la energía o el incremento del IPC para las familias más vulnerables. Nadie reconoce esas situaciones con más determinación que yo y nadie está empeñando su esfuerzo personal en buscarles remedio con más convicción que yo.

Pero, por mi cargo, conozco también mejor que nadie las grandes potencialidades económicas y sociales de la Comunidad, lo cual fundamenta mi optimismo respecto a un futuro en el que pueda estar garantizado el bienestar y la seguridad existencial de todos.

Seamos todo lo críticos e inconformistas que queramos. Pero no pongamos freno a un Aragón imparable que solo nuestra ineptitud puede malograr.

En su discurso del Día de Aragón en la Aljafería, decía Irene Vallejo que "vivimos en una tierra de viento, huellas, desierto y cimas. Lugar de paso y de pasión artística. De gente que resiste, bromea, viaja y crea” y añadía que “junto a la tierra materna de Anteo, el humor somarda de Marcial, la generosidad de Marcela, las brujas de Trasmoz, la magia de la imprenta, el desencanto lúcido de Goya, los exilios de Sender y Buñuel, la silenciosa rebeldía de María Moliner, la cárcel de Félix Romeo y los dragones contra los que hoy luchamos, el futuro está todavía por escribir (y hemos de hacerlo) “contra cierzo y marea, con capazos y con cuentos” (pero, sobre todo,) “con cuidados y con consensos”.

Nadie podría expresarlo mejor.

Muchas gracias.

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