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Hacia la independencia (energética) en Luco de Jiloca

La primera comunidad de autoconsumo de Aragón impulsada por vecinos espera poder conectar a la red la instalación de paneles solares a finales de este año o principios del que viene.

En Luco de Jiloca, un pequeño municipio de la provincia de Teruel, con no más de medio centenar de vecinos en invierno, han buscado su propia fórmula para combatir la subida de la factura de la luz y contribuir a una transición energética ecológica. Un grupo de jóvenes con raíces en el pueblo han impulsado la primera comunidad energética de autoconsumo de Aragón en la que los promotores y los socios son los propios vecinos.

La cooperativa Luco Energía se encuentra en proceso de implantación y todavía está abierta a nuevos integrantes. Entre los actuales figuran 25 residentes, entre fijos y 'veraneantes', un vivero (La Estación) y el  Ayuntamiento de Calamocha del que depende este verde rincón del valle del Jiloca, convertido como otros tantos en pedanía en los años 70, cuando la emigración del campo a la ciudad le sumó a la lista de los que ahora forman la llamada España vaciada. 

Eso sí, salvo en verano, sobre todo, este último postpandemia de covid-19, con las ansias de vida al aire libre, cuando se han llegado a superar los 300 visitantes, calcula el alcalde, Rubén Crespo. Toma un café en el único bar del pueblo, que mantiene el nombre de 'teleclub', en el que cuelga el cartel del próximo concierto de su grupo estrella, Los Ases del Jiloca. Es el punto de encuentro en esta fría mañana de miércoles 3 de noviembre, con 9 grados a las 11.00 en el reloj-termómetro digital de la fachada de las que fueran las escuelas, cerradas hace años por falta de niños. No hay tienda, solo venta ambulante algunos días, y el resto de servicios hay que buscarlos a 20 kilómetros, en Calamocha.

Vuelta al pueblo con la pandemia

PRIMERA COMUNIDAD ENERGETICA DE AUTOCONSUMO CON PLACAS SOLARES EN LUCO DE JILOCA / 03-11-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
Rubén Crespo, alcalde de Luco de Jiloca.
Francisco Jiménez

El alcalde bromea con que ahora que empieza el frío "quedamos solo los de mantenimiento". Nacido en el pueblo, su madre repartía el correo y su padre era agricultor. Él se quedó cultivando la tierra, en una zona cubierta de cereal, además de ser bombero forestal y alcalde. Recuerda que fue de las últimas promociones del colegio y ya tiene 49 años. Hoy solo queda un niño. "La gente ha apurado el verano y ha venido más que otros años por añoranza, han hecho más turismo rural, de casa. Y sin haber habido fiestas", resalta, antes de volver a su trabajo, esta vez, el de alcalde y para limpiar unos juncos tras las quejas de unos vecinos. Las visitas han sido de récord hasta en el pasado puente de Todos los Santos.

A algunos el confinamiento por la crisis sanitaria les ha hecho incluso instalarse en el pueblo de forma permanente y en ello ha estado en parte el origen de la comunidad energética cuyos paneles solares se han terminado de montar recientemente en uno de los puntos más altos del municipio, para tener garantizada la luz todo el día. El estallido de la pandemia cogió en el pueblo a Carlos Ariñez, un ingeniero industrial de 42 años, cuyos abuelos tenían casa en el municipio, su refugio de niño en los largos veranos de libertad por las cuidadas calles empedradas, con casas restauradas, algunas en pie desde el siglo XVII como la iglesia de la Asunción. Los últimos 15 años ha trabajando en Brasil para una empresa española, pero sus dos visitas al año a España "eran para ira a Luco", recuerda. Ahora buscaba un cambio tras cerrar su compañía.

"Con la pandemia me he instalado aquí y ya no me he ido"

"Con la pandemia me he instalado aquí y ya no me he ido", reconoce, sobre su nueva etapa, mientras sube por las empinadas calles que llevan al 'huerto solar',  junto a María Navarro, otra socia de la cooperativa, sin cruzarse con nadie más que alguno de los gatos callejeros que buscan abrigo. Desde allí se disfruta de unas imponentes vistas, justo encima de otro buen mirador histórico, la ermita de Santa Bárbara. Sopla un viento frío, el primero de un otoño que ha sido hasta ahora casi primaveral. Los rayos de sol se cuelan entre las nubes y hacen brillar los flamantes paneles. 

María se trajo a su pareja, Víctor Cañizares, desde Albacete, unos años antes de la pandemia. "Decidimos probar porque estaba la casa de mis abuelos, él podía teletrabajar" (aunque internet va "lo justo", dice) y ella pensaba "seguir trabajando en Zaragoza y vivir aquí porque es una hora de autovía", cuenta. Sin embargo, después de un año yendo y viniendo dio el paso de buscar trabajo cerca para ahorrar tanto tiempo y dinero como reducir la contaminación, concienciada también con la necesidad de cuidar el medioambiente. De las conversaciones con los amigos 'retornados', a las que se sumaba también Carlos Martín, que trabaja fuera pero acude todas las semanas al municipio, surgió el proyecto.

Desembolso de 1.000 euros por vecino

PRIMERA COMUNIDAD ENERGETICA DE AUTOCONSUMO CON PLACAS SOLARES EN LUCO DE JILOCA / 03-11-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
Instalación de autoconsumo en Luco de Jiloca formada por 92 paneles solares.
Francisco Jiménez

Carlos y María recuerdan la labor "puerta a puerta" que tuvieron que hacer a principios de este año para explicar el proyecto de autoconsumo a sus vecinos. El hecho de que ya les conocieran les facilitó acercarse a ellos, aunque las visitas se produjeron en época de pandemia, con la barrera de las mascarillas y la distancia social. María apunta que las principales dudas de los vecinos han sido "quedarse sin luz o que no cubra sus necesidades", además de la inversión necesaria.

"Los socios son los dueños de la instalación"

La principal característica de este tipo de comunidades energéticas es que "los socios son los dueños de la instalación", no una institución ni una compañía eléctrica, señalan los promotores. La normativa sobre autoconsumo solo permite que sirva a contadores que se encuentren a 500 metros de distancia, que engloba de sobra a todo el pueblo, aseguran sus promotores. La inversión inicial ha sido de 1.000 euros por vecino y esperan que cuando la instalación, de 60 kilovatios (KW), esté conectada a la red cubra el 90% del consumo diurno de cada socio y se puedan ahorrar entre el 30% y el 60% del de energía de sus facturas, según sus cálculos. Además, es posible rebajar la parte fija del recibo al reducir la potencia contratada, ya que se necesitarán menos kilovatios por vivienda.

El alcalde, que sube a visitar la instalación, reconoce que "al principio la gente fue un poco escéptica", por lo novedoso de la iniciativa. Aunque el ayuntamiento entró como socio del proyecto, para abastecer con energía de las placas solares a los edificios públicos, él confiesa que todavía no se ha animado, aunque no descarta hacerlo "más adelante", cuando se vean los primeros resultados. En un terreno de 500 metros cuadrados, comprado por la cooperativa energética, la ingeniería zaragozana Endef ha instalado 92 paneles.

César Gómez, de 62 años, tampoco se ha sumado porque cree que al estar en el grupo de los que solo residen en verano, cuando "se gasta menos", no lo necesita, aunque hay varios vecinos de ese colectivo que sí se han unido. Asegura que le preocupa la subida de la luz. "El mínimo hay que pagarlo de todo: luz, agua, basuras...", se queja. Ahora apura el verano, que para él, jubilado, comenzó en mayo. Se irá la semana que viene. Los próximos meses los pasará entre Calamocha y Zaragoza.

"Lo llevaban bien enfocado, pero al principio uno siempre es reacio a las cosas, hasta que te vas dando cuenta de que van"
José Carlos Antolín Soler, vecino de Luco de Jiloca.
José Carlos Antolín Soler, vecino de Luco de Jiloca.
Francisco Jiménez

José Carlos Antolín Soler, vecino de 70 años, nacido en el pueblo, como su mujer, donde residen, fue uno de los que poco a poco fueron convenciéndose y se decidieron a entrar en el proyecto. Ya había mirado cuánto supondría el coste de unas placas solares para su vivienda, pero no había terminado de llevarlo a cabo. Fue uno de los escépticos. "Pensaba que era un cosa que no podría salir a flote y sin embargo, ha ido. O sea, que me equivoqué yo", cuenta en la puerta de su casa mientras consulta con Carlos algún detalle más. "Lo llevaban bien enfocado, pero al principio uno siempre es reacio a las cosas, hasta que te vas dando cuenta de que van", concluye. Como a la mayoría, "lo que más me convenció es la forma de poder sacar más barata la energía", aunque todavía no sabe qué ahorro podrá conseguir, hasta que no pueda comparar facturas.

"Esta previsto finalizar la implantación hacia final de 2021 o inicio de 2022, aunque la puesta en marcha de la instalación va a quedar condicionada a la tramitación administrativa pertinente y la adecuación por parte de la distribuidora del punto de conexión", señalan los promotores, pendientes ahora de resolver la parte más burocrática del proyecto, que en algunos casos cuesta más porque la normativa de autoconsumo es muy reciente. La independencia energética aún queda lejos, porque los socios deben mantener la conexión a la red, para que sirva de colchón en las horas en las que no hay suficiente luz, ya que la planta fotovoltaica no cuenta con almacenamiento. Sin embargo, están convencidos de que será un gran paso para abaratar la factura cuando se cumplan las previsiones.

Los excedentes que se produzcan y que pague la eléctrica por el vertido a la red revertirán en la comunidad. Para el alcalde, el objetivo de que estos se vayan a destinar a mejoras para el pueblo sería uno de los aspectos más beneficiosos. En los planes de los promotores figuraría incluso crear algún puesto de trabajo y contribuir a asentar población.

La financiación ha contado con un 'crowdfunding' y recientemente han recibido una subvención de los fondos Feder de desarrollo rural del Gobierno de Aragón. "El mayor impulso que hemos tenido para llegar donde estamos ha sido el de los propios socios, vecinos de la localidad, que a través del autofinanciamiento han hecho posible que esto tenga ya cuerpo", destaca Carlos. 

En su fase de información sobre este tipo de proyectos, los impulsores visitaron los pocos casos similares que hay en España. En Álava conocieron el de Latxa Energía y la Comunidad Energética de Lasierra. Ahora les toca a ellos contar su experiencia con la puesta en marcha de la cooperativa aragonesa y ya han sido invitados a jornadas como la 'Aragon Climate Week' organizada hace dos semanas por el Gobierno de Aragón, han explicado el proyecto en pueblos de su comarca y han acudido a encuentros en la Comunidad Valenciana, La Rioja, Navarra y Extremadura. De la experiencia destacan haber reforzado el espíritu de "comunidad" y esperan aportar su grano de arena para frenar la despoblación en el medio rural y el cambio climático.

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