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El desabastecimiento de algunas marcas de bebidas alcohólicas amenaza con agudizarse en Navidad

Los bares y restaurantes encuentran problemas para conseguir algunas de las marcas más populares, una situación que puede agravarse en las próximas semanas. 

En Bodegas Javier ya echan de menos algunas marcas de licor.
En Bodegas Javier ya echan de menos algunas marcas de licor.
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

Es una situación que ya se da en los bares. Un cliente llega a la barra, pide su whisky o ginebra favorita… y se encuentra con un “no”. Los problemas de suministro de algunas marcas alcanza a Aragón y amenaza con agudizarse de cara a Navidad. El problema está empezando a llegar a los bares, pero hace semanas que se sufre en las empresas distribuidoras de bebidas, cuyas estanterías se vacían de algunas marcas, lo que les impide cumplir con todos los pedidos que les llegan.

Bodegas Javier es una empresa distribuidora con más de 1.700 clientes solo en Zaragoza. Mariano Viñas, su director comercial, dice que el problema les afecta “y mucho”. “Llevamos sin Absolut (vodka) un mes y medio, el Seagrams (ginebra) apenas llega, hay carencias enormes de champagne y de agua con gas, con el vino también hay problemas...”, explica.

En Dahsa (Distribuidora de Alimentación y Hostelería) tampoco se escapan de estar realidad. Tienen problemas de suministro de “lo que más se consume”, como las marcas Absolut, Beefeater y Seagrams. A futuro, auguran problemas con marcas de whisky como Old Pardd, Johnnie Walker o Ballantines, que “ya están dejando de llegar”, según apunta Rafael Coscolín, administrativo de la empresa.

Por lo que sienten y hablan con las grandes suministradores, creen que hay una acumulación de factores que explican esta situación. Para empezar, que durante la época más dura de la pandemia pararon todas las empresas de distribución, por lo que también lo hicieron los productores. “Ahora -con el auge del consumo y el fin de las restricciones- todos volvemos a pedir de golpe y no dan abasto”, explica Coscolín.

Hay más ingredientes que entran en la coctelera. “En el champagne han desviado los productos hacia otros mercados que pagan más, por lo que nos han dejado sin los cupos que teníamos en España”, apunta Viñas. Además, la carencia mundial de aluminio hace que algunos tapones y envases no se puedan fabricar con la agilidad de siempre, por lo que el problema se agranda. “Con el Red Bull también podemos tener problemas”, añade Viñas. Algo parecido ocurre con el vidrio, lo que hace que algunas bodegas tengan dificultades para embotellar su vino. El Brexit tampoco ayuda y, al contrario, agrava los problemas para importar del Reino Unido whiskys y ginebras, principalmente. Para terminar, el colapso y encarecimiento del transporte marítimo también complica algunas importaciones.

Las distribuidoras temen que la situación de desabastecimiento se pueda agravar en Navidad.
Las distribuidoras temen que la situación de desabastecimiento se pueda agravar en Navidad.
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

En algunos casos, la carencia de algunas marcas se puede solventar con otras alternativas. “Vamos cubriendo con algunas otras firmas, pero las punteras son las que quiere todo el mundo”, coinciden estos dos distribuidores, quienes manifiestan su frustración por que ocurra esto ahora que empezaban a salir del pozo que supusieron los meses más duros de la pandemia.

Temen que esta situación vaya a ir a más en los próximos meses. “De cara a Navidad el problema es tremendo, porque todas las casas comerciales pueden tener desabastecimiento. Esperemos que lo arreglen de aquí a un mes...”, desea Viñas. “Se han caído pedidos que ya tenía cerrados para entonces. Hay alternativas, porque hay decenas de marcas de cada producto, pero otra cosa es que la gente se quiera acostumbrar a ellas”, añade Coscolín.

En los bares, mientras tanto, el problema está empezando a llegar. "Las que faltan son encima las marcas más populares. Han estado vendiendo poco, ahora venden mucho y no hay para todos", señala José Luis Sanz, propietario de tres negocios de hostelería en Zaragoza. Él, por ejemplo, hizo acopio de Seagrams. "El suministro varía dependiendo de las semanas, pero el problema es profundo, porque no hay tanto producto para tanta demanda", señala. 

En las barras, Sanz cuenta que se trata de orientar al cliente hacia otras marcas. "Se intenta que vaya a marcas de similar calidad, pero menos conocidas. Se puede aprovechar para lanzar productos que igual no tienen tanta fama, pero que tienen una calidad simular o mayor", señala este hostelero. 

“Alguna rotura de stock puedes tener, ya hay escasez de algunos productos”, señala Alberto Campuzano, portavoz del sector del ocio nocturno, quien de momento circunscribe el problema al grupo Pernod Ricard, dueño de marcas como Seagrams, Beefeter o Absolut. Según su experiencia, el problema será relativo en estos locales, ya que “el cliente siempre tiene una marca secundaria o terciaria de ginebra o de vodka por si no encuentra la que más le gusta”.

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