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Heraldo del Campo

vinicultura

Selección y datos, claves para innovar en el mundo del vino

La innovación ha sido uno de los ejes vertebradores de la actividad de Bodegas Aragonesas, desde la toma de decisiones hasta la gestión de los últimos avances tecnológicos.

Bodegas Aragonesas apuesta por la innovación desde los años 80.
Bodegas Aragonesas apuesta por la innovación desde los años 80.
Bodegas Aragonesas

Hace aproximadamente dos semanas, Bodegas Aragonesas presentaba al mundo su última creación: Nabulé. Un vino que, además de ser rompedor por sus cualidades organolépticas, suponía la materialización de la comprometida apuesta por la innovación de esta empresa ubicada en Fuendejalón. Según explicaba Enrique Chueca, director general de Bodegas Aragonesas, durante la presentación: "Tenemos como paradigma estar innovando continuamente. Dentro de esa actitud, hace algunos años nos planteamos elaborar vinos de garnacha pensando en un nuevo estilo, vinos con un gran potencial aromático y mucho más sutiles y elegantes. Queríamos demostrar con esta iniciativa que con la garnacha se pueden alcanzar metas increíbles. Después de tres años inmersos en este proyecto conseguimos obtener los resultados esperados en la cosecha de 2019, siendo un orgullo para todos los integrantes de Bodegas Aragonesas".

El uso y la gestión de datos ha sido clave para la obtención de este producto, "que sin el empleo de las últimas tecnologías nos hubiera costado lanzar alrededor de quince años. Sin embargo, este vino ha nacido en tres", recalcaba Chueca.

Y es que la innovación ha sido una de las señas de identidad de Bodegas Aragonesas. Incluso mucho antes de que este vocablo empezara a adquirir relevancia, esta empresa, allá por los años 80, comenzó a tomar decisiones innovadoras. La primera de ellas: decidir apostar por una variedad como la garnacha, algo que "era casi una temeridad", evoca Enrique Chueca. Además, decidieron modificar el concepto de vendimia "de manera global". "Establecimos un plan de calidad que consistió en controlar la maduración de la garnacha para cosecharla en su punto de maduración y no ‘sobremadurada’ como se hacía hasta entonces, para elaborarla como una uva de calidad", explica Chueca, quien recuerda que esa decisión "permitió crear unos vinos con mucha más fruta, más sedosos, incluso cambió el aroma de la bodega, olía mucho más a fruta".

Informatización

Ya hace dos décadas arrancaron con el proceso de informatización de las bodegas, algo que les permitió gestionar un número de variables mucho mayor, tanto partiendo de las muestras recogidas en los propios viñedos como una vez llevada a cabo la vendimia, en el momento de recibir la uva en la bodega, que se vuelve a analizar y a obtener datos sobre al menos una veintena de parámetros, lo que permite a los enólogos decidir el mejor destino para ese fruto. "La uva rarísima vez está igual en el campo que cuando llega a la bodega una vez vendimiada", señala el gerente.

¿Cómo tratan los datos en Bodegas Aragonesas? Enrique Chueca explica que "se hacen cortes de unos diez años", es decir, se seleccionan parcelas que durante diez años han arrojado datos iguales o muy similares para cada parámetro, y en función de lo que los enólogos necesitan se destinan a un vino u otro. Este proceso, que fue clave en la elaboración del vino recién lanzado es "extrapolable" a la elaboración de otros vinos. De hecho, "no es un concepto nuevo para nosotros. En otro de nuestros vinos hemos conseguido con una variedad de moscatel unos aromas tiólicos y unos tonos más propios de otras variedades", afirma.

Y es que para Bodegas Aragonesas en materia de innovación "no hay límites. Puedes lograr casi cualquier cosa que te propongas", señala Enrique Chueca. "Eso sí, nosotros no hacemos modificación genética. Solo hemos hecho una buena selección y un buen análisis de los datos", recalca.

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