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Anticipar el futuro al modelo educativo

El III Congreso de Innovación Educativa, celebrado en Zaragoza los días 1 y 2 de octubre, abordó la tecnologización de la escuela y el mundo emocional para formar ciudadanos digitales del futuro

Uno de los debates del congreso, moderado por José Ramón Olalla, en el que participaron Ainara Zubillaga, Ana Rubio y Alicia Asín
Uno de los debates del congreso, moderado por José Ramón Olalla, en el que participaron Ainara Zubillaga, Ana Rubio y Alicia Asín
José Miguel Marco

Un congreso sobre educación es un libro de páginas blancas en el que se escriben mil párrafos. Uno de ellos lo proporcionó Felipe Faci, consejero de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, en el marco del III Congreso de Innovación Educativa , celebrado en Zaragoza los días 1 y 2 de octubre. El consejero afirmó que el espíritu de este encuentro era "anticipar los problemas, darles respuesta y ver el poder transformador de la escuela". "Queríamos recoger ese poder, anticipar el futuro más inmediato y trasladarlo al modelo educativo, porque la innovación debe ser anticipar los retos que están por venir", declaró Faci en su intervención ante los asistentes. Pero el congreso no ha finalizado, sino que es presente porque un encuentro así permanece vivo durante mucho tiempo. De hecho, sigue siendo actual porque contar con ponentes desde una perspectiva distinta de lo estrictamente educativo ayuda a reflexionar, como manifestó el director general de Innovación y FP, Toni Martínez, sobre las herramientas y habilidades que debe adquirir nuestro alumnado para aprender a formar parte de la ciudadanía digital del futuro.

"Lo que cambia realmente las cosas es el conocimiento, no los datos y ni siquiera la información. Esa es la base para poner en marcha una acción transformadora"

Sucedió con los congresos anteriores. Propiciaron la evolución y transformación de la educación, y la organización espera que ocurra lo mismo con este, y más en el presente contexto, ya que su celebración, después de dos años de pandemia ha hecho poner sobre la mesa nuevos desafíos, la tecnologización de la escuela y el mundo emocional.

Como ocurre en el cine, hay películas que envejecen muy bien y ese es el fin que se busca para este congreso, que sea en unos meses, en unos años, cuando tenga sentido pleno. Así lo configuró la organización, tratando de establecer un foro agitador y colaborativo, en el que se escuchara a todos los participantes para llegar a un consenso entre el concepto de desafío de la comunidad educativa y del resto de la sociedad.

Precisamente, esa voluntad de abrir nuevos espacios y momentos de colaboración fue la razón de un diseño del congreso cuya estructura, formato y contenido ofrecieran a los participantes una propuesta de formación del profesorado absolutamente novedosa. Para ello, en esta edición se presentó un modelo transversal, cuyo fin era lograr que la comunidad educativa se acercase al reto de transformarse en una ciudadanía educativa digital.

"Debemos trabajar por una buena digitalización para eliminar desigualdades"

Se desarrolló de forma híbrida, en modo presencial y telemático y deslocalizada en tres escenarios: los Centros de Profesorado –Ana Abarca de Bolea (Huesca), Ángel Sanz Briz (Teruel), Juan de Lanuza (Zaragoza)–, el Centro de Innovación para la Formación Profesional de Aragón CIFPA, el Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA) de Zaragoza y en plataformas digitales.

Este escenario plural y diverso propició la celebración de conversaciones, charlas, ponencias, foros de intercambio y comunicaciones, haciendo posible que las personas asistentes pudieran elegir cómo participar y en qué. Al mismo tiempo, tuvieron la posibilidad de contribuir a definir los Desafíos de la Ciudadanía del Futuro desde los Centros de Profesorado, el CSMA o desde su lugar elegido para seguir este evento. En cuanto a la participación ‘online’, para las comunicaciones se contó con los canales de YouTube de los centros de profesorado de Sabiñánigo, Alcorisa, Calatayud, del CIFPA y del Gobierno de Aragón.

"Tratar a los alumnos como personas, atendiendo a sus intereses, es lo que consigue la transformación social"

La comunidad educativa ha sentido, de este modo, la proximidad de la sociedad a través de las aportaciones externas en forma de ponencias, la contribución de las comunicaciones de los centros y el compromiso de los participantes. Y todo ello se ha producido porque se ha percibido que suponía una magnífica oportunidad para reflexionar sobre la identidad digital y la idea de que la tecnología es un medio para la transformación educativa.

La educación está preparada

La educación, siempre permeable a los cambios en la sociedad, está preparada. Como lo estuvo para poder seguir impartiendo docencia aun cuando fue necesario cerrar las sedes físicas por la irrupción de la pandemia. Las aulas están impregnadas de un aroma de futuro que aporta empatía e inspiración al hecho educativo. Lo proporcionó durante su charla Isabel Guerrero, responsable de la acreditación sensorial del propio congreso. Para ella "el aula es el mundo entero y tenemos que hacer de la experiencia de aprender y de enseñar una obra de arte".

"La tecnología permite ofrecer datos objetivos, que es el mejor modo de humanizar la tecnología y empoderar a las personas para conseguir una democracia de mayor calidad"

Pero hubo más mensajes sobre el papel del colegio de expertos fuera de él. Entre ellos, el de Cristina Balbás, cofundadora y presidenta de Escuelab Innovación Educativa, para la que "tratar a los alumnos como personas, atendiendo a sus intereses, es lo que consigue la transformación socia" o el relato de Alicia Asín, cofundadora y consejera delegada de Libelium, que expresó que "la tecnología permite ofrecer datos objetivos a la ciudadanía, que es el mejor modo de humanizar la tecnología y empoderar a las personas para conseguir una democracia de mayor calidad".

Gema Muñoz, cofundadora y CEO de la consultora analítica digital El Arte de Medir, consideró que "lo que cambia realmente las cosas es el conocimiento, no los datos y ni siquiera la información. Esa es la base para poner en marcha una acción transformadora"; mientras Jaime Rodríguez de Santiago, emprendedor tecnológico, creador de Kaizen, advirtió del peligro "de la especialización y la estandarización", porque "tiene más valor combinar diversas habilidades en el ámbito profesional, pero también en otros aspectos de la vida". Asimismo, Ainara Zubillaga, directora de Educación de Fundación Cotec, quiso ahondar en el papel de la tecnología, desde una perspectiva crítica: "La pandemia ha permitido visibilizar lo que la tecnología puede hacer en los procesos educativos, pero también lo que no puede hacer, y ahora tenemos que definir lo que colocamos en esos cajones", dijo durante su exposición.

"La pandemia ha permitido visibilizar lo que la tecnología puede hacer en los procesos educativos, pero también lo que no puede hacer"

Dolors Reig, psicóloga social, experta en educación, señaló un camino necesario: "El profesorado debe reinventar la educación con la participación del propio alumnado, pues tienen gran potencial para contribuir a la inteligencia colectiva"; Pedro Lozano, cofundador de Imascono y Chromville, indicó que "pasión, experimentación, altas expectativas, sentido común y esfuerzo son claves en una cultura emprendedora"; Eduardo Sáenz de Cabezón, profesor universitario, investigador y divulgador científico, invitó a todos a aprender a vivir en redes, porque ha cambiado nuestra forma de relacionarnos y el conocimiento matemático en la estructura de las redes tiene una implicación en nuestra manera de ejercer la ciudadanía; la periodista deportiva Paloma del Río mostró cómo "la sexualización, el ninguneo, el menosprecio, el paternalismo y la dependencia masculina son características de los titulares de la prensa deportiva, que es preciso aprender a leer para poder ser críticos con la prensa y, sobre todo, para respetar a las mujeres"; y Ana Rubio, presidenta de Unisys España, propuso "trabajar por una buena digitalización para eliminar desigualdades, porque nos ayuda a pensar en nosotros mismos y encontrar nuestro espacio".

Crear y creer

En ese libro de páginas blancas se encuentran impresas las palabras ‘crear’ y ‘creer’, dos acciones de gran poder transformador. Entre los interrogantes que se abren en la sociedad actual se encuentran: ¿en quién creer? O, también, ¿en qué creer? Pero el congreso ha puesto de manifiesto, en palabras de Gustavo Arce, jefe de servicio de Innovación y Formación del Profesorado, que el descreimiento, la desconfianza no llevada al extremo, pueden ser un valor.

También José Ramón Olalla, maestro jubilado y experto en formación del profesorado en el ámbito de las nuevas tecnologías, apostó por una fórmula que combina creer en los alumnos y en la capacidad de cambio de la escuela, en un contexto de desconfianza y de cuestionamiento de la capacidad de cambio.

"El profesorado debe reinventar la educación con la participación del propio alumnado, pues tienen gran potencial para contribuir a la inteligencia colectiva"

El congreso mantiene actividades en su web y allí pueden visionarse las conversaciones generadas, lo que lo convierte en una iniciativa de primer orden y de largo recorrido. Precisamente, la mesa redonda moderada por Olalla fue la síntesis del espíritu del congreso. De una parte, Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, expuso que se está "trabajando por una tecnología hecha por y para las personas, en clave humanista, con una clara vocación ética y social, con el ser humano en el centro de la transformación"; de otra, Ainara Zubillaga, Ana Rubio y Alicia Asín mostraron la verdadera dimensión de "la relación del humano con la tecnología y cómo la tecnología nos hace más humanos". Olalla compartió su visión del proceso que ha vivido la escuela en torno al uso de las tecnologías. "Comenzamos con un planteamiento ofimático; luego vino lo que llamamos ‘el síndrome Windows’. Cuando los dispositivos se multiplicaron nos aproximamos y a ello contribuyó la aparición de la web 2.0, hecho especialmente significativo en Aragón. Y, en medio de todo, internet".

El congreso fue un cruce de caminos en el que tuvieron un protagonismo sustancial los centros educativos seleccionados para que, a través de sus experiencias transformadoras, la comunidad educativa sintiera la interpelación del futuro. Todas y cada una de ellas respondieron, aun antes de conocerlas, a las cuestiones planteadas por las personas invitadas; una conexión con las ponencias tan inesperada como mágica. Si en el primer congreso quedó escrito que "entre todos y todas estamos haciendo de la innovación nuestra seña de identidad", hoy bien se podría añadir que el futuro ya tiene apellido: participación.

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