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reacciones al fin de las restricciones

Los restaurantes: "Es una alegría inmensa, los clientes ya hacen reservas de cara al puente y para Navidad"

Recuperan el 100% del aforo en el interior, el uso de la barra y dicen adiós a la limitación de comensales por mesa. 

Maite Barra, responsable del restaurante Parrilla Albarracín y +Albarracín.
Maite Barra, responsable del restaurante Parrilla Albarracín y +Albarracín.
Oliver Duch

Los restaurantes llevaban semanas esperando como "agua bendita" la eliminación de los aforos en el interior y también la apertura de las barras, que desde el sábado será una realidad. "Ha sido una alegría inmensa", reconoció Maite Barra, vicepresidenta de Horeca Restaurantes y propietaria de Parrilla Albarracín y +Albarracín, quien aseguró que esta nueva etapa, después de un año y medio muy complicado, se inicia con "optimismo". "Los clientes están respondiendo bien y hacen muchas reservas, incluso para el puente de noviembre y Navidad. Se nota una mayor confianza de la gente", afirmó.

Para la hostelería, recuperar los aforos al 100% en el interior es determinante, en especial, por la llegada del invierno. "Aunque los clientes siguen prefiriendo quedarse en las terrazas si hace buen tiempo, ya no son tan reacios cuando hace mal día. Se han dado cuenta de que los interiores son seguros y de que se siguen todas las normas básicas como la distancia, el uso de mascarilla y la limpieza", reflexionó.

La situación a la que se enfrentan ahora es muy diferentes la del año pasado, cuando a finales de octubre el Departamento de Sanidad anunciaba la prohibición de consumir en el interior y limitaba a las 22.00 la apertura de las terrazas. "El recorte de aforos ha sido muy duro", recalcó Barra, tras recordar que aunque en las terrazas se ha trabajado "mucho", en el interior, no. A ello afectaron también las limitaciones de comensales por mesa, que ahora dejarán de estar en vigor. "Hubo un momento en el que solo podían estar cuatro personas, por lo que un matrimonio con tres hijos ya no podía venir. O aquellos que se juntaban el fin de semana con los abuelos. Todas estas reuniones se trasladaron a las viviendas", afirmó. Aun así, explicó, lo que más les ha afectado han sido las restricciones horarias: "Hubo épocas en las que teníamos que cerrar a las 20.00 e incluso a las 18.00, perdiendo la posibilidad de las cenas. Y hay muchos restaurantes que trabajan principalmente este servicio".

Las prohibiciones de movilidad también supusieron un golpe importante, en especial, durante los días laborales. "Los trabajadores de las empresas ya no venían", apostilló. Aunque no en todos los establecimientos, recuperar el uso de la barra también supone desde este sábado un alivio. "Hay algunos, como nosotros, que la tienen a la entrada. Este año para la semana del Pilar se ha notado mucho. Antes venían desde primera hora al vermú y ahora, al no poder, bajó mucho el servicio", explicó.

Pese a ser el año y medio más complicado para el sector, también ha traído algún aspecto que se quedará para el futuro como son el mayor "aprovechamiento" de las terrazas o el servicio de comida a domicilio, que durante el confinamiento se convirtió en su único modo de subsistir: "Seguramente no trabajaremos tanto para llevar, pero habrá un porcentaje importante que se quedará". En este sentido, señaló que aunque ya están llamando para reservar para Navidad, también hay familias que se han puesto en contacto para encargar la comida de esta jornada tan especial para llevar. "El año pasado lo ofrecimos por las restricciones y este año ya hay interesados en repetir", celebró.

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