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Heraldo del Campo

investigación

Colchones líquidos contra las malas hierbas

El CITA analiza la posibilidad de aplicar de manera mecánica compuestos líquidos a base de residuos para luchar contra las malas hierbas en árboles y cultivos leñosos.

En Aragón, la aplicación mecanizada se probará en cultivos como la viña, entre otros.
En Aragón, la aplicación mecanizada se probará en cultivos como la viña, entre otros.
CITA

El acolchado o ‘mulching’ es una técnica de protección de cultivos que trata de evitar la aparición de malas hierbas. En las explotaciones hortícolas, esto se logra por medio de una lámina de polietileno, pero este sistema no es aplicable en otro tipo de cultivos como los de árboles o cultivos leñosos. Por ello, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) ha puesto en marcha un proyecto que busca ahondar en la manera de aplicar el acolchado en leñosos denominado ‘Acolchados de aplicación líquida en cultivos leñosos, hortícolas y entornos urbanos para el control de malas hierbas que contribuyan a la bioeconomía circular en Aragón (HMukchCircle)’.

Este proyecto pretende poner a punto la aplicación mecanizada de acolchados de aplicación líquida (también denominados hidroacolchados o ‘hidromulch’), elaborados a partir de mezclas de subproductos agrarios junto con pasta de cartones reciclados y otros aditivos como yeso. "Así, además, el proyecto contribuye al desarrollo de la economía circular", apunta Alicia Cirujeda, investigadora de la Unidad de Protección Vegetal del CITA y una de las investigadoras principales del proyecto, junto al también investigador de la misma Unidad Gabriel Pardo.

Otra de las novedades en los cuatro subproyectos consistirá en elaborar mezclas a partir de restos de otros materiales que puedan usarse en el propio cultivo: "El criterio principal es la elaboración de mezclas elaboradas con residuos del mismo cultivo para el que se van a aplicar. Por ejemplo, emplear residuos de sarmientos para las viñas", explica Cirujeda. No obstante, matiza que "habrá que ver si los diferentes residuos realmente funcionan bien".

Por "funcionan bien" la investigadora entiende que "la mezcla aplicada dure en el suelo el máximo tiempo posible, en torno a un año o un año y medio", sobre todo "en plantaciones jóvenes, que es donde el problema de malas hierbas es más preocupante". Además, el proyecto analizará la viabilidad de posibles reaplicaciones, ya que la mezcla "es una pasta que se endurece y hay que analizar su evolución", apunta Cirujeda.

En el presente proyecto se partirá de la experiencia obtenida en otro estudio anterior y una de las novedades será poner a punto un prototipo de máquina desarrollado recientemente que permita la aplicación de estas mezclas de manera mecanizada.

Aplicación mecanizada

El programa consta de cuatro subproyectos. Además de los aragoneses, en los subproyectos participan investigadores de Murcia, Ciudad Real y Lérida. "Todo ello en cultivos complementarios para que la información sea lo más completa y útil", señala Cirujeda.

Los cuatro subproyectos permitirán conocer la viabilidad de esta técnica en una amplia gama de cultivos y condiciones climáticas de esta técnica, puesto que en todos se estudiará su eficacia en el control de las malas hierbas y la influencia sobre parámetros de desarrollo, crecimiento y producción de los diferentes cultivos. Así, además de la propia técnica, el proyecto analizará factores como la posibilidad de ahorro de agua de riego, la influencia sobre los microorganismos del suelo en diversas condiciones o el efecto ecotoxicológico sobre algunos organismos.

Concretamente, en el subproyecto que se llevará a cabo en Aragón se pondrá a punto la aplicación mecanizada de los ‘hidromulch’ en encinas truferas, en dos especies de plantas aromáticas, azafrán y viña, y en alcorques y jardines urbanos. En la zona de Murcia se aplicará sobre cultivos de melón y pimiento; en Ciudad Real, sobre almendros, viveros de árboles y espacios ajardinados; y en Lérida, sobre melocotoneros.

Este proyecto, que cuenta con una dotación de 141.000 euros, está financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación. Dentro de la convocatoria 2020 del Programa Estatal de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del Sistema de I+D+i y del Programa Estatal de I+D+i Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020.

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