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La nueva 'normalidad' de las residencias: entre el recelo y la necesidad

La Comunidad cuenta con 294 centros, tanto públicos como privados, en los que residen 15.504 personas. 

La enfermedad de alzhéimer va vinculada a la edad. En Aragón hay unos 35.000 enfermos.
La edad media de los usuarios de las residencias de mayores en Aragón es de 85 años.
Heraldo

Un total de 15.504 personas viven en la actualidad en las 294 las residencias de mayores -tanto públicas (el 30%) como privadas- que existen en Aragón. Este sector, duramente castigado por la pandemia de la covid, cuenta con 19.493 plazas -el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) tiene contratadas 1.747 para dependientes- (a diciembre de 2020, últimos datos de los que se disponen) y ha tenido que ir adaptando sus protocolos y activando sus planes de contigencia en función de la incidencia de los contagios. Por ejemplo, estas 'no Fiestas del Pilar' los centros de Zaragoza no se han blindado -como se hizo en 2020-, pero el Gobierno aragonés ha recomendado a las familias que actúen con la máxima "cautela" y "responsabilidad".

Desde el Departamento aragonés de Ciudadanía y Derechos Sociales señalan que tanto la demanda del servicio de alojamiento residencial como la posibilidad de satisfacerla se ha visto "seriamente" afectada desde marzo de 2020, cuando irrumpió el virus. "Durante este periodo los solicitantes han manifestado más reservas a la hora de aceptar el servicio y no ha sido posible efectuar ingresos en los centros de conformidad con las normas dictadas por las autoridades sanitarias (han tenido restricciones de ingresos con las declaraciones de brote y las nuevas incorporaciones han debido de ajustarse a criterios de aislamiento, para lo que se establecieron mecanismos de reservas de plazas)", explican fuentes de la Consejería.

Según cifras de la DGA34.088 aragoneses dependientes están siendo atendidos a fecha de hoy por el IASS. "El servicio de alojamiento residencial y las prestaciones vinculadas al mismo son dos de los recursos de elección en la atención de las personas en situación de dependencia con grados II (severo) ó III (gran dependencia). Suponen actualmente una modalidad de atención que da cobertura al 26% del conjunto de los dependientes en nuestra Comunidad  y al 39% de los dependientes con derecho a este tipo de atención residencial", detallan.

Gustavo García, portavoz aragonés de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, destaca que la prestación más cara de la dependencia es la residencial. "De hecho, los datos a nivel de toda España dicen que solo el 14% de las personas dependientes están atendidas en residencias y, sin embargo, el coste para el sistema es el 46,9% del gasto total. Extrapolando los datos, Aragón está por debajo: en torno a un 10%-11%", asegura este experto en el sector, que resalta que también genera más empleo.

García aboga por que las residencias sean servicios de proximidad para que esos mayores tengan a sus familias y allegados cerca para no perder el contacto. "Llevar a personas que no son de la zona a pasar los últimos años de su vida fuera de su lugar y su familia es una crueldad. En la Comunidad hay zonas con una sobredotación y otras infradotadas; eso se nota en los precios y en las listas de espera. Hay muchas residencias con plazas vacantes y otras con mucha lista de espera (sobre todo en ciudades). Además, es imposible encontrar un terreno para hacer una residencia pública o privada en las ciudades", dice.

Fuentes de Ciudadanía y Derechos Sociales recuerdan que los demandantes de plaza de atención residencial pueden solicitar un número "ilimitado" de centros de titularidad pública o concertados con el IASS, pasando a formar parte de la lista de espera para el acceso a cada uno de ellos. Y que mientras no exista vacante en los mismos, son atendidos dentro del sistema con otras prestaciones "en función de las preferencias" que hayan hecho constar en su petición.

"En Aragón hay zonas con una sobredotación de residencias y otras infradotadas; eso se nota en los precios y en las listas de espera"

La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales estima que en la Comunidad son 1.700 las personas de grado II y III las que tendrían derecho a plaza residencial. "Y de estos, entre un 30%-50% podrían querer residencia y serían potenciales usuarios en lista de espera", afirma el portavoz aragonés.

Seis meses de espera

En cuanto a la espera, en Aragón se han reducido mucho los tiempos y en general se está en plazo administrativo. "La norma habla de que en 6 meses tiene que estar resuelto. En la provincia de Huesca y Teruel, por los datos que ha dado la DGA, ya se acercaban a esos plazos. En el caso de Zaragoza estaban algo por encima y parece que se van acercando. Somos una Comunidad muy compleja todavía en trámites, aunque hay que reconocer que los están mejorando", comenta Gustavo García.

En el ámbito de la gestión privada, la Asociación de Residencias de Ancianos y Servicios de Atención a los Mayores (Lares) cuenta con 3.400 plazas (360 de ellas en sus 12 centros de días) para sus 45 geriátricos, con una plantilla total de 1.425 empleados. "Allá donde no llega la Administración, lo hacemos nosotros para las personas más necesitadas. Todo es de iniciativa social, del tercer sector", apunta su presidenta, Emilia Bergasa.

La responsable de Lares admite que las listas de espera son "grandes". Por contra, resalta la velocidad con la que se tramita el  ingreso. "Nuestros expedientes van muy ligeros; son personas muy necesitadas y no nos dormimos en los laureles. La valoración de nuestras trabajadoras sociales se hace con una gran rapidez. La media de edad de nuestros mayores es de 82-84 años y hay personas que viven con nosotros durante 10-15 años", explica Bergasa, que añade que esa espera varía en función de si es zona urbana o rural. "Hay residencias que tienen una lista de solo 20-30 personas y en otras es grande porque se dedican a una zona de barrio en Zaragoza", ahonda.

En cambio, se lamenta de que las plazas concertadas con el IASS van "muy despacio". "Son muy pocas y encima cuando solicitas una reconversión de plazas es lo que va más lento. Le pedimos a nuestra Administración que, después de una pandemia, vayamos agilizando expedientes; que nos ayuden con esas plazas para poder seguir ayudando a lo público", dice.

Por su parte, la Asociación Aragonesa para la Dependencia (Arade) cuenta con 93 centros, 79 de ellos residencias de mayores con 6.400 plazas. Su gerente, Paquita Morata, recuerda la difícil situación que ha pasado el sector en esta pandemia. "Ahora es cuando se empieza a mover el mercado porque esa necesidad existe; se vuelve a retomar la actividad con un poco más de tranquilidad. Dentro de que se sigue manteniendo los protocolos de higiene, distancia, desinfección, etcétera", subraya, al tiempo que añade que todavía hay centros con una ocupación baja. "Sobre todo en el ámbito rural".

Asimismo, las residencias respiran con alivio tras recibir la tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus. "En Aragón han sido quizás los más agiles de toda España, que yo conozca; eso hay que reconocerlo", resalta el portavoz aragonés de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.

Normalización en el acceso "a corto plazo"

Desde el Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales de la DGA informan de que los buenos datos en la incidencia de contagios a nivel comunitario y la inmunidad generada por la vacunación - tanto de la población residencial como por la población mayor de 65 años- sugieren a "corto plazo" la "normalización en el acceso a los centros", tanto propios como concertados. "Igualmente, el Instituto Aragonés de Servicios Sociales está impulsando modificaciones normativas en el acceso y lista de espera para este tipo de recurso, así como medidas para garantizar la transparencia en el acceso a las plazas de atención residencial", detallan.

Paquita Morata pone el acento en la necesidad de tener una previsión ante una población cada vez más longeva y envejecida. "La ratio en relación con otras regiones está bien, tenemos bastantes centros. Pero es muy necesario que haya suficiente financiacion de la ley de Dependencia tanto a nivel estatal como a nivel autonomico para poder dar servicio a la cantidad de personas mayores que vamos a tener y que van a necesitar varios servicios", advierte. Y es que, tal y como recoge el dictamen de las Cortes referido a finales de 2019, con el modelo actual de atención se necesitarían unas 4.200 plazas más dentro de una década.

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