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Heraldo del Campo

vitivinicultura

Una inversión llamada futuro en Bodegas Borsao

Bodegas Borsao estrena instalaciones en Borja para mirar al futuro con un mayor tamaño, con un espacio sostenible, con una producción de calidad y con el objetivo de que su respuesta al mercado permita una mayor rentabilidad para sus 375 viticultores. Para ese futuro ha invertido 16,5 millones de euros.

Borsao ha dejado el casco urbano para asentarse con una bodega de 16.500 metros cuadrados sobre una parcela de 132.000 metros cuadrados en el polígono El Tejar de Borja.
Borsao ha dejado el casco urbano para asentarse con una bodega de 16.500 metros cuadrados sobre una parcela de 132.000 metros cuadrados en el polígono El Tejar de Borja.
Borsao

Se levanta majestuosa sobre una parcela de 132.000 metros cuadrados situada en el polígono El Tejar de la localidad zaragozana de Borja, desde la que mira hacia un futuro de crecimiento -económico y social-, de eficiencia y mejora de costes y, sobre todo, de sostenibilidad. Tiene 16.500 metros cuadrados -el 90% en una sola planta- para cuya construcción se han utilizado materiales de proximidad, respetuosos con el medio ambiente y que garantizan un consumo racional y responsable de los recursos energéticos. Está dotada con la más moderna tecnología para optimizar procesos y costes, rodeada de 11.000 metros cuadrados de zonas ajardinadas que se riegan con el agua de lluvia acumulada en una balsa construida a tal efecto. Le acompaña un parque solar que con los años se irá nutriendo de nuevas placas. Y guarda paciente terreno suficiente para sumar, en un futuro próximo, las instalaciones que estos tiempos de crisis sanitaria no han permitido acometer.

Aunque no ha sido inaugurada oficialmente porque el contexto de pandemia ha impedido que acogiera el acto multitudinario que se merece, esta es la carta de presentación de Bodegas Borsao, una inversión de 16,5 millones de euros con la que el grupo formado por las cooperativas de Borja, Pozuelo y Tabuenca quieren cumplir un objetivo estratégico: generar una nueva etapa de crecimiento en la comercialización de los vinos, con un incremento tanto de los márgenes como del volumen que permitan incrementar la actividad vitivinícola de sus 373 socios y contribuir a la riqueza de la comarca y el arraigo de la población al territorio.

En estos planes de futuro, su mirada continúa centrada, como no podía ser de otra manera, en el corazón de la Denominación de Origen Campo de Borja, en la garnacha, la variedad estrella de este territorio, en el que esta uva antes denostada y casi marginal es hoy en día la artífice de los reconocidos y afamados vinos con los que esta bodega se pasea con éxito por los más exigentes mercados de todo el mundo.

Pero Borsao no solo es vino. También es viñedo. Y por eso ha creado Borsao Viticultura, un área desde la que se trabaja en el mimo de las viñas, especialmente de aquellas más antiguas y cultivadas por las manos de mayor edad sobre las que planea la sombra del arranque ante la falta de relevo generacional. Y, por supuesto, en el mimo de los agricultores, los que están y los que podrían llegar.

En 2001, las cooperativas de Borja, Tabuenca y Pozuelo fueron conscientes de que en solitario quizás podrían llegar más rápido a los mercados, pero si avanzaban juntas, con toda seguridad llegarían más lejos. Su unión, junto con el aporte accionarial de Ibercaja y Caja Rural de Aragón, se cristalizó en la creación de Bodegas Borsao.

El director general de Borsao, Emilio del Caso, explica detalles del depósito con capacidad para un millón de litros que tiene la bodega.
El director general de Borsao, Emilio del Caso, explica detalles del depósito con capacidad para un millón de litros que tiene la bodega.
Borsao

Esta sociedad comercializadora se hizo un hueco en las instalaciones de la cooperativa de Borja, donde se llegaron a invertir hasta 8 millones de euros para habilitar un espacio a la nueva empresa. Y el proyecto funcionó. Tanto y con tan buenas dosis de crecimiento, con tan amplio recorrido, dando un importante impulso a los vinos de la Denominación de Origen Campo de Borja y logrando tan destacada rentabilidad para los 375 viticultores que la integraban que cuanto más grande se hacía Borsao, más pequeñas se quedaban sus instalaciones. "En 2015 se nos presentó un problema, ya que resultaba difícil compatibilizar el espacio que necesita la actividad de Borsao con el volumen de cosecha que se maneja dentro de la cooperativa de Borja", explica Emilio del Caso, director general de la bodega. Había otro problema, el espacio era tan limitado en aquella ubicación que de hacer allí una inversión sería "mucho menos eficiente", añade.

Así que, a grandes males, grandes remedios, debió de pensar su consejo rector, con José Miguel San Martín a la cabeza, cuando "tomaron la valiente decisión de acometer una inversión potente", añade Del Caso, para dar a Bodegas Borsao el espacio que exigía todo su crecimiento actual y el que está por venir.

Ahora Borsao ha dejado el casco urbano para asentarse con una bodega de 16.500 metros cuadrados sobre una parcela de 132.000 metros cuadrados en el polígono industrial de la localidad. No es una bodega para elaborar vino (eso lo hace cada una de las cooperativas socias), sino para realizar las mezclas, tipificar los caldos y guardarlos en función de lo que piden los clientes, embotellarlos, almacenar las materias primas y realizar la expedición.

Moderna línea de embotellado de Bodegas Borsao.
Moderna línea de embotellado de Bodegas Borsao.
Borsao

Para todo eso, detalla Del Caso, se han equipado dos naves de 5.000 metros cuadrados que albergan 132 depósitos de acero, en los que se pueden guardan hasta 9 millones de litros de vino. Los hay de distintos capacidades, los más pequeños son de 11.000 litros, pero el que destaca y llama la atención por sus grandes dimensiones es el que tiene capacidad para un millón de litros, probablemente el único de estas características que existe en Aragón. "Con él ganamos en eficiencia, porque podemos hacer la tipificación de todo el vino para conseguir mantener las mismas características y homogeneidad durante todo el año", señala José Luis Chueca, enólogo de Borsao.

Comparte espacio en estas naves un innovador laboratorio en el que un grupo de químicos trabaja pendiente de que sean perfectas las fermentaciones de los vinos que dan lugar a los 16 caldos que pasean por el mundo el sello de Borsao.

En la botella

Tiene también la bodega una sala de crianza de vino en botella en la que pueden reposar hasta dos millones de unidades. Este espacio de almacenaje es el paso previo al embotellado y en él espera el vino, en las mejores condiciones de climatización e iluminación, de tres meses a un año antes de salir al mercado.

Para el embotellado, Borsao está equipada con una moderna línea que a pleno rendimiento puede tener preparadas 10.000 botellas cada hora, aunque la velocidad de la misma, detalla el director general, depende de las necesidades de cada momento y de las exigencias del mercado.

La sala de crianza en botella de la nueva Bodegas Borsao puede albergar dos millones de botellas.
La sala de crianza en botella de la nueva Bodegas Borsao puede albergar dos millones de botellas.
Borsao

Las instalaciones se completan con una superficie de 4.000 metros cuadrados destinada a almacenar materias auxiliares y producto terminado. Y todo ello se completa con oficinas y servicios generales, que ocupan 1.300 metros cuadrados.

Si importante es el interior, dotado de la más moderna tecnología y construido con los materiales más eficientes y sostenibles, no menos lo es el exterior. En él, y anexo a las instalaciones ya construidas, espera paciente la superficie sobre la que se levantará "a medio plazo", matiza Del Caso, una nave de crianza en barricas, que ocupará unos 2.500 metros cuadrados. "Esa parte de inversión no se ha acometido por las circunstancias que nos toca vivir en estos últimos años", detalla el director general, que explica que, por el momento, las 3.000 unidades de roble francés y americano en las que envejecen sus caldos continúan en la nave situada en la carretera de Zaragoza de la localidad.

Un parque solar, de 80 KW, mira de frente a las instalaciones de Borsao a las que proporciona energía renovable. De momento su aportación supone el 8% del consumo energético actual de la bodega, pero la pretensión es que esta instalación fotovoltaica vaya avanzando por toda la finca, sumando paneles para conseguir en un futuro un 30% de autoconsumo. Y junto a él se ha colocado una depuradora de aguas residuales que permite gestionar hasta 10 millones de litros para que puedan ser reutilizados. Las instalaciones cuentan, además, con una balsa de aguas fluviales que recoge el agua de lluvia, que luego será aprovechada para mantener las zonas ajardinadas que rodean la bodega a lo largo de 11.000 metros.

Y otros 9.500 metros se han dedicado a viales y zona de aparcamiento, tanto para facilitar el acceso de las visitas y los clientes como para realizar las tareas de transporte y logística que exige la actividad vinícola.

En la viña

Con esta bodega, Borsao está en condiciones de encarar el futuro confiado en las perspectivas de crecimiento. Un objetivo que sus responsables son conscientes de que no podrá conseguirse sin las manos de los agricultores, porque aunque esta bodega es una sociedad anónima, "tiene los pies en una sociedad cooperativa".

Así lo explica su técnico de campo, Alberto Sebastián, pisando la tierra arcillosa sobre la que dan su fruto las viñas en altura que producen los más afamados vinos de garnacha.

Sebastián detalla que en los últimos años han detectado una tendencia a la baja en la superficie del viñedo, principalmente debido a la falta de relevo generacional, que ha despertado ciertas alarmas. Y ante esta situación han decidido poner en marcha un proyecto con el que cambiar el escenario. La iniciativa se llama Borsao Viticultura. Con ella, la bodega se ha hecho con derechos de plantaciones que pone a disposición de los agricultores para fomentar plantaciones en fincas de secano. "En un par de campañas hemos conseguido colocar 50 hectáreas y la intención es continuar creciendo", detalla Sebastián.

Alberto Sebastián, técnico de campo, explica la innovaciones vitícolas.
Alberto Sebastián, técnico de campo, explica la innovaciones vitícolas.
Borsao

Sucede también que el viñedo viejo está en manos de los agricultores más mayores, que ante la imposibilidad de continuar con el cultivo terminan por arrancar las viñas. Para impedir este final, Borsao ha optado por cultivar estas tierras directamente o bien llegando a acuerdos para que sean jóvenes agricultores que se incorporan a la actividad los que se ocupen de esta viñas, en muchos casos centenarias. "Así contribuimos también al rejuvenecimiento del sector y propiciamos que la población de la zona se quede en el territorio", añade Sebastián. Por el momento, se cultivan de este modo 10 hectáreas que sin esta medida ya habrían pasado a la historia.

En el paladar

La inversión en la bodega y el trabajo en la viña tienen como objetivo satisfacer las demandas de los consumidores tanto nacionales como de los más de 50 países de todo el mundo a los que destinan el 65% de su producción. Lo hacen con sus vinos jóvenes, con su Bole, Berola y, sobre todo, con sus Tres Picos, su buque insignia, que cumple ahora su 20 añada con una imagen actualizada, con el que presentaron al mundo que la garnacha no era esa variedad dura y antigua, sino una uva especial y resistente con la que hacen los mejores vinos.

Y lo hacen con su nuevo Cabriolo, en el que la garnacha va acompañada de shiraz y de un 5% de mazuela o cariñena, una variedad con la que han logrado dotar al vino de una complejidad diferente. "Tiene un perfil distinto a lo que hacíamos hasta ahora, pero creemos que es bueno apostar por nuevos productos sin perder nunca la identidad de la garnacha", señala el director adjunto y comercial de Borsao, Íñigo Alberto, que asegura que este nuevo caldo "está funcionando muy bien" en el mercado.

Tienen previsto además hacerlo con un vino ecológico que prevén que esté en el mercado en 2024. Para ello ya han destinado 100 hectáreas que se encuentran en el perceptivo proceso de reconversión (tres años) que se exige a las cultivos para gozar de este calificativo.

Orgullosos de su nueva bodega y de sus proyectos vitícolas, los 375 socios de Borsao se encuentran ahora en plena vendimia de las 2.300 hectáreas integradas en el ‘Imperio de la Garnacha’, de las que recolectan de media unos 10 millones de kilos de uva.

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