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Javier Miana: "El botellón es una forma de socialización ficticia"

El experto en tratamiento de adicciones analiza la situación en la No Fiestas del Pilar. 

Posición poco habitual en Miana: de brazos cruzados.
Posición poco habitual en Miana: de brazos cruzados.
Guillermo Mestre

En las No Fiestas del Pilar, hablemos de botellón.

El consumo de alcohol es un problema de la sociedad, igual de jóvenes que de adultos. La diferencia es que los jóvenes siguen algunas pautas de consumo distintas. Es ahí donde aparece el fenómeno del botellón.

Se toman todas las medidas, mucho más en estos días.

Me parece acertada la decisión. Ahora bien, el botellón se contempla socialmente como un problema de orden público, que lo es o puede llegar a serlo en ciertos casos: se ensucian las calles, se hace ruido, a veces se destroza el mobiliario urbano… Pero esta perspectiva constituye solo una parte del fenómeno.

¿Cuál es la otra parte?

Lamentablemente, el botellón preocupa en la medida en que molesta; pero también es un problema de salud. Recuerdo que el alcohol es una droga legal. Por cierto, la más consumida en España y a la que más personas afecta.

¿Fiesta y alcohol son compatibles?

Es necesaria la racionalidad, también en las fiestas (o no fiestas). La diversión forma parte de la vida de las personas. Todos necesitamos divertirnos. El problema surge cuando los jóvenes ya crecen con el mensaje implícito o explícito de que para pasarlo bien necesariamente hay que consumir alcohol. El binomio fiesta-alcohol es pernicioso, muy pernicioso.

¿El botellón socializa?

Puede ser punto de unión; pero algunas uniones son peligrosas… Socializar a través del alcohol es contraproducente, peligroso. Le diría más.

Dígame más.

El botellón es una forma de socialización ficticia.

Ardo en deseos de escuchar una ampliación/explicación del último enunciado.

Cualquier consumo de drogas, y el alcohol lo es, genera una alteración en nuestro estado de ánimo y conducta. Por lo tanto, todo lo que suceda a partir de esta alteración, pasará a ser ficticio. No seremos nosotros mismos, sino el resultante de una modificación producida por el alcohol.

¿Cómo valora las medidas tomadas en la semana del Pilar?

Cualquier medida que evite aglomeraciones en estos tiempos todavía de pandemia es positiva. En el botellón no se suele respetar la distancia social, se pueden compartir vasos… Deben evitarse estas situaciones. Aunque, insisto, no solo debe contemplarse el botellón desde la perspectiva de la seguridad. También hay que valorarlo como un problema de salud.

¿Y cuando la pandemia pase?

Cuando la pandemia pase, los jóvenes seguirán bebiendo. Espero y deseo que entonces el botellón no nos deje de preocupar.

¿Cómo ha afectado la covid?

La pandemia también ha alterado las pautas de consumo. Mientras en otras drogas se ha producido una reducción en el consumo, la ingestión de alcohol ha aumentado. También ha crecido el consumo de alcohol en entornos de fiesta. La gente quiere salir. Y lamentablemente, en este caso, salir equivale a beber.

Bebo, me río, se me van las timideces… ¡Qué peligro!

Como todas las drogas, el proceso al que usted se refiere es efímero. Y muy perjudicial a largo plazo…

¿Y a corto...?

A corto, también, por supuesto. Solo hay que acercarse a algunos servicios de Urgencias de hospitales: comas etílicos, agresiones, peleas, agresiones sexuales, accidentes de tráfico... No estoy contando ninguna película. Solo hay ir a los hospitales para ver esta realidad.

¿Qué soluciones propone?

Hay que procurar estilos de ocio saludables, alternativas en las que el alcohol no sea el gran protagonista de la fiesta. Es un problema serio. Incluso he visto en charlas que algunos padres confesaban que les preparaban a sus hijos los botellones para que al menos el alcohol que consuman sea bueno… Eso decían algunos padres...

Increíble...

Increíble, pero cierto. Y lamentable, muy lamentable.

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