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coronavirus

El ritmo de vacunación se desploma y obliga a buscar nuevas estrategias para no tirar dosis

La última semana se pusieron 20.000 inyecciones en Aragón, cuando en junio se rozaron las 100.000 semanales. Las enfermeras dicen que "cada vez es más difícil" encontrar brazos para los sobrantes de los viales.

La suspensión de la vacuna de Astra Zeneca sorprendió al punto de vacunación de Bombarda en pleno proceso.
Imagen de archivo del proceso de vacunación en la Bombarda, en Zaragoza.
Guillermo Mestre

Aragón roza ya los dos millones de dosis administradas de la vacuna contra el coronavirus. Casi 9 de cada 10 aragoneses en ‘edad vacunable’ ha recibido al menos una dosis, y el 86% tiene la pauta completa. La consecuencia de este éxito es que cada vez queda menos gente por vacunar y, por tanto, resulta más difícil llenar las agendas de los centros de salud.

Allí, los profesionales sanitarios tienen que hacer malabares para organizar el proceso sin desperdiciar dosis por el camino, que es el objetivo prioritario. Según admiten, cada vez es más complicado conseguirlo. “Al principio era muy sencillo dar con gente para vacunar rápidamente si sobraban dosis; pero cuanta más gente hay que ya las ha recibido, más difícil es encontrarlas”, señala Teresa Tolosana, presidenta del Colegio de Enfermería.

El ritmo de vacunación ha decrecido considerablemente. La última semana completa con datos disponibles (entre el 13 y el 20 de septiembre) se pusieron 20.310 dosis; del 6 al 13 se habían inoculado 27.489, por las 34.654 de la semana del 30 de agosto al 6 de septiembre y las 43.965 entre el 23 y el 30 de agosto -es decir, más del doble que la última semana-. Y eso que la administración ya había caído considerablemente, ya que en mayo y junio se rozaron las 100.000 vacunas semanales, con 92.924 puestas entre el 7 y el 14 de junio.

Así, con menos gente pasando por los centros de salud, es más complicado llenar agendas. “En nuestro centro de salud hoy teníamos para poner 90 vacunas, pero han acudido 14 personas”, ejemplifica Tolosana, que ejerce en el Arrabal. El resto se guarda para tiempos con más demanda, que quizá comiencen este jueves con la administración de vacunas sin cita previa que ha abierto el Departamento de Sanidad.

Cuando se abre un vial de vacunas, las dosis solo aguantan unas horas, por lo que si no se han administrado, se pierden. Para evitar este desperdicio, en los centros de salud buscan nuevas estrategias. Antes cargaban las dosis antes de que llegaran los pacientes, para evitar esperas y agilizar el proceso. “Ahora cargamos sobre la marcha conforme llegan”, cuenta Tolosana. Cuando sobran dosis, en su centro de salud lo comunica por Whatsapp a todos los trabajadores, para que traten de buscar candidatos ‘vacunables’. A veces es imposible, por lo que la pérdida de alguna dosis, aunque no sea habitual, resulta inevitable.

Según su experiencia, está costando más “llenar las agendas de Moderna”, ya que “la gente piensa que es peor”. “No tiene ningún fundamento, porque los estudios dicen que es tan eficaz o más que Pfizer”, aclara la presidenta del Colegio de Enfermería. Esto supone un problema añadido al hecho de que en cada vial de Moderna salen 11 dosis, por las 6 de Pfizer, lo que hace que sea más difícil de ajustar al número de pacientes en momentos de baja demanda, como ahora.

Marisol Artal, coordinadora de Enfermería del centro de salud de Híjar, explica que allí tienen un listado con gente sin vacunar a la que van llamando cuando sobra alguna dosis. “Hasta ahora los hemos ido ‘cazando’, pero la lista se va acabando y no sé cómo vamos a hacer a partir de ahora”, señala. Mientras tanto, tratan de ajustar al máximo. Este miércoles, por ejemplo, hubo un cambio con el número de pacientes, y llegaron siete personas para vacunarse. Los viales de Pfizer contienen seis dosis, pero las ‘estiraron’ a siete para no tener que desperdiciar, con una técnica aprobada y permitida que no resta eficacia a la vacuna.

Ana Blasco, enfermera del centro de salud Seminario de Zaragoza, señala que trabajan “intentando agrupar al máximo a los que van a venir”, y dando “todo tipo de facilidades”. “Generalmente vacunamos por la tarde, pero si dicen que solo pueden venir por la mañana, pues por la mañana”, explica. Según admite, “el ritmo de vacunación ha bajado mucho” porque “ya hay mucha gente vacunada”, y ahora encontrar candidatos nuevos “requiere mucho esfuerzo de llamar a la gente por teléfono”.

En todos los centros de salud están pendientes de la jornada de ‘puertas abiertas’ a la vacunación de este jueves. Con la iniciativa de vacunación sin cita previa se pretende captar a los indecisos, y dar un empujón al ritmo del proceso. En total, quedan sin vacunar unos 300.000 aragoneses, incluidos los menores de 12 años para los que no está autorizada. Los grupos de entre 25 y 40 años han sido los más reacios a recibir la vacuna, ya que se han quedado en torno al 75% de cobertura, cuando en el resto de franjas se ha superado al menos el 83%, alcanzándose incluso el 100% en algunas de ellas.

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