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Comercios que son refugios contra la violencia machista: "Aquí oyes cosas que te hacen sospechar"

Establecimientos aragoneses se convierten en puntos violeta, lugares seguros que ayudan y orientan a mujeres que pueden sufrir malos tratos.

María Luisa Roche y Paca Miguel, comerciantes de La Puebla de Alfindén, junto a un cartel en un comercio.
María Luisa Roche y Paca Miguel, comerciantes de La Puebla de Alfindén, junto a un cartel en un comercio.
Heraldo

En los bares y comercios que levantan a diario la persiana pasa de todo. Se oyen comentarios y se ven actitudes que pueden hacer sospechar de que detrás de aquello puede haber un caso de violencia machista. Incluso se llegan a ver en directo episodios de malos tratos. Por eso, varios establecimientos aragoneses se han adherido ya a la campaña que se ha puesto en marcha a nivel nacional para convertir empresas y comercios en puntos violeta, es decir, en refugios contra esta lacra en los que se orienta a las posibles víctimas sobre cómo actuar.

Los comercios y bares lucen un distintivo propio en un lugar visible, y se han descargado una guía sobre cómo actuar cuando se encienden las luces de alarma. La iniciativa del Ministerio de Igualdad, impulsada en Aragón por la Delegación del Gobierno, pretende “la complicidad de toda la sociedad” contra la violencia machista, como señala Mónica del Real, coordinadora de la Unidad de Violencia contra la Mujer en Aragón.

Los camareros y comerciantes pueden llegar a tener una relación de mucha confianza con sus clientes. Tanto como para convertirse en los confidentes de una víctima de este tipo de violencia. “No podemos hacer que todo el peso de la denuncia recaiga sobre la víctima. Queremos implicar a todo el mundo, que las mujeres sepan que no están solas, que hay toda una red que las protege”, señala Del Real. 

En este caso, los establecimientos comerciales ayudan a tejer esa red. Sus propietarios y empleados disponen de información que previamente se han descargado, y deben tener claro hacia dónde derivar a la víctima para que pueda ser atendida y orientada por profesionales de los servicios sociales o policiales.

La iniciativa se ha empezado a mover en el mes de agosto, y poco a poco se van sumando más establecimientos, tanto en Zaragoza como en el resto del territorio. En La Puebla de Alfindén, por ejemplo, se han adherido en bloque casi todos los comercios inscritos en la Asociación de Comercios, Hostelería y Servicios de la localidad. Los puntos violetas se empiezan a ver en sus fachadas, con información disponible en su interior.

María Luisa Roche, presidenta de la asociación, señala que ellos pueden ofrecer “confianza” a las posibles víctimas. “Son clientes, pero muchas veces también son amigos o conocidos desde hace muchos años. Aquí se oyen y se cuentan cosas que te pueden hacer sospechar que a alguien le está pasando algo, o puedes ver una determinada actitud más retraída que te puede dar que pensar”, señala.

Solamente en La Puebla de Alfindén ya hay unos 35 establecimientos que se han apuntado. Aunque no sean profesionales, en caso de que detecten alguna posible víctima, ellos son los que les ofrecen la información que incluye esta iniciativa, también son quienes les derivan a los servicios sociales correspondientes o quienes avisan a la policía en caso de que sea necesario. 

Desde hace unos años en España existe un Pacto de Estado contra la violencia de género que implica a un gran número de instituciones, colectivos y organizaciones. El primero de los diez ejes que lo componen es “la ruptura del silencio”. “Las campañas de sensibilización y de prevención son fundamentales, y más después de un año tan duro como este con la pandemia de por medio”, apunta la coordinadora de la Unidad de Violencia contra la Mujer en Aragón. La violencia machista se ha cobrado la vida de más de 1.100 mujeres en España desde 2003, cuando comenzó a contabilizarse oficialmente.

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