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Los socios del cuatripartito aragonés buscan su sitio

Dos presupuestos tiene el cuatripartito para cumplir las promesas que formularon, si la covid les deja.

El presidente, Javier Lambán, rodeado de sus consejeros, antes de comparecer en el Pignatelli este viernes para hacer balance de los dos años de mandato.
El presidente, Javier Lambán, rodeado de sus consejeros, antes de comparecer en el Pignatelli para hacer balance de los dos años de mandato.
José Miguel Marco

La paz que reina en el Pignatelli desde agosto de 2019 empieza a ceder terreno a esa tensa calma que precede a la tempestad. El cuatripartito de discrepancias pactadas, eclipsado hasta ahora por el presidente Javier Lambán, empieza a preocuparse por buscar su sitio, por abrirse hueco, por acercarse a sus electores, por escapar del abrazo del PSOE que podría arrastrarles desde el Consejo de Gobierno a la más absoluta irrelevancia.

Como líder ratificado, sin competencia en Aragón y limando asperezas fuera, el barón socialista encara su tercer mandato en un partido unido y convenientemente calmado. Con la fuerza y la seguridad que acompañan a quien consigue esquivar el desgaste que provoca todo proceso de primarias.

No lo va a tener tan fácil su vicepresidente Arturo Aliaga, "grandísima persona", dice Lambán, que destaca el papel clave que juega "en la estabilidad de la Comunidad". El líder aragonesista, que anunciará a finales de mes si opta a la reelección, abandonó emocionado la última Comisión Ejecutiva donde reconocieron su gestión con una gran ovación. Todos, menos unos cuantos de Teruel, que tenían prisa y ya se habían ido cuando llegaron los aplausos.

"Todos miran a Teruel, aunque sea de reojo. Porque nadie duda de que existe, y hay quien piensa que hasta demasiado"

Continúa el Bajo Aragón dando quebraderos de cabeza a la diestra y a la siniestra. Es lo que ocurre cuando un puñado de votos podría decantar el resultado. Todos miran a Teruel, aunque sea de reojo. Porque nadie duda de que existe, y hay quien piensa que hasta demasiado.

Niega Aliaga que la colaboración entre sus críticos y Ciudadanos en Teruel se mantenga. Aunque parece que los artífices del acuerdo de colaboración no lo tienen tan claro. Su respuesta se conocerá cuando, quince días antes de que se celebre el XV Congreso (el 23 y 24 de octubre), se cierre el plazo de presentación de candidaturas para disputar al vicepresidente de la DGA el liderazgo. Los interesados, que deberán aportar un centenar de avales, podrían seguir agazapados a la espera de que sea el presidente aragonesista el que dé el primer paso.

Rompiendo la baraja, y por la calle de en medio, saltó la podemista Marta de Santos del edificio Pignatelli a La Aljafería. No debe ser plato de buen gusto cambiar, casi a la fuerza, el ejecutivo, donde se gestiona, por el legislativo, donde se hacen leyes, para evitar que Más País, de rebote, se cuele en el Parlamento. De ecologismo, argumento que reporta miles de votos a Errejón, se despachó a gusto la exdirectora de Cambio Climático, vendiendo como ley una propuesta que Lambán rebajó pronto a una simple "idea". Porque en las Cortes, donde está ahora, legislan, pero lo harán en base al proyecto de ley que emanará del Ejecutivo de un cuatripartito en el que los socios más verdes, Podemos y CHA, saben de antemano que no tienen las de ganar. Menos aún si se intentar sembrar cizaña, emulando a la coalición nacional, con una empresa pública de energía que no tiene visos de prosperar. Y menos en un Aragón verde que se diluye cuando se vertebra el territorio cambiando trenes por taxis en pos de una mayor rentabilidad.

"Podemos y CHA, saben de antemano que no tienen las de ganar. Menos aún si se intenta sembrar cizaña, emulando a la coalición nacional, con una empresa pública de energía que no tiene visos de prosperar"

Pero se dejan llevar en CHA por un remanso de completa serenidad. Ajenos a la eclosión de sensaciones que experimentan sus socios de coalición, que va de la euforia de un PSOE unido, a la intranquilidad de un PAR divido y a podemistas que buscan su sitio, entre la calle y los despachos, y no lo acaban de encontrar.

Dos presupuestos tiene el cuatripartito (PSOE, PAR, Podemos yCHA) para cumplir sus promesas, si la covid quiere. Y muchos puntos del acuerdo de gobernabilidad, el de las discrepancias pactadas, aún por culminar. Antes de que se acreciente ese afán que tienen los partidos, conforme se acercan las elecciones, de escenificar que son lo que prometieron que serían a los que les votaron. Que 2023 llega pronto. Y son muchas, demasiadas, las cuentas pendientes que deben saldar.

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