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La aragonesa Piedad Loriente cumple 110 años, tan laminera como el primer día

La oscense superó la covid en diciembre de 2020. Según han podido averiguar en la residencia Ozanam donde vive, es la segunda persona más longeva de Aragón y la vigésima de España.

Globos, flores, aplausos, muchísimo cariño y, sobre todo, su ración diaria de chocolate, la cual todavía le provoca una sonrisa. Todo lo necesario para festejar por todo lo alto el aniversario de esta aragonesa. Y no es para menos pues 110 años no se cumplen todos los días. Nacida en Agüero, Huesca, el 11 de septiembre de 1911, Piedad Loriente Pérez ha tenido la oportunidad de celebrar un año más junto a su familia.

Los 109 los conmemoró sin poder verlos debido a la pandemia. "Nos mandaban vídeos de ella todos los días. Fueron semanas muy complicadas para todos, pero aquí seguimos", reconoce su hija, Ángeles Allué (79) quien, junto a su marido, Nemesio de Diego (85) y las hijas de ambos, Marian y Elena, se han reunido para alegrarle en un día tan especial. Además, Piedad es bisabuela de Nacho, Rodrigo, Inés y Gala.

Aunque padece demencia senil desde los 103, en la residencia de Ozanam del barrio Oliver donde vive aseguran que goza de muy buena salud y que siempre ha destacado por ser muy positiva y alegre. Algo que le permitió, incluso, superar la covid prácticamente sin síntomas y sin estar vacunada todavía.

"Fue en diciembre de 2020, durante un segundo brote que tuvimos. Pensábamos que no lo superaría, pero, todo lo contrario. Tan solo toma una pastilla para la tensión. Está muy sana y fuerte", asevera Sofia Corpas, directora del centro. Antes de ingresar aquí, vivió junto a su hija y su yerno, y sus adoradas nietas.

"A nuestras hijas las quiere muchísimo. Se mudó con nosotros al enviudar, con 61, y hasta los 99 estuvo en nuestra casa. Le contaban todo a su abuela y les daba los mejores consejos", reconoce Nemesio.

La aragonesa Piedad Loriente cumple 110 años
La aragonesa Piedad Loriente cumple 110 años
TONI GALAN

Vecinos del centro "de toda la vida", tanto él como su mujer han sido maestros en varios colegios zaragozanos. "Cuando entró aquí estaba estupendamente. Paseaba todos los días, se apuntaba a todas las actividades e incluso ayudaba a plegar servilletas", bromea su única hija. De ella, destaca, sobre todo, que siempre fue una mujer muy trabajadora. "Te cansabas de verla haciendo cosas todo el día", reivindica.

"Se casó con mi padre, Lorenzo Allue Rubiela, natural de Almudévar. Siempre decía que había sido el único amor de su vida", rememora Ángeles. Lorenzo trabajaba en Renfe, por lo que vivieron una temporada en Sabiñánigo, luego en Tarragona y, finalmente, en Zaragoza. "Les tocó vivir la Guerra Civil separados y aun así lo superaron, era otra época", recuerda. Por eso, aunque una vez enviudó no le faltaron los pretendientes, su hija asegura que jamás quiso hacer otra cosa que dedicarse a su familia. "Para mi Lorenzo. No hay otro", decía siempre.

Además de coser y cocinar, comer es otra de sus grandes pasiones. "Come mucho y muy bien, tiene mucha gana, sobre todo del trocico de chocolate que viene después", explican en la residencia. Todos los años veraneaban en Jaca, otro lugar al que guarda mucho cariño. "También le encantaba quedar con sus amigas y viajar, era una persona que se hacía querer muy fácil y jamás pleiteó con nadie", añade su hija.

La aragonesa Piedad Loriente cumple 110 años
La aragonesa Piedad Loriente cumple 110 años
TONI GALAN

La segunda persona más mayor de Aragón

Se trata de la persona más mayor de la residencia, donde residen 210 personas. La siguiente, Paulina, acaba de cumplir 101 años. Por eso, hace tiempo que se ganó el apodo de ‘La yaya’. A través de una de las trabajadoras del centro, que conecto con la publicación ‘Segunda centena’, averiguaron que Piedad es la segunda persona más mayor de Aragón, por detrás de una turolense, y la vigésima de España.

"Para el personal de la residencia solo podemos tener buenas palabras. Si está tan bien es porque la cuidad y eso nos da muchísima alegría", reconoce su hija, notablemente emocionada. Con cuidado, le da un beso en la frente, eso sí, con mascarilla"Llevo tres días con mariposas en el estómago de los nervios. Para mí, verla cumplir años es una alegría".

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