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educación

Del cero categórico por plagio en las universidades aragonesas a la futura expulsión de los campus

Las universidades de Aragón implantaron hace tiempo programas informáticos para detectar los robos a autores. La futura ley de convivencia universitaria permitirá excluir hasta tres años al alumno que plagie o falsee documentos, pero no al que copie.

Examen este curso en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza con la puerta y la ventana abiertas.
Examen este curso en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza con la puerta y la ventana abiertas.
Guillermo Mestre

Las trampas de última hora siempre han estado a buen recaudo en la mochila del estudiante menos aplicado. Recurrir a trabajos de compañeros de cursos anteriores, a publicaciones profesionales sin la cita pertinente o a portales tan conocidos como poco profesionales son algunas de las herramientas a las que quienes esperan hasta el último minuto para terminar y entregar un trabajo académico siempre han recurrido... aunque cada vez lo tengan más difícil. De hecho, el proyecto de ley de convivencia universitaria contempla expulsiones de hasta tres años al alumno que plagie, falsee documentos, destruya patrimonio o haga novatadas.

La Universidad de Zaragoza (UZ) y la Universidad San Jorge (USJ) implantaron hace tiempo sendos programas informáticos para detectar esos robos directos de material perteneciente a autores que, como es obvio, no reciben ninguna recompensa a cambio de su trabajo pasado. El campus público aragonés  emplea el software 'Unicheck', mientras que el privado optó en su día por 'Turnitin'. Dos programas informáticos que escanean los documentos presentados por los estudiantes y que en cuestión de segundos revela posibles trampas.

En su reglamento, la UZ califica de falta gravísima el plagio. "Así está recogida por la normativa universitaria. Por ejemplo, el reglamento de TFG/TFM de la UZ determina que el plagio conlleva automáticamente la calificación de cero, sin perjuicio de las responsabilidades disciplinarias o legales en las que pudiera incurrir el estudiante. Algunos reglamentos de centros incluyen una mención expresa a que los autores hagan un uso ético de la información y añaden también que el plagio supone un suspenso automático del trabajo", apuntan fuentes del campus.

Incluso sin esas menciones explícitas, el plagio conlleva siempre el suspenso, puesto que, como ejercicio evaluado por un tribunal, le afecta lo dispuesto en el Reglamento de Normas de Evaluación del Aprendizaje de la UZ de 2010. Este concreta que "si en el desarrollo de una prueba, el profesorado involucrado tiene conocimiento del uso de documentos o herramientas no permitidas, de la copia o intento de copia de los resultados obtenidos por compañeros, la comunicación entre estudiantes en temas referentes a la evaluación, el plagio o un comportamiento impropio, procederá a la expulsión inmediata del estudiante de la prueba, le suspenderá y levantará acta de los motivos, que elevará al claustro junto con los documentos que estime oportuno".

La USJ cuenta con un reglamento regulador del Orden y la Convivencia desde 2013. Este recoge los derechos y deberes de los alumnos de la USJ y regula los procedimientos de corrección de aquellas conductas contrarias a la misma. Las prácticas ilícitas en la realización de un examen, así como el plagio en la elaboración de trabajos supondrán que el alumno será calificado en el examen o en dicho trabajo con un cero, y en el caso de las prácticas externas, con la invalidación de estas y la consiguiente obligación de repetirlas.

La futura ley universitaria despenalizará, sin embargo, el hecho de copiar las respuestas de un compañero en el transcurso de un examen, algo que hasta ahora tampoco solía derivar en expulsiones y que, según indican fuentes universitarias, se quedaban en un suspenso categórico de la asignatura.

¿Cómo se pilla a los plagiadores?

Es difícil engañar a los programas de detección de copias, que se dan cuenta, incluso, de aquellos párrafos que han sido 'rearmados' para pasar desapercibidos. El programa Unicheck, instalado en la plataforma de la UZ donde los alumnos suben sus trabajos, subraya a petición del docente las frases maquilladas y arroja un porcentaje de cercanía con otro texto. Para ello emplea una fórmula matemática. También destaca, claro, las copias literales, cuyas fuentes originales recoge en el informe final, que sirve al profesor para tomar una decisión. 

Extracto de un análisis de Unicheck.
Extracto de un análisis de Unicheck.
HERALDO

Turnitin, la herramienta empleada por la USJ, también recurre a la separación de las frases y párrafos que parecen menos originales a través de colores y filtros. El software compara las fuentes a tiempo real y analiza los datos para descubrir manipulaciones. Cuenta con un completo repositorio de trabajos que se alimenta periódicamente.

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