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Patri Psicóloga: Instagram como un nuevo diván desde el que explorar la psicología

La psicóloga y divulgadora zaragozana cuenta con más de 400.000 seguidores en la conocida red social desde a cuál intenta hacer 'Psicología de lo cotidiano'.

Patricia Ramírez, en la plaza de los Sitios de Zaragoza
Patricia Ramírez, en la plaza de los Sitios de Zaragoza
Camino Ivars | Camino Ivas

"La psicología está en todo. Forma parte de nuestro día a día, no tiene sentido que las redes sociales no se hagan eco de ello", admite Patricia Ramírez. La psicóloga y divulgadora zaragozana saltó a la fama tras su paso por el Betis como especialista deportiva. Hoy, desde su ciudad natal, continúa haciendo lo que más le gusta: "Psicología de lo cotidiano, también en las redes sociales".

Hace tiempo que la zaragozana se marcó como uno de sus objetivos divulgar contenidos psicológicos en todo tipo de formatos. Y no se le escapa uno. Desde compadecer en distintos medios, escribir libros o protagonizar sus propias obras de teatro, sin obviar la labor que realiza a través de sus perfiles en redes socialesTan solo en Instagram supera los 400.000 seguidores.

"Empecé yo sola y ahora cuento con un equipo de 20 personas trabajando conmigo, también con mi consulta de psicología ‘online’ con la que damos servicio a gente de toda España", admite. Y eso que, a las redes sociales, llegó por accidente: "Me lo propusieron durante mi etapa en el Betis. Fue en Twitter y la verdad es que me empezó a seguir un montón de gente".

"Comparto consejos que puede aplicar cualquier persona y trato de dar respuesta a todos los mensajes, la verdad es que quita mucho tiempo"

Unos años después llegó Instagram, la red social que cautivó a jóvenes y no tan jóvenes. "Enseguida me enamoré de la red. Parte del sentido de mi vida está en ayudar a las personas, e Instagram me lo permitía de una manera muy fácil y visual", afirma la psicóloga. En su perfil, comparte consejos en forma de esquemas y dibujos que ella misma realiza a mano. "Comparto consejos que puede aplicar cualquier persona y trato de dar respuesta a todos los mensajes, la verdad es que quita mucho tiempo", añade.

Entre las claves para lograr llegar a tanta gente con sus publicaciones, asegura que se encuentran la naturalidad y la improvisación. "No hay una estrategia. Tan solo pretendo normalizar la psicología y romper esas barreras que todavía hoy siguen existiendo en nuestra sociedad. En mis redes no hablo de grandes problemas sino de lo que nos pasa a todos, de la psicología de lo cotidiano", admite.

Algo que hace que muchos se sientan identificados con sus mensajes con consejos a la hora de aprender a poner límites, a priorizarse uno mismo o, sobre todo, gestionar la ansiedad, uno de los grandes males del siglo XXI y una pandemia silenciosa que arrasa con todo lo que encuentra a su paso: "La ansiedad es la punta del Iceberg. Ese pobre animalillo que nos ha puesto a salvo tantas veces, pero al que nosotros hemos convertido en amenaza".

La trampa del sueño americano

¿Cómo? Con grandes dosis de autoexigencia, miedos, prisas, estrés, en definitiva, un estilo de vida que nos permite todo, menos vivir. "De repente, el disfrute y la felicidad desaparecen. Estás todo el tiempo pensando, rumiando… duermes mal y no descansas, pero tampoco sabes el motivo. Nos hemos creído que este estilo de vida basado en correr y competir es lo que verdaderamente valía, y no es así", explica la experta. Una realidad que cada vez atraviesa un mayor número de personas las cuales, en muchos casos, no pueden permitirse un tratamiento privado.

"Es muy gratificante y las redes sociales se han convertido en una herramienta muy poderosa, siempre que se usen de la manera adecuada"

"El simple hecho de que una persona me escriba para darme las gracias por aconsejarle o por decirle lo que necesitaba me cambia la vida. Es muy gratificante y las redes sociales se han convertido en una herramienta muy poderosa, siempre que se usen de la manera adecuada", asevera.

La pandemia, explica, ha supuesto un antes y un después a la hora de concebir lo que entendemos por Salud Mental y psicología: "Ha habido dos situaciones, la de quienes lo han pasado fatal o, por el contrario, se han encontrado a sí mismos porque han descubierto que parar es posible". Y es que, como explica Ramírez, la crisis sanitaria ha supuesto un "baño de humildad" que ha puesto nuestras vidas patas arriba y lo ha cambiado todo de la noche a la mañana.  

Felices a la fuerza

"Si hay algo que he descubierto tras más de 25 años de profesión es que lo que quiero para mí y los míos es serenidad. Yo no quiero ser feliz, quiero bienestar emocional", admite la psicóloga. Algo para lo que el autocuidado, el respeto hacia uno mismo y el cuidado de la dignidad es fundamental. Eso sí, a pesar de los éxitos y reconocimientos alcanzados, asegura que "el proyecto más importante de mi vida son mis hijos".

Además, advierte de otro riesgo: la tiranía de las redes sociales. "A veces parece que tenemos que ser felices a la fuerza. Leo algunas frases que generan frustración en la gente. Nadie puede con todo ni todo depende de la actitud. Hay que tener en cuenta que ni nosotros ni las situaciones son iguales", critica la experta. En su opinión, es mucho más importante quererse a uno mismo -y hacerlo de corazón- para aprender, además, a querer al resto mucho mejor. "La vida es mucho más sencilla y se puede hacer de todo. Esto no es una competición", concluye.

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