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Covid-19

Huesca, Jaca, Barbastro y Monzón salen del toque de queda tras bajar su incidencia a la mitad

Los alcaldes aseguran que la medida ha sido "muy positiva", pero llaman a la precaución para evitar un efecto rebote.

Control informativo del toque de queda en Huesca en la salida de la carretera de Ayerbe A-132
Control informativo del toque de queda en Huesca en la salida de la carretera de Ayerbe A-132
Rafael Gobantes

Huesca, Jaca, Barbastro y Monzón, los primeros cuatro municipios para los que se ha solicitado el toque de queda en Aragón fuera del paraguas del estado de alarma, se liberarán hoy de las restricciones a la movilidad tras haber reducido su incidencia a la mitad. La limitación de 1.00 a 6.00 ya no se aplicará esta próxima medianoche, aunque seguirán imperando las mismas medidas que en el resto de la Comunidad. Es decir, bares, restaurantes, pubs y discotecas tendrán que cerrar a las 0.30 y sus aforos no podrán sobrepasar el 50% en interiores.

Las cuatro localidades alcanzaron las peores cifras de la sexta ola entre el 22 y el 24 de julio. Entonces, Jaca superaba los 1.560 casos por cada 100.000 habitantes y Monzón rebasaba los 800, mientras que Huesca notificaba más de 715 y Barbastro comunicaba 623. El Departamento de Sanidad tuvo que recurrir al Tribunal Supremo para poder aplicar el toque de queda tras el rechazo del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA), lo que hizo que la medida entrase en vigor una semana y media más tarde de lo previsto.

Para entonces, las incidencias iban ya a la baja, aunque seguían muy por encima de la media de la Comunidad, una cuestión que preocupaba especialmente a las puertas de las ‘no fiestas’ de San Lorenzo y del puente de agosto. Actualmente, las cuatro localidades están por debajo de los 500 casos que se toman como referencia para adoptar o prorrogar este tipo de medidas.

El caso de Jaca es especialmente significativo. De los 1.561,4 casos por cada 100.000 habitantes que alcanzó el 22 de julio ha bajado hasta los 243,7. Su alcalde, Juan Manuel Ramón, cree que el toque de queda ha sido "muy positivo", ya que facilitó el control policial de las fiestas nocturnas. "La perspectiva no es mala, pero tampoco es buena del todo. Vamos a ver cómo evolucionan los datos. Esperemos que no haya efecto rebote", apuntó ayer.

Al margen de esta medida, considera que el rastreo desde el centro de salud "ha sido definitivo". "También ha tenido que ver la responsabilidad individual, y por ahí tenemos que seguir. Esto no ha acabado", recalcó.

Barbastro, por su parte, ha dejado atrás los 623 casos del 23 de julio para instalarse en los 180,5, un dato ligeramente superior a los 175,6 que marcan la media de Aragón. El problema, según su alcalde, Fernando Torres, es que con el cierre del ocio nocturno a las 0.30 "se producen grandes concentraciones de personas en las calles, sin respetar las medidas de distanciamiento y el uso de mascarilla". "Si se levanta el toque de queda y se mantienen los mismos horarios nos vamos a encontrar los próximos fines de semana con estas situaciones, que son muy complicadas de controlar y pueden acarrear un nuevo repunte", advirtió. 

En Monzón, la incidencia bajó de los 807 casos hasta los 412 entre el 24 de julio y el 2 de agosto, situándose en la actualidad en los 223,3. Mientras, Huesca marca 248,4. Para José María Romance, teniente de alcalde de la localidad, el fin del toque de queda supondrá recuperar "una cierta normalidad", sin que eso signifique bajar la guardia. "El Gobierno de Aragón solicitó aplicarlo en un momento en el que era muy necesario. La prueba está en que los contagios han ido a la baja en las últimas semanas, aunque continúan dándose. Esperamos no volver a necesitarlo en adelante", manifestó.

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