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coronavirus

De una pizza al sorteo de un apartamento: los incentivos más variopintos para ir a vacunarse

Aunque en España no se contemplan, en países de medio mundo tratan de acelerar la vacunación con recompensas que, sobre todo, tratan de atraer a los más jóvenes.

Campaña de vacunación para estudiantes de Erasmus
Campaña de vacunación para estudiantes de Erasmus
Marcial Guillén

El objetivo está claro: alcanzar la inmunidad de rebaño para recuperar lo que llamaríamos la ‘antigua normalidad’. Los medios, sin embargo, son más discutibles: ¿vale todo a la hora de acelerar el ritmo de vacunación? Hace unos días llamó la atención que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instara a los gobiernos federales a recompensar con 100 dólares (como ya hacen Nueva York y Minnesota) a quienes decidieran ponerse la vacuna. No es el único caso. En medio planeta se están ofreciendo incentivos que tratan de convencer, sobre todo, a los más reticentes jóvenes, aunque sea con argumentos tan peregrinos como una porción gratis de pizza.

El último país en sumarse a esta discutible moda ha sido Reino Unido. Allí, una campaña del Departamento de Salud ofrece descuentos en aplicaciones de comida a domicilio e incluso porciones de pizza gratis para persuadir a los jóvenes. La iniciativa la apoyan marcas como Uber Eats, Bolt, Deliveroo y Pizza Pilgrims, que están entre las más valoradas por los menores de 30 años, justo la franja de edad que más flaquea a la hora de recibir el pinchazo.

“La sociedad española se ha demostrado muy madura y no ha generado problemas. Los incentivos positivos se pueden plantear ante grupos sociales algo infantiles, como cuando un niño no quiere tomarse una medicina”, apunta Rogelio Altisent, profesor de Bioética de la Universidad de Zaragoza. “Eso de dar 100 dólares, que es una cantidad importante, puede plantear un problema de justicia con aquellos que sí han sido responsables y se han vacunado antes. Allí se plantea un problema de equidad”, añade Altisent.

En España el ritmo de vacunación ha adquirido velocidad de crucero y cada vez que se abren autocitas para una nueva franja de edad el sistema está a punto de colapsar. Son más los negacionistas que hacen ruido en las redes que los que realmente prefieren no pasar por el centro de salud a inocularse el antídoto. En nuestro país las bondades del certificado covid, que acredita la pauta completa, también ha sido objeto de discusión: algunas comunidades como Cantabria o Galicia han planteado permitir el acceso a bares, estadios y teatros solo a los vacunados, pero este argumento ya lo ha vetado cautelarmente la justicia canaria. “Los incentivos negativos, incluso bloquear el acceso a determinados puestos de trabajo, son planteables por el bien común. De manera autónoma cada uno es libre de hacer lo que quiera con su salud, pero aquí hay un problema del bien común, de decisiones que no pueden estar regidas sólo por la autonomía personal”, opina el profesor de Bioética.

“Desgraciadamente, el conocimiento y la solidaridad de la población en este momento es cuestionable y las actuaciones de los que dirigen a veces también. Pero en estas circunstancias, y teniendo en cuenta que de la inmunidad de grupo depende la evolución de la pandemia, tenemos que incrementar los esfuerzos con otros métodos para que, a pesar de los más insolidarios, consigamos pronto la tan deseada inmunidad”, dice Concha Ferrer, presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza.

Pero, ¿cuáles son los ‘premios gordos’ que han planteado los distintos países para seducir a quienes más dudas tienen de las vacunas? Hay ideas bastante locas como la que puso sobre la mesa la excolonia británica de Hong Kong: desde sortear vacaciones pagadas hasta conseguir una pase a una fiesta VIP en un avión comercial. Además, en una hábil estrategia comercial, una promotora inmobiliaria ha montado una rifa de un apartamento valorado en más de un millón de euros, entre quienes se apunten a sus ‘newsletter’ y hayan sido vacunados.

Fomentar la vacunación con premios parece una tendencia internacional, si bien algunas recompensas son un poco más pobres que otras: en China se regalan cajas de huevos a quienes reciban las dos dosis mientras que, en la India, hay departamentos que ofrecen rebajas del 5% en los impuestos locales. En Estados Unidos hay un repertorio tan amplio de recompensas que había que rastrear estado a estado y condado a condado, pero lo más habitual son pequeños premios como dar donuts, cerveza, fichas para máquinas recreativas o entradas para el béisbol con perrito caliente incluido. En algunos territorios, incluso, ofrecen más puntos a los estudiantes que aspiren a una beca (incluye matrícula, libros y alojamiento y comida) si están inmunizados. 

Es probable que en cualquier otro país estas condiciones fueran objeto de impugnación, pero en Estados Unidos, donde el porcentaje de vacunados ha sufrido un hondo estancamiento, están a la orden del día. En California han optado preferiblemente por repartir 30 boletos de lotería que, aunque es difícil, pueden hacer que la feliz vacuna venga acompañada de 50.000 de dólares. Hay que recordar que Biden se ha fijado el objetivo de lograr que el 70% de los estadounidenses se vacunara antes del 4 de julio, Día de la Independencia, pero las cifras reales (en torno al 50% con la pauta completa) siguen lejos de la meta.

Web del estado de California en la que se anuncian las ventajas.
Web del estado de California en la que se anuncian las ventajas.
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Para persuadir a los más escépticos los países han dado una vuelta de tuerca al ingenio y están intentado de todo. En Dubái han inventado un sistema de descuentos en los restaurantes: si se acredita que se lleva puesta una vacuna la rebaja es del 10%, con la pauta completa, del 20%. En la plaza Roja de Moscú regalan helados a quienes acudan a por las vacunas y, además, el Kremlin ha creado para los mayores de 60 años un bono de 11 euros para gastar en los comercios locales. En Grecia se ha creado el ‘freedom pass’, pensando en los más jóvenes, que es una tarjeta prepago de hasta 150 euros para adquirir entradas a espectáculos.

Sí ha probado España en otras tácticas también comunes a muchos países para aumentar la inmunización entre los adolescentes: recurrir a influencers. La primera en tratar de concienciar a los jóvenes, invitada por el Ministerio de Sanidad, fue Dulceida allá por marzo de 2020. Los últimos, a través de redes como Facebook, Twitter, Youtube e Instagram- han sido la Comunidad de Mardid que emite vídeos en los que Pelayo Díaz, Francisco Rivera, Carla Hinojosa, Eugenia Osborne o el futbolista del Atlético de Madrid Koke advierten de que “ser joven no te protege contra la covid”.

Sin abandonar la capital, también ha generado cierta controversia en el terreno de la ética el hecho de que para agilizar la vacunación en lugar de restringirla a los centros de salud se pudiera llevar a cabo también en puntos privados como El Corte Inglés, Acciona o el Santander. El objetivo en todos los casos y con todas estas estrategias es alcanzar cuanto antes la inmunidad de rebaño, que al comienzo se cifró en el 70% de la población vacunada, pero ahora los expertos han optado por elevar al 90% a la luz de las nuevas y más contagiosas variantes.

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